El Valle de México enfrenta una situación crítica de calidad del aire. Por segundo día consecutivo, el 16 de febrero de 2026, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAME) mantuvo activa la Fase 1 de la contingencia ambiental.
Esta prolongación de la alerta significa que las autoridades han determinado la persistencia de altos niveles de ozono y partículas contaminantes en la zona metropolitana, lo que implica la restricción inmediata de actividades y circulación vehicular para proteger la salud de la población.
La Fase 1 se extiende
La decisión de sostener la Fase 1 de la contingencia ambiental es un indicador de que las medidas implementadas durante la jornada anterior no fueron suficientes para disipar la concentración de contaminantes. Los datos disponibles hasta el momento confirman que la mala calidad del aire en la capital mexicana se ha convertido en una tendencia sostenida, afectando directamente la vida de millones de habitantes.
Impacto de la medida
La continuidad de la Fase 1 trae consigo una serie de restricciones obligatorias, cuyo objetivo primario es reducir la emisión de precursores de ozono y partículas finas. Es fundamental que los ciudadanos revisen las especificaciones diarias del Programa Hoy No Circula ampliado, ya que este protocolo modifica drásticamente la movilidad urbana, sumando vehículos que regularmente sí podrían transitar.
La gestión de esta crisis ambiental en el Valle de México requiere una revisión profunda de las estrategias a largo plazo. Mantener una Fase 1 por más de 24 horas consecutivas subraya la necesidad de ir más allá de las restricciones temporales.


