Legisladores de la UE retoman pacto comercial con EE. UU.

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Los legisladores de la Unión Europea (UE) decidieron el 4 de febrero de 2026 reanudar los trabajos para promulgar un acuerdo comercial con Estados Unidos, una iniciativa que había sido paralizada en protesta por la crisis diplomática de Groenlandia. Esta suspensión se generó a raíz de las exigencias del presidente Donald Trump de adquirir el territorio semiautónomo de Dinamarca, combinadas con la amenaza de imponer nuevos aranceles a los países europeos que se opusieran.

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El reinicio de las negociaciones, impulsado por el retiro abrupto de la amenaza arancelaria de Trump, no implica una aceptación pasiva del texto original. La UE avanza con una posición defensiva reforzada, que incluye la adición de estrictas cláusulas de seguridad y una cláusula de extinción, diseñadas para proteger los intereses y la soberanía del bloque ante futuros comportamientos erráticos por parte de la Casa Blanca.

La crisis de Groenlandia como punto de inflexión en el acuerdo

La votación de la comisión de comercio del Parlamento Europeo, originalmente prevista para el mes anterior, se suspendió cuando el mandatario estadounidense amenazó con una oleada de nuevos aranceles. Esto ocurrió tras el intento fallido de la Casa Blanca por anexar Groenlandia, un territorio de Dinamarca.

Cualquier retraso significativo por parte de la UE en la aprobación del pacto podría haber encendido aún más la frustración de Trump. El presidente ya había escalado tensiones con otras naciones, como la amenaza de aumentar los aranceles sobre las exportaciones surcoreanas por lo que, según él, era un incumplimiento de Seúl respecto al acuerdo comercial acordado el año anterior.

El diputado socialdemócrata alemán Bernd Lange, presidente de la comisión de comercio, anunció en una publicación en redes sociales que el trabajo se reanudaría, con una posible votación en la comisión fijada para el 24 de febrero de 2026.

Las nuevas salvaguardas de la UE: seguridad territorial y aranceles

El factor clave que permitió la reanudación del proceso fue el consenso entre los legisladores de la UE para incorporar mecanismos de defensa. Según Lange, el Parlamento respaldará una enmienda crítica que dota a la UE de la capacidad de suspender el acuerdo de manera unilateral si se cumplen ciertas condiciones impuestas por Washington.

Lista de verificación de la cláusula de suspensión de la UE

Los legisladores exigen la capacidad de suspender el pacto si Estados Unidos:

  • Amenaza los intereses de seguridad de cualquier estado miembro de la UE.
  • Compromete la integridad territorial de cualquier miembro de la UE (respuesta directa al incidente de Groenlandia).
  • Impone nuevas amenazas arancelarias.

Lange también confirmó a Reuters que los legisladores habían acordado establecer una cláusula de extinción, aunque el plazo específico para su aplicación no ha sido definido todavía.

El desequilibrio arancelario bajo escrutinio

El acuerdo, alcanzado inicialmente con Trump en julio, busca eliminar algunos aranceles de importación de la UE sobre productos estadounidenses, manteniendo los aranceles cero sobre las langostas estadounidenses (un punto acordado inicialmente en 2020).

Sin embargo, muchos legisladores mantienen una postura crítica sobre la equidad del pacto. El principal argumento es que el acuerdo está desequilibrado: la UE debe reducir la mayoría de sus aranceles de importación, mientras que Estados Unidos mantiene una tasa amplia del 15 por ciento. Pese a estas preocupaciones, la voluntad previa de los legisladores era aceptar el acuerdo, siempre y cuando se aplicaran ciertas condiciones.

Si la comisión de comercio vota a finales de febrero, el proceso de aprobación definitiva requerirá aún uno o dos meses adicionales. Esto se debe a que el pleno del Parlamento y los gobiernos de la UE deberán negociar primero un texto común antes de otorgar la luz verde final.

La decisión de avanzar refleja la tensa balanza entre la necesidad de una relación comercial estable con Estados Unidos y la protección de la soberanía y los intereses europeos, estableciendo un precedente donde la política arancelaria se vincula directamente a la integridad territorial.


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