La economía de Nepal tras la protesta de la Generación Z: una estabilidad sin confianza

La economía de Nepal tras la protesta de la Generación Z: una estabilidad sin confianza

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La economía de Nepal mantiene una estabilidad macroeconómica superficial tras las protestas de la Generación Z en 2025, respaldada por remesas récord y reservas internacionales. Sin embargo, la falta de confianza del sector privado, la baja inversión y el desempleo juvenil persistente amenazan con descarrilar el crecimiento antes de las elecciones de marzo de 2026.

El espejismo de los indicadores externos y la paradoja del Nepal Rastra Bank

Nepal ha logrado evitar una crisis financiera inmediata tras los disturbios de septiembre de 2025. Según el Banco Rastra de Nepal (NRB), las reservas de divisas se situaron en 21,520 millones de dólares en los primeros cuatro meses del año fiscal 2025-26, lo que representa aproximadamente el 50% del Producto Interno Bruto (PIB). Esta cifra es técnicamente robusta y proporciona un colchón contra choques externos.

La balanza de pagos también registró un superávit significativo de 3,540 millones de dólares. A pesar de estos datos positivos, los analistas subrayan una paradoja: la economía está atrapada en una "trampa de liquidez". Los depósitos en los bancos crecieron un 5.7% en el segundo semestre de 2025, pero el crédito al sector privado solo aumentó un 3.6%. Esto sugiere que, aunque hay dinero en el sistema, nadie quiere arriesgarse a invertir debido a la incertidumbre política y social.

Impacto estructural de las protestas de septiembre de 2025

Las protestas lideradas por jóvenes nacidos entre 1997 y 2012 no solo derrocaron al gobierno de K.P. Sharma Oli en menos de una semana, sino que dejaron una cicatriz económica profunda. El costo físico de los daños por vandalismo en propiedades públicas y privadas se estima en 84,450 millones de rupias nepalíes (aproximadamente 582 millones de dólares).

El cierre de negocios y la interrupción de las rutas comerciales con India y China durante el punto álgido de la crisis provocaron una caída del 16.6% en las exportaciones indias hacia Nepal solo en septiembre. Los sectores de combustibles, acero y productos farmacéuticos fueron los más golpeados. Esta parálisis comercial ha contribuido a que la confianza empresarial caiga a mínimos históricos, según la Federación de Cámaras de Comercio e Industria de Nepal (FNCCI).

El desempleo y la crisis de la fuerza laboral joven

La Generación Z se lanzó a las calles motivada por una tasa de desempleo que alcanzó el 17% a finales de 2025, con picos del 20.8% entre los jóvenes educados. El sistema económico actual no logra absorber a los graduados, lo que perpetúa la dependencia de las remesas, que constituyen un tercio del PIB nacional.

Aunque las remesas crecieron un 14.8% interanual a principios de 2026, el Banco Mundial advierte que este modelo fomenta un "crecimiento sin empleo". Si no se generan puestos de trabajo productivos, el país corre el riesgo de repetir el ciclo de disturbios. La migración masiva de talento joven sigue siendo la única válvula de escape, lo que debilita el capital humano necesario para la transición de Nepal fuera de la categoría de Países Menos Adelantados (PMA) prevista para finales de 2026.

Desafíos para el gobierno interino de Sushila Karki

La Primera Ministra interina, Sushila Karki, enfrenta el reto de gestionar la economía mientras organiza las elecciones parlamentarias del 5 de marzo de 2026. Los gastos electorales en logística y seguridad podrían inyectar un estímulo temporal al consumo, pero no resuelven los problemas de fondo.

La inversión privada requiere garantías claras sobre los derechos de propiedad y el cumplimiento de contratos, elementos que se vieron comprometidos durante los incendios de edificios gubernamentales y residencias de políticos en Singha Durbar. Además, la IED cayó un 40% en el segundo trimestre del año fiscal actual, lo que demuestra que los inversores internacionales están a la espera de ver si el nuevo parlamento puede ofrecer estabilidad legislativa.

Geopolítica y el estrangulamiento de suministros

La dependencia de Nepal de sus vecinos es absoluta. En septiembre de 2025, el cierre de los pasos fronterizos de Rasuwagadhi y Tatopani con China dejó cientos de contenedores varados, afectando el suministro de maquinaria y bienes de consumo. Con India, el principal socio comercial, la volatilidad política nepalí suele interpretarse como un riesgo para los proyectos de infraestructura energética.

El país necesita más de 48,000 millones de dólares en inversión de infraestructura para sostener su crecimiento a largo plazo, una cifra que la Comisión Nacional de Planificación admite que no se puede obtener internamente. Sin una política exterior clara que tranquilice a Nueva Delhi y Beijing, el flujo de capital necesario para los Objetivos de Desarrollo Sostenible de 2030 (estimados en 145,000 millones de dólares) seguirá bloqueado.

La estabilidad actual de Nepal es frágil porque se apoya en el consumo financiado por el dinero enviado desde el extranjero, no en la producción interna. Las elecciones de marzo de 2026 no solo determinarán quién ocupa el poder, sino si el sistema político es capaz de reformar un modelo que actualmente premia el clientelismo sobre la competitividad. ¿Podrá la nueva clase política traducir el fervor de la Generación Z en políticas que desbloqueen la inversión, o la calma macroeconómica es simplemente la pausa antes de la siguiente explosión social?


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