La Asociación Palestina de Fútbol escaló su conflicto ante la FIFA en Vancouver tras el desplante de su presidente, Jibril Rajoub, quien rechazó estrechar la mano del vicepresidente israelí Basim Sheikh Suliman. El incidente, ocurrido frente al pleno del congreso, refuerza la intención palestina de recurrir al Tribunal de Arbitraje Deportivo para exigir sanciones contra Israel por violaciones estatutarias y de derechos humanos.
Hostilidad en el escenario principal del Congreso de la FIFA
El ambiente en el Centro de Convenciones de Vancouver alcanzó un punto de máxima tensión cuando Gianni Infantino, presidente de la FIFA, intentó un acercamiento simbólico entre las delegaciones de Palestina e Israel. Tras sus respectivos discursos, Jibril Rajoub y Basim Sheikh Suliman fueron convocados al escenario, manteniendo una distancia física evidente. Rajoub manifestó su rechazo de forma audible, aunque alejado de los micrófonos, y abandonó el estrado de manera inmediata sin acceder al saludo protocolario.
Esta acción pública es el reflejo de una disputa que se ha intensificado tras la negativa de la FIFA de suspender a la Asociación de Fútbol de Israel (IFA) en marzo pasado. La máxima entidad del fútbol mundial justificó su decisión alegando la complejidad del estatuto legal de los territorios de Cisjordania, una resolución que la PFA (Asociación Palestina de Fútbol) considera insuficiente frente a lo que califica como incumplimientos sistemáticos de la normativa contra la discriminación.
Cargos disciplinarios y multas por conducta ofensiva
A pesar de la falta de suspensión, la FIFA ha tomado medidas financieras contra la federación israelí en procesos paralelos. La Asociación de Fútbol de Israel recibió una multa de 190,000 dólares bajo cargos que incluyen:
- Discriminación y abuso racista dentro de la actividad de un club nacional.
- Conducta ofensiva contra los valores del deporte.
- Violaciones directas a los principios fundamentales del juego limpio.
Mientras Infantino lanzaba un llamado desesperado a la cooperación bajo la premisa de "dar esperanza a los niños", la postura palestina se mantuvo firme en la vía legal. Rajoub cuestionó abiertamente el derecho de Israel a formar parte de la organización rectora, señalando que la tolerancia hacia los clubes con sede en asentamientos de Cisjordania invalida la neutralidad y la ética de los estatutos de la FIFA.
Disputa por la legitimidad territorial en la liga israelí
El núcleo de la confrontación radica en la participación de equipos ubicados en asentamientos de Cisjordania dentro de la liga profesional de Israel. Los dirigentes palestinos sostienen que esta práctica constituye una violación flagrante de los límites territoriales y deportivos definidos internacionalmente. Hace 18 meses, esta queja derivó en la apertura de una investigación disciplinaria que aún no arroja una resolución definitiva que satisfaga las demandas de la PFA.
Por su parte, Yariv Teper, secretario general interino de la IFA, evitó entrar en confrontaciones directas sobre las declaraciones de Rajoub. Su respuesta institucional se limitó a declarar la disposición de la federación israelí para trabajar con sus homólogos, subrayando que su misión en el congreso es la promoción del fútbol en la región. Sin embargo, para la delegación palestina, la promoción del deporte es inseparable del cumplimiento de los derechos humanos, lo que garantiza que el conflicto se traslade próximamente a los tribunales internacionales de arbitraje deportivo.




