PUNTOS CLAVE
- El sargazo ya representa un pasivo económico equivalente a 17% del Producto Interno Bruto de Quintana Roo, según cálculos del Banco Interamericano de Desarrollo expuestos por el PNUMA en una conferencia sobre el tema.
- El costo anual para el turismo por cancelaciones, reservas pospuestas y deterioro de imagen asciende a 11,500 millones de dólares, y la limpieza en la zona hotelera suma 150 millones.
- La ONU plantea confinar o aprovechar la biomasa, pero ninguna vía opera a escala comercial; se propone una plataforma para llevar los proyectos a fondos como CAF, BID o el Banco Europeo de Inversión.
El sargazo en Quintana Roo ya es un pasivo económico que equivale a 17% del PIB estatal, de acuerdo con cálculos del Banco Interamericano de Desarrollo. Solo el sector turístico pierde 11,500 millones de dólares al año por habitaciones canceladas, reservas pospuestas y daño a la imagen del destino.
La cifra fue expuesta por Enrique Lendo, coordinador en México de proyectos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), durante la 4ta Conferencia Unión Europea-Caribe Global Gateway sobre sargazo, realizada en Cancún.
¿Cómo afecta el sargazo a los hoteles de Quintana Roo?
Según Lendo, el golpe va más allá de la menor ocupación: los hoteles enfrentan castigos en certificaciones, menor recomendación y tarifas a la baja cuando las playas están afectadas.
A ello se suma el gasto operativo para mantener limpias las playas, que en la zona hotelera de Cancún y Riviera Maya promedia 150 millones de dólares al año, solo por parte del sector privado.
¿Qué hace el Gobierno de México para contener el sargazo?
La estrategia oficial se basa en evitar el recale. El Gobierno de México opera, a través de la Secretaría de Marina, un sistema de barreras y buques recolectores que busca ampliar la captura en mar abierto.
La hotelería organizada plantea una meta: interceptar 90% del sargazo en el mar para que solo 10% llegue a la costa. Esto genera un problema posterior, el manejo del enorme volumen de biomasa recolectada.
¿Qué se puede hacer con el sargazo recolectado?
La ONU identifica dos salidas: el confinamiento controlado o el aprovechamiento productivo. La primera implica riesgos porque el sargazo concentra arsénico y metales pesados, por lo que exige rellenos con especificaciones y regulación específica.
La segunda abre la puerta a fertilizantes, bioestimulantes y biogás. Sin embargo, ninguna opera a escala comercial: los proyectos actuales dependen de subsidios de banca multilateral o de gobiernos, y el reto es convertirlos en modelos bancables.
¿Cómo se financiarían los proyectos de aprovechamiento?
Lendo propuso replicar el esquema posterior al Tratado de Libre Comercio, cuando México y Estados Unidos capitalizaron con 50 millones de dólares cada uno el Banco de Desarrollo de América del Norte para financiar infraestructura ambiental en la frontera, con apoyo de la Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza.
Bajo esa lógica, se busca una plataforma que ayude a municipios, estados y empresas a formular proyectos que puedan presentarse a fondos como CAF, BID o el Banco Europeo de Inversión, con financiamiento combinado, garantías y bonos de carbono que reduzcan costo y riesgo.
¿Existe coordinación regional contra el sargazo?
El PNUMA administra el Convenio de Cartagena, que agrupa a 25 países del Gran Caribe, incluido México, con un plan de acción y un grupo de trabajo desde 2019 para homologar criterios de recolección y procesamiento.
Lo que falta, admitió Lendo, es un mecanismo permanente que conecte oferta tecnológica, demanda local y financiamiento entre una conferencia y otra.