Bad Bunny: El caballo de Troya cultural en el Supertazón 60

Bad Bunny: El caballo de Troya cultural en el Supertazón 60

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El espectáculo de medio tiempo del Supertazón 60, protagonizado por la estrella global puertorriqueña Bad Bunny, fue mucho más que un evento deportivo; se configuró como una poderosa proclama política y cultural en español. Visto por una cifra récord de 300 millones de personas alrededor del mundo —el más seguido en la historia—, el show realizado el 9 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium fue interpretado por analistas como un "caballo de Troya" cargado de simbolismos latinos.

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La puesta en escena de Benito Antonio Martínez Ocasio provocó ámpula inmediata en sectores conservadores y en el propio corazón de la Casa Blanca. El artista desafió el formato tradicional del mayor espectáculo deportivo de Estados Unidos (seguido por unos 130 millones de personas en medios) al desplegar referencias directas a la vida latina en Norteamérica, reivindicando la lengua española y la soberanía de Puerto Rico, y enviando señales claras contra la política migratoria.

La reivindicación del español y la identidad continental

La aparición de Bad Bunny, bajo la firma de Juan Manuel Vázquez, se enmarcó en un acto de contracorriente a lo que acostumbra el entretenimiento de la NFL. Detrás del despliegue escénico, se canturreaba una proclama de reivindicación política para toda América Latina y, específicamente, para la lengua española, hablada por más de 60 millones de personas en Estados Unidos.

El espectáculo fue introducido con títulos que simulaban las telenovelas latinoamericanas, presentando personajes y oficios que son pilares de la identidad regional y que son cada vez más visibles en las ciudades del continente:

  • Un jíbaro con sombrero de paja en un cañaveral.
  • Los viejos jugando al dominó frente a casa.
  • Manicuristas especializadas en uñas postizas y peluqueros.
  • Novios con pastel de merengue.
  • Boxeadores y vendedores ambulantes.

La referencia más directa al activismo histórico se concretó con un puesto de tacos que llevaba el letrero “Villa’s Tacos”, un guiño intencional al revolucionario mexicano Pancho Villa. Este es el "otro sueño americano" que la estrella global puertorriqueña quiso pregonar en Santa Clara, California.

Las señales políticas y la confrontación directa

Nada en la puesta en escena de Bad Bunny es inocente. Su decisión de no presentarse en Estados Unidos durante la gira de su más reciente producción, Debí tirar más fotos, ya había marcado una postura clara contra la estrategia de crueldad migratoria desplegada por la administración de Donald Trump a través del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE).

El barrio latino como manifiesto

El elemento escenográfico conocido como “La casita” apareció otra vez en el centro del concierto, replicando un barrio latino en la cancha del Levi’s Stadium. Este no fue un simple adorno; fue un enunciado visual para los espectadores, que parecía decir: "Hey, estadunidenses, así vivimos los latinos".

Con la presencia del Conejo Malo brotaron los cantos que reflejan la hibridación de los ritmos urbanos y las músicas tradicionales de Latinoamérica. El repertorio se convirtió en un repaso de una hermandad de sonidos regionales.

Gestos y alianzas contra la política migratoria

Cada gesto, estrofa y atuendo de Benito enviaba señales políticas de alta carga simbólica:

  • Activismo Anti-ICE: Durante la canción Nuevayol (escrita en la fonética del Caribe), el artista realizó un gesto de ternura y alto impacto: entregó su premio Grammy —recibido solo una semana antes acompañado del discurso de “Fuera ICE”— a un niño.
  • Colaboración con Opositora: Interpretó uno de sus temas más conocidos, Baile inolvidable, junto a la cantante Lady Gaga, una declarada opositora al presidente Donald Trump.
  • Denuncia Puertorriqueña: Ricky Martin, uno de los primeros puertorriqueños con fama internacional, interpretó Lo que le pasó a Hawái, cuya letra denuncia el despojo de tierras y barrios que padece el pueblo de Puerto Rico.
  • Alusión a la Crisis Eléctrica: El escenario, que replicaba el barrio, simuló de pronto un apagón. El artista subió a un poste de cableado eléctrico, una clara alusión a los cortes de luz y los padecimientos persistentes en la isla, asolada frecuentemente por huracanes.

La declaración final: Todos somos América

El final del espectáculo sirvió como una contundente declaración por la soberanía. Benito ondeó la bandera de Puerto Rico, pero eligió aquella en azul celeste que representa la lucha por la independencia y la identidad de su pueblo.

Posteriormente, mostró un balón de futbol americano con la leyenda Together, we are America (Todos somos América), mientras era escoltado por decenas de banderas de los países de América Latina. Después de esta presentación, Bad Bunny dejó claro que el futbol americano no es propiedad exclusiva de Estados Unidos.

El impacto discursivo: Reacciones de Trump y Shakira

El mensaje dio donde más duele al presidente Donald Trump, en el plano discursivo, al tocar temas de identidad nacional. Poco después de la transmisión del show, el magnate publicó un mensaje cargado de odio en su red social Truth:

"El espectáculo de medio tiempo del Supertazón es absolutamente terrible; ¡uno de los peores de la historia! No tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia”, declaró Trump.

En contraste, la colombiana Shakira, quien representó el talento latinoamericano en el Supertazón de 2020, envió un mensaje de felicitación a Bad Bunny en sus redes sociales: “Recuérdale al mundo cómo es el verdadero sueño americano”, sugirió, respondiendo de forma clara a la indignación generada por la elección del puertorriqueño como estelar. Además, la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum también destacó la participación de Bad Bunny, señalando que su mensaje de que "el amor es mejor que el odio, refleja las raíces de los pueblos originarios" y es un mensaje de unión de todo el continente.

Bad Bunny participa de las reglas del mercado masivo del entretenimiento, pero al hacerlo trafica con símbolos que funcionan como afirmaciones políticas de la comunidad latina. Este enfoque estratégico confirma que sus temas son algo más que tonadas para el perreo, o, mejor aún, que el perreo es utilizado como un manifiesto político. Es la materialización precisa del caballo de Troya con sombrero de paja.


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