Donald Trump declaró el 5 de febrero de 2026 que los líderes latinoamericanos son "astutos" por enviar a su "gente mala" a Estados Unidos, una polémica afirmación hecha durante un desayuno anual con líderes religiosos en Washington. El expresidente sugirió que estos gobiernos deliberadamente dirigen a criminales hacia territorio estadounidense, reservando a sus ciudadanos valiosos, una retórica que reitera su tesis central de la campaña electoral de 2024.
Esta perspectiva, reportada por la agencia AFP el 5 de febrero de 2026, pone el foco en la política migratoria y la capacidad de gestión de las élites sudamericanas y centroamericanas, a quienes Trump calificó de "espabilados" por su estrategia demográfica.
La táctica retórica de catalogar a los líderes como "astutos"
Durante el evento en la capital estadounidense, Donald Trump explicó que la astucia es un rasgo necesario para el liderazgo en América Latina. La lógica que presentó se centra en una estrategia de retención del talento y exportación de problemas sociales.
"Son gente astuta, espabilados. Cuando lideras algunos de esos países, en Sudamérica, en América Latina, tienes que ser espabilado", comentó Trump. El argumento central fue que estos líderes "cuidan a su buena gente, solo nos mandan a la gente mala", perpetuando la idea de que la migración es un proceso de limpieza social por parte de los países de origen.
Trump ligó estas declaraciones a su discurso de campaña de 2024, recordando una de sus frases más contundentes sobre la criminalidad: "Recuerden que en la campaña acostumbraba a decir que sus criminales dejaban a nuestros criminales como si fueran bebés".
Elogio público y el momento incómodo con Nayib Bukele
Un matiz clave de este desayuno en Washington fue la presencia del presidente salvadoreño, Nayib Bukele. Trump ya lo había elogiado previamente, describiéndolo como un "gran tipo" que beneficia a Estados Unidos al aceptar criminales peligrosos en sus cárceles de alta seguridad.
Ante la audiencia, Trump decidió abordar directamente la afirmación migratoria con Bukele, aunque lo hizo en "tono de chanza" (broma): "¿No es cierto que no mandas tu buena gente a Estados Unidos? ¿No dirías eso?".
La pregunta, que provocó la risa de Bukele y del público, fue seguida por la declaración de Trump: "Voy a hablar con él de eso después... Le quiero. Ha hecho un gran trabajo". Este intercambio subraya la compleja relación diplomática y política de Trump, que combina la crítica generalizada a la región con el apoyo selectivo a figuras que considera alineadas con sus intereses de seguridad interna.
El balance del primer año de gobierno, según Trump
Aparte de las declaraciones sobre migración y criminalidad, Trump dedicó una porción considerable de su discurso a describir su primer año de gobierno. En su recuento durante el desayuno religioso, se congratuló de dos datos específicos basados en "sus estadísticas": el aumento en la venta de biblias y una renovada asistencia a oficios religiosos por parte de la juventud estadounidense.
Contexto de la jornada: noticias internacionales adyacentes
El reporte del evento, en un contexto más amplio de noticias internacionales, incluyó otros temas que demostraban la volatilidad geopolítica del momento:
- Tráfico de cigarros en Gaza: Betzali Zini, hermano del director de Shin Bet (la Agencia de seguridad interior de Israel), fue acusado de traficar cigarros al enclave en tres ocasiones, logrando ganancias cercanas a los 117 mil dólares.
- Misión de ayuda a Gaza: La organización Sumud Flotilla anunció el lanzamiento de su misión de ayuda más grande, programada para el 29 de marzo. Se espera la participación de alrededor de 3 mil personas de más de 100 países, con embarcaciones que zarparán desde Barcelona, Italia y otros puertos del Mediterráneo.
- Tensiones en el Golfo Pérsico: Medios estatales reportaron que Irán incautó dos buques petroleros con un cargamento de 6 mil 300 barriles cerca de la isla Farsi. Las autoridades no proporcionaron detalles sobre la nacionalidad de los buques decomisados.
El uso de la retórica migratoria como herramienta política sigue siendo un pilar inamovible en el discurso de Donald Trump, incluso cuando se encuentra en foros de carácter religioso. La cuestión, más allá del chascarrillo con líderes como Bukele, radica en el impacto real de estas narrativas en la percepción pública y en la formulación de políticas que afectan a millones de personas que buscan oportunidades o refugio en Estados Unidos. ¿Hasta qué punto la etiqueta de "astuto" justifica la generalización sobre la criminalidad de un continente entero?