Los daños documentados en el Tramo 5 del Tren Maya evidencian problemas de planeación, falta de estudios geológicos y ausencia de normatividad específica para infraestructura ferroviaria en México, advirtieron especialistas de la Universidad Iberoamericana tras analizar acero expuesto, concreto desprendido, corrosión y trabajos de demolición y apuntalamiento en la obra.
El coordinador de la Maestría en Ingeniería con Especialidad en Administración de la Construcción, Agustín Ortega García, y el coordinador de la Licenciatura en Ingeniería Civil, Alan Sánchez Pulido, señalaron que varios de los daños visibles son consistentes con las dificultades de construir infraestructura pesada sobre un terreno caracterizado por cavernas, cenotes y oquedades subterráneas.
¿Qué daños presenta el Tramo 5 del Tren Maya?
El Tramo 5 presenta acero expuesto, concreto desprendido, corrosión y trabajos visibles de demolición y apuntalamiento, según el análisis de los especialistas de la Ibero. Estos daños se localizan en zonas con cavernas y pérdida de material, lo que dificulta encontrar puntos seguros para instalar estructuras temporales de refuerzo.
Los académicos explicaron que las estructuras observadas corresponden a "pilas", un sistema que consiste en perforar el subsuelo, utilizar lodo bentonítico, colocar acero de refuerzo y posteriormente colar concreto a grandes profundidades. Sin embargo, en terrenos kársticos con grietas y vacíos subterráneos existe incertidumbre sobre el desplazamiento del concreto durante el colado.
¿Por qué es riesgoso intervenir el viaducto con trenes en circulación?
Intervenir columnas o apoyos mientras existe circulación ferroviaria activa es técnicamente posible, pero solo bajo condiciones altamente controladas y con monitoreo permanente, advirtieron los expertos. Existen normas internacionales que lo permiten siempre que se reduzca la velocidad de los trenes, se limite la carga y exista supervisión continua del comportamiento estructural.
Los especialistas consideraron especialmente riesgoso retirar tres apoyos de manera simultánea, debido a que las estructuras distribuyen sus cargas entre múltiples elementos y la eliminación de varios soportes incrementa de forma crítica los esfuerzos sobre otras zonas. Aunque reconocieron que técnicamente podría realizarse con apuntalamientos adecuados, señalaron que la intervención ideal debió ejecutarse de manera gradual.
"El concreto se iba, desaparecía por las grietas."Agustín Ortega García y Alan Sánchez Pulido, especialistas de la Universidad Iberoamericana
¿Qué falta en la normatividad ferroviaria de México?
México carece de normativa específica para intervenciones ferroviarias de esta naturaleza, por lo que muchas decisiones deben basarse en estándares internacionales, indicaron los académicos. Esta laguna regulatoria obliga a improvisar soluciones técnicas en obras de gran escala como el Tren Maya, donde el contexto geológico exige criterios especializados que la legislación nacional no contempla.
Ambos especialistas coincidieron en que el problema no radica en el sistema de cimentación, sino en la falta de estudios suficientes del subsuelo que permitieran adaptar adecuadamente el proceso constructivo a las condiciones reales del terreno. Añadieron que en ambientes con humedad, salinidad y posible presencia de ácido sulfhídrico debieron emplearse concretos especiales resistentes a sulfatos, mayores recubrimientos de acero y sistemas anticorrosivos.
Cuestionaron además el trazo ferroviario seleccionado y consideraron que pudo aprovecharse infraestructura carretera ya existente, donde el terreno previamente había sido intervenido y estabilizado. A juicio de los especialistas, el viaducto elevado trasladó parte del impacto ambiental hacia el ecosistema subterráneo de la región. También señalaron que hubo un sobrediseño estructural derivado de la incertidumbre técnica, situación que compararon con los refuerzos implementados tras el colapso de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México: "Cuando no sabes exactamente qué está funcionando y qué no, terminas poniendo más acero y más elementos".
Los especialistas subrayaron que la seguridad de los usuarios debe prevalecer sobre tiempos políticos o administrativos en cualquier proyecto de infraestructura pública, y advirtieron que el viaducto requiere monitoreo permanente debido a que procesos como corrosión, erosión y degradación química pueden avanzar rápidamente, incluso en periodos cortos, de acuerdo con información de El Universal.


