Morena ha delineado su estrategia política ante la Reforma Electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, priorizando la unidad de la coalición "Sigamos Haciendo Historia". Se observa una disposición a mantener la alianza, incluso si el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) votan de forma diferenciada.
El nudo de la reforma: La supervivencia de los aliados
El punto central de fricción en la iniciativa no reside en la reducción de costos operativos, sino en la propuesta de eliminar las diputaciones plurinominales y modificar sustancialmente el sistema de elección de legisladores. Bajo el esquema de 300 distritos uninominales planteado por la presidenta Sheinbaum, los partidos más pequeños de la coalición enfrentan un riesgo considerable de perder una parte significativa de su representación en el Congreso, dado que su actual presencia se sustenta en gran medida en las listas de plurinominales.
Los aliados también buscan garantizar la continuidad de alguna modalidad de "transferencia de votos" o "vida eterna" para aquellas formaciones políticas que, por sí solas, no logren alcanzar el 3% de la votación. Esta es una disposición que la iniciativa de Morena busca limitar de manera explícita.
La postura de Morena: Unidad ante todo
El coordinador de Morena en el Senado, Ignacio Mier, junto con otros liderazgos del partido, ha manifestado que, si bien se buscará persuadir a los aliados, la coalición no se fragmentará si estos optan por un voto diferenciado. Esta postura refleja un pragmatismo político evidente.
Morena reconoce la necesidad del PT y el PVEM, no solo para la aprobación de esta reforma específica, sino para asegurar la mayoría simple indispensable en la aprobación del presupuesto y otras leyes secundarias, como el denominado Plan B electoral. Se ha concedido libertad a las dirigencias del PT y el Verde para presentar sus propias reservas a la iniciativa, sin que esto sea interpretado como una "traición" al proyecto de la Cuarta Transformación.
El escenario del "Plan B" legislativo
Ante la elevada probabilidad de que los aliados o la oposición bloqueen la reforma constitucional, la cual exige dos tercios de los votos para su aprobación, Morena ya se encuentra trabajando en un "Plan B" que se implementaría a través de leyes secundarias.
En este "Plan B", Morena puede ajustar la redacción para que los recortes administrativos propuestos no impacten directamente la supervivencia financiera o política del PT y el PVEM. Esta estrategia busca asegurar el voto favorable de sus aliados. El objetivo primordial es cumplir con la promesa de austeridad de la presidenta Sheinbaum sin desmantelar la coalición que es fundamental para la gobernabilidad del país.
Factores de riesgo clave en los próximos 7 días
La negociación en comisiones representa un riesgo inminente. Si Morena no muestra flexibilidad en el tema de las diputaciones plurinominales, existe la posibilidad de que el PT y el PVEM se alineen temporalmente con la oposición para bloquear el dictamen.
Asimismo, la reacción de la base de Morena es un factor a considerar. Los simpatizantes más radicales podrían ejercer presión para "limpiar" el Congreso de aliados percibidos como oportunistas.
Finalmente, la gira de la presidenta Sheinbaum este viernes en Guadalajara se anticipa como un momento crucial. Se espera que emita un mensaje de unidad, reafirmando la naturaleza tripartita del proyecto.
Recomendaciones para el análisis estratégico
La observación de las "reservas" que presenten los diputados del PVEM y el PT durante la discusión en comisiones la próxima semana será fundamental. En sus "letras chiquitas" residirá la clave para la aprobación de la reforma.
Paralelamente, el papel de la oposición no debe subestimarse. El Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y Movimiento Ciudadano (MC) buscarán explotar estas fisuras en la coalición oficialista, intentando atraer al Partido Verde o al Partido del Trabajo hacia un bloque de contención.



