El actor británico Ian McKellen realizó una poderosa protesta contra la política xenófoba de la administración de Donald Trump, utilizando un urgente monólogo de William Shakespeare. Este acto no fue solo una pieza de teatro, sino una increpación directa a los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) por su "inhumana crueldad", resonando en las calles de Mineápolis.
La elección del texto del Bardo de Avon no es casual: el fragmento, escrito hace cuatro siglos, aborda un violento motín antinmigrante, demostrando que la retórica del odio y la exclusión es un patrón histórico que sigue vigente, según el análisis de McKellen.
La intemporalidad de Sir Tomás Moro
El contenido que McKellen revivió es un fragmento crucial del acto II, escena 4 de Sir Tomás Moro (ca. 1593). Esta obra retrata un motín antinmigrante ocurrido en Londres, donde los habitantes ingleses se levantaron contra sus vecinos extranjeros.
El monólogo es la arenga del dramatizado filósofo, poeta, político y jurista Tomás Moro, cuya función es calmar a los alborotadores. Moro los alienta a reflexionar, proponiéndoles que se consideren a sí mismos refugiados, desterrados de Inglaterra por su comportamiento y obligados a vivir gracias a la bondad de completos desconocidos.
De acuerdo con un texto difundido por la Universidad Oxford, se cree que Shakespeare escribió este discurso específicamente para impulsar que el libreto, escrito por otros dramaturgos, pudiera ser escenificado, probablemente alrededor de 1603 o 1604.
Una crítica televisada y necesaria
McKellen, de 86 años, llevó la escena a la televisión estadounidense en The Late Show, de Stephen Colbert. Su interpretación rompió la cuarta pared para involucrar al público de manera directa en su arenga, exaltando la pertinencia del dramaturgo inglés en el panorama político actual.
El artista fustigó la política anti-inmigrante usando el pie yámbico de Shakespeare, haciendo música con palabras que parecen prefigurar los ofrecimientos del gobierno de Trump:
> “Reprimiréis a los extranjeros , / los mataréis, les cortaréis el cuello, os apoderaréis de sus casas”.
Esta línea es impactante, pues parece hacer referencia directa al ofrecimiento de Trump de casas a aquellos que delaten a migrantes considerados "ilegales" al ICE.
El patrón de la crueldad humana
El actor británico forzó a la audiencia a imaginar el escenario inverso, lanzando una reflexión poderosa que desnuda la hipocresía de la xenofobia.
Llamó a imaginar lo siguiente:
> “¿Te complacería / encontrar una nación de temperamento tan bárbaro, / que, estallando en una violencia espantosa, / no te proporcionaría un lugar donde vivir en la tierra, / afilaran sus detestables cuchillos contra vuestras gargantas, / os despreciaran como a perros, y como si Dios / no os debiera ni os hubiera creado / (…) ¿qué pensaríais/ al ser tratado así? Este es el caso de los extranjeros; y esta es vuestra despiadada inhumanidad”.
La protesta, que fue difundida con profusión en redes sociales el jueves pasado, resonó inmediatamente. Intelectuales del mundo destacaron la acción televisada, considerando que las palabras de William Shakespeare (1564-1616) siguen siendo "atemporales, urgentes e importantes" para el debate contemporáneo. McKellen había escenificado el mismo texto previamente en 2016 en el Royal Shakespeare Memorial Theatre para el programa Shakespeare Live! From the RSC, de la BBC.
El impacto real de las políticas migratorias
El contexto que motivó esta intervención es severo. Se ha informado que miles de personas sin cargos graves se encuentran bajo arresto. Además, en medio de la crisis, los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti han sido asesinados por agentes de migración.
Estudiantes y menores de edad también han sido detenidos junto con sus familiares. El gesto de Ian McKellen se convirtió así en una expresión de solidaridad con todas las personas que viven bajo la amenaza del ICE y la administración de Trump, incluso sabiendo que el propio ICE tiene en sus filas a latinos, afroestadunidenses y asiáticos.
Cuando un texto de hace cuatro siglos se siente tan preciso y dolorosamente relevante para describir la política actual, vale la pena preguntarse si realmente hemos avanzado como sociedad, o si solo hemos cambiado la escenografía del mismo drama humano de la crueldad.

