El cantante francoespañol Manu Chao ha marcado su regreso a Latinoamérica con una serie de presentaciones sorpresivas y poco convencionales que iniciaron informalmente en Chile a finales de 2025. Aunque la gira oficial comenzó el 23 de diciembre en territorio chileno y ahora continúa en Brasil, los detalles más interesantes se encuentran en los actos espontáneos que recuerdan la esencia contestataria del autor de "Clandestino".
El artista desató una ola de peticiones en redes sociales, especialmente entre el público mexicano, tras desmentir un falso concierto en Mendoza, Argentina, programado para el 16 de febrero. El inicio real de sus actividades en el continente no fue con grandes carteleras, sino con improvisaciones íntimas junto a Macha y El Bloque Depresivo en Valparaíso.
La primera sorpresa: Valparaíso, un puerto con sabor a música
El esperado retorno de Manu Chao al subcontinente tuvo su prólogo el 18 de diciembre en Valparaíso, Chile. La Jornada tuvo la oportunidad de presenciar cómo el músico se presentó de manera inesperada en dos lugares emblemáticos de la ciudad, un gesto que definió el tono desenfadado de este tramo de su gira.
En Valparaíso, el ambiente era contrastante: una temperatura que se sentía un poco baja, propia de un puerto, se mezclaba con el sonido de las grandes máquinas que movían contenedores como si fueran cajas de zapatos.
Concierto espontáneo en el restaurante Doris
La primera parada fue el restaurante Doris. Este local, cuya decoración incluía banderas de Chile y fotos de jugadores del equipo local, Wanderers —el club deportivo más antiguo del país—, fue el escenario de una comida musical.
Luego de la comida, Manu Chao, Macha y El Bloque Depresivo decidieron tomar las guitarras y empezar a tocar sus canciones. Los comensales se sorprendieron inmediatamente al escuchar los primeros acordes.
La fiesta se armó en el Doris rápidamente, atrayendo a peatones que no podían creer la presencia de Macha y Manu, dos figuras muy queridas por el público chileno. Los temas surgieron de forma espontánea, por ejemplo:
Entre canción y canción, Manu y Macha platicaron de todo, desde la música y la familia hasta las elecciones que se celebraron en Chile, donde el partido de ultraderecha salió vencedor. "La ultraderecha no sabe nada de nada", fue la opinión que Macha compartió sobre el resultado electoral.
Como acto de despedida, Macha se tomó una foto del recuerdo con las trabajadoras del lugar. Posteriormente, el grupo decidió visitar otro bar de Valparaíso, El Liberty, un "sitio donde por la tarde, músicos callejeros o quienes tocan en restaurantes vienen a tomar una cerveza, se llena de puro músico", según explicó Macha.
El teatro municipal: nervios, José José y el factor sorpresa
Después de estos encuentros informales, la banda se dirigió al Teatro Municipal para ofrecer un concierto íntimo. Este recital fue un evento sorpresa para las poco más de mil personas que asistieron, quienes no tenían ni idea de la actuación de Manu Chao.
El recital inició con temas clásicos de la música latina. Sonaron canciones como:
- "La nave del olvido"
- "Lo que no fue no será"
- "El triste"
Estas canciones hicieron famoso al cantante mexicano José José, añadiendo una capa de nostalgia a la velada.
Mientras se desarrollaba el concierto, tras bambalinas, Manu Chao se encontraba inquieto, caminando de un lado a otro. Cuando este medio le preguntó el por qué de su estado, Manu respondió: "A lo largo de mi carrera y en cada presentación siempre hay nervios y eso es bueno".
La gran sorpresa de la noche fue la participación de Manu Chao en el concierto de Macha y El Bloque Depresivo, con la canción "La despedida", repitiendo la colaboración del Doris. El Rayo subió al escenario para improvisar unas rimas entre la euforia que experimentó el público chileno. De esta manera tan espontánea, el músico francoespañol inició informalmente sus presentaciones en Latinoamérica.
La gira continúa: desmentidos, brasil y la esperanza mexicana
Actualmente, el autor de "Me gustas tú" se encuentra de gira por Brasil, pero la atención de sus seguidores se centra en sus próximas paradas.
Hace unos días, Manu Chao tuvo que desmentir oficialmente un supuesto concierto programado para el 16 de febrero en la provincia de Mendoza, Argentina. El músico aclaró que "Nadie nos contactó últimamente para ese show y estaremos esos días actuando en Brasil".
El público mexicano sigue de cerca la trayectoria del músico y está inundando sus redes sociales pidiendo fervientemente un concierto en el país. Aunque hasta el momento no hay fechas confirmadas para México, el cantante confesó a La Jornada que tiene muchas ganas de regresar.
El camino que elige Manu Chao para regresar a los escenarios latinoamericanos —lejos de las grandes promociones y cerca de la gente en pequeños bares— no es solo una estrategia. Es una declaración sobre la forma en que concibe la música y la política. En un mundo del espectáculo dominado por la previsibilidad, el artista sigue apostando por la espontaneidad y por usar su plataforma, incluso en un restaurante de Valparaíso, para compartir una visión crítica sobre el ascenso de la ultraderecha. La pregunta es si la autenticidad de estos actos informales se replicará finalmente en México, un país que espera ansioso ese reencuentro.

