Guardacostas colombianos incautaron 1.1 toneladas de cocaína en un narcosubmarino cerca de la Isla Gorgona el 9 de febrero de 2026, según reportó el presidente Gustavo Petro. La operación, que el gobierno de Colombia declaró como un éxito propio y sin apoyo internacional, generó controversia tras un reporte del Departamento de Estado de EE. UU. que afirmó haber participado en la acción conjunta, elevando dramáticamente la cifra de cocaína destruida a 10 toneladas.
El evento se convirtió rápidamente en un punto de fricción diplomática, pues el presidente Petro aprovechó la incautación para enviar un mensaje irónico y desafiante al presidente de Ecuador, Daniel Novoa, en el contexto de la escalada de la disputa arancelaria regional entre ambos países.
Contradicción en las cifras: 1.1 vs. 10 toneladas de cocaína
La mañana del lunes 9 de febrero de 2026, el presidente Gustavo Petro informó la incautación de mil cien kilos de cocaína (1.1 toneladas) en la Isla Gorgona, un enclave ubicado en el Pacífico colombiano, a 28 kilómetros de Guapi, en el departamento del Cauca.
Petro detalló que el operativo fue realizado por el personal joven de la estación de guardacostas, conformado por marinos colombianos, y que la droga fue entregada a la fiscalía en la estación de Tumaco. Enfatizó que la operación fue ejecutada exclusivamente por militares colombianos y que no contó con la colaboración ni la cooperación de agencias o países internacionales. Tampoco se reportaron detenciones en el lugar.
Horas después, la narrativa de la incautación se fragmentó. El Departamento de Estado de Estados Unidos publicó en su red social X una versión diferente. Según el comunicado estadounidense, las fuerzas de seguridad colombianas ejecutaron una "operación conjunta" con su "apoyo" que resultó en la destrucción de 10 toneladas de cocaína, con un valor estimado de 441 millones de dólares, y el arresto de cuatro narcotraficantes. El post concluía: "Las alianzas sólidas dan resultados sólidos".
Al cierre de la edición, el gobierno colombiano no había emitido una confirmación ni un desmentido sobre el post que multiplicaba por diez el volumen incautado y reportaba arrestos.
La experticia colombiana y la analogía de Pearl Harbor
El presidente Petro aprovechó el decomiso para destacar la experiencia y efectividad de la fuerza pública colombiana en la lucha contra el narcotráfico. Acompañó la información con una foto que mostraba el personal de guardacostas y la cocaína incautada.
Petro indicó que el número de sumergibles (submarinos artesanales) incautados es "innumerable" y recurrió a una analogía histórica para ilustrar la magnitud del problema y el esfuerzo de la Armada: "Eso parece Pearl Harbor bombardeado por los japoneses, al ver los submarinos pudriéndose", apuntó.
Recordó, además, que su gobierno es el que ha decomisado la mayor cantidad de cocaína a los narcotraficantes, superando las 3 mil 300 toneladas en los tres años y seis meses de su administración.
Confrontación diplomática: Mensaje a Daniel Novoa
La incautación de la droga sirvió como plataforma para que Petro intensificara la disputa regional con Ecuador, cuyo presidente es Daniel Novoa.
Petro declaró ante el mundo, y específicamente ante los presidentes de Ecuador y Estados Unidos, que "En Colombia cada vez es más difícil para el narcotráfico exportar cocaína".
Con una dosis de ironía política, el mandatario colombiano se dirigió directamente al presidente ecuatoriano: "podemos enseñarle al mundo y sobre todo el Ecuador como se hace. No cobramos y puede ser desde ya y desde antes ya que se estaba haciendo". Petro remató enfatizando su compromiso personal: "No queremos que al Estado ecuatoriano se lo tome la mafia y yo personalmente que he luchado con mi vida propia para que la mafia no se tome el Estado colombiano, estoy listo y firme a ayudar".
Este intercambio se produce tras el aumento de la tensión económica y diplomática. Ecuador había criticado a Colombia por una supuesta inacción en la lucha antidrogas, lo que llevó a Quito a incrementar los aranceles a los productos colombianos en un 30 por ciento. El gobierno de Petro respondió aplicando una reciprocidad arancelaria.
Más allá de la cifra exacta de cocaína (1.1 versus 10 toneladas), este incidente subraya la permanente tensión entre la reivindicación de soberanía de Colombia en sus operaciones antidrogas y la presión implícita o explícita de apoyo internacional. La incautación, tal como fue manejada, se convierte inmediatamente en munición política, particularmente en la diplomacia regional con la ya tensa relación económica y de seguridad con Ecuador.