La estrategia de Sheinbaum para el comercio ambulante: diálogo sin confrontación

La estrategia de Sheinbaum para el comercio ambulante: diálogo sin confrontación

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El reordenamiento del comercio en el espacio público en la Ciudad de México ha sido históricamente un foco de tensión, marcado por desalojos fallidos y el uso mediático de la fuerza. La propuesta de Claudia Sheinbaum, sin embargo, busca romper con este patrón al establecer el diálogo como la herramienta central para la gestión urbana, una postura que minimiza los "shows" políticos y prioriza el acuerdo social. Esta aproximación no es meramente administrativa, sino que revela una visión profunda sobre cómo deben resolverse los conflictos en la capital, entendiendo que la solución duradera no reside en la confrontación, sino en el reconocimiento del derecho al trabajo de los comerciantes.

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La clave de este nuevo enfoque radica en la implementación de una política que despoja al conflicto social de su carácter espectacular, optando por mesas de trabajo y negociaciones estructuradas. Esto importa porque redefine la relación entre el gobierno y los sectores informales, promoviendo una gobernanza basada en la cooperación y la búsqueda de soluciones mutuamente beneficiosas para liberar el espacio público sin criminalizar la actividad económica esencial para miles de familias.

El contexto histórico de los desalojos fallidos

Para comprender la relevancia de la postura de Sheinbaum, es necesario mirar hacia atrás. Durante décadas, diversas administraciones en la capital del país intentaron resolver el problema del comercio ambulante mediante operativos de fuerza. Estos "shows" de desalojo, aunque generaban titulares de corto plazo sobre la recuperación de calles, invariablemente terminaban en represión, reactivación del comercio ilegal a los pocos días y, peor aún, fortalecimiento de las redes de corrupción que protegían a los líderes de las organizaciones.

El patrón repetido de la confrontación demostró ser insostenible, costoso en términos sociales y totalmente ineficaz para liberar permanentemente las avenidas clave. La utilización de la fuerza pública, si bien es una facultad gubernamental, fue sustituyendo la obligación de planificar y negociar alternativas viables.

El principio del "diálogo sin shows"

La perspectiva de gestión introducida por la ex jefa de Gobierno de la Ciudad de México se centra en dos ejes: la dignidad del comerciante y la planeación urbana. Al afirmar que el reordenamiento se logrará "con diálogo, sin shows", se establece una directriz clara: la fuerza pública no será el primer ni el principal recurso.

Este enfoque exige:

  • Reconocimiento de actores: Negociación directa y transparente con los líderes y representantes legítimos de los comerciantes.
  • Soluciones integrales: No se trata de quitar, sino de ofrecer alternativas de reubicación formal, desarrollo de mercados especializados o capacitación para otras actividades.
  • Transparencia: Eliminar la discrecionalidad y el soborno asociado históricamente a los permisos de venta en vía pública.

¿Por qué importa el cambio de enfoque?

El impacto real de esta metodología va más allá de la simple pacificación de las calles. Al priorizar el acuerdo, el gobierno de Sheinbaum está invirtiendo capital político en la construcción de legitimidad ante uno de los sectores más vulnerables y organizados de la economía capitalina.Importancia económica y social:

  • Estabilidad laboral: Garantiza que los trabajadores puedan seguir operando bajo esquemas más regulados, reduciendo la incertidumbre.
  • Recuperación del espacio: Si la reubicación es consensuada, la liberación del espacio público es más sostenible que la impuesta por la fuerza.
  • Reducción de la corrupción: Al formalizar los procesos, se debilitan las estructuras clientelares que prosperan en la informalidad y la amenaza de desalojo.

La conexión con la nueva política urbana

Este modelo de gestión por consenso se integra en una visión más amplia de política urbana que busca modernizar la capital sin exclusiones. Se entiende que la economía informal no es un problema a erradicar, sino un fenómeno social y económico que debe ser regulado e incluido.

La nueva política urbana, por lo tanto, no solo atiende la queja ciudadana sobre la obstrucción de banquetas y calles, sino que también ofrece un mecanismo de movilidad social para los comerciantes que, en muchas ocasiones, son migrantes internos o provienen de sectores de bajos ingresos.

Patrones que revela: la gestión gubernamental centrada en el acuerdo

La insistencia en el "diálogo sin shows" revela un patrón de gestión política centrado en la búsqueda de la estabilidad a través del acuerdo social, una característica distintiva del movimiento político al que pertenece Sheinbaum. Este patrón se observa en otros ámbitos de la administración pública, donde la mediación y los programas sociales han tomado precedencia sobre la coerción.

Este enfoque contrasta con la vieja guardia de la política que veía la administración como un ejercicio de poder vertical. En cambio, se propone una relación horizontal donde el gobierno se posiciona como un facilitador y no solo como un ejecutor de normas. Esto no significa debilidad, sino una aplicación estratégica del poder para lograr objetivos a largo plazo. La gobernabilidad en la Ciudad de México, y potencialmente a nivel nacional, depende cada vez más de la capacidad de tejer acuerdos entre intereses que históricamente han estado contrapuestos.

La estrategia de no caer en el espectáculo de la confrontación es, en sí misma, una táctica política poderosa que legitima las acciones del gobierno y asegura la colaboración de los actores involucrados, transformando el problema del comercio ambulante de un asunto de seguridad a uno de desarrollo económico y social.


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