El cierre parcial del gobierno federal de Estados Unidos, iniciado el sábado 01 de febrero de 2026, se produjo después de que el Congreso no consiguiera aprobar un acuerdo que garantizara el financiamiento de una amplia gama de operaciones federales. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha expresado su convicción de que reunirá los votos republicanos necesarios para poner fin a la paralización a más tardar el martes, aunque reconoció que el desafío logístico de congregar a todos los legisladores en Washington complica la meta.
Esta es la segunda vez en pocos meses que las operaciones federales se interrumpen, utilizando el proceso anual de financiación como una palanca política para forzar cambios en las políticas de seguridad y migración. El actual estancamiento se centra en las exigencias demócratas de una reforma drástica en las tácticas del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), condicionando el voto al paquete de gastos que incluye cinco proyectos de ley de financiamiento para cubrir la mayoría de las agencias hasta septiembre.
Las negociaciones y la dependencia de Donald Trump
Mike Johnson, quien debe gestionar su escasa mayoría republicana en la Cámara de Representantes, confirmó en una entrevista con NBC que se siente seguro de lograr la aprobación para el martes. Sin embargo, en otra declaración, enfatizó que requiere la asistencia del expresidente Donald Trump para asegurar el éxito del paquete de financiamiento.
El proceso legislativo arrancó en comité el lunes con una serie de votaciones de procedimiento, lo que ha postergado la posible votación en el pleno de la Cámara al menos hasta el martes.
El punto de fricción: reforma drástica del DHS
El conflicto presupuestario se disparó tras la indignación pública generada por dos muertes a tiros durante protestas en Minneapolis contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). Este suceso fue clave para que Trump llegara a un acuerdo con los senadores para separar los fondos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) del paquete presupuestario más amplio.
A pesar de esta separación, los demócratas en la Cámara mantienen una posición firme: exigen cambios en la manera en que el DHS lleva a cabo sus redadas migratorias. Estas operaciones han sido criticadas por emplear agentes fuertemente armados, enmascarados y sin identificar, y que en ocasiones detienen a personas sin orden judicial.
El líder demócrata de la Cámara de Representantes, Hakeem Jeffries de Nueva York, fue categórico al declarar a la cadena ABC: "Lo que está claro es que el Departamento de Seguridad Nacional necesita una reforma drástica". En paralelo a la parálisis política, un número creciente de legisladores pide que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, sea destituida o despedida.
Precedente de paralización: la historia reciente
La interrupción de operaciones federales que comenzó el sábado es la segunda en pocos meses. El Congreso se ha atrincherado en el proceso de financiación anual para lograr objetivos políticos.
El ejemplo histórico más reciente y severo ocurrió el otoño pasado, cuando los demócratas desencadenaron el cierre federal más largo de la historia estadounidense, extendiéndose por 43 días. Aquella paralización se dio en protesta por la expiración de las exenciones fiscales al seguro médico. Este antecedente subraya cómo el proceso presupuestario se ha convertido en la herramienta principal para la pugna ideológica en Washington.