La miseria se dispara en Cisjordania: el riesgo del colapso económico palestino

La miseria se dispara en Cisjordania: el riesgo del colapso económico palestino

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La estabilidad financiera de Cisjordania reocupada pende de un hilo. La crisis económica y humanitaria se ha agravado dramáticamente tras la revocación masiva de permisos de trabajo por parte de Israel. Esta medida, implementada después del ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023, ha cortado de golpe el sustento de miles de familias.

Aproximadamente 100 mil palestinos se quedaron sin la posibilidad de acceder a empleos dentro de Israel, viéndose confinados a un territorio donde las oportunidades son pocas y los salarios son notablemente más bajos. El cierre de esta vía de ingreso ha llevado a la población civil a situaciones extremas de endeudamiento y desesperación, mientras que organismos internacionales ya alertan sobre una inminente catástrofe económica.

El impacto de la prohibición laboral tras el 7 de octubre

La dependencia de la economía cisjordana respecto a los salarios obtenidos en Israel era profunda. Antes del conflicto, decenas de miles de palestinos trabajaban principalmente en los sectores de construcción y servicios. Estos empleos ofrecían salarios que podían ser más del doble de lo que se pagaba en Cisjordania reocupada, un territorio sin salida al mar.

La historia de Hanadi Abu Zant, residente de Tulkarem, ilustra la crudeza de la situación. Ella perdió su permiso para trabajar en Israel y ahora lleva casi un año sin poder pagar el alquiler de su departamento. Confesó que cuando su casero llama a la policía, se ve obligada a esconderse en una mezquita. "Mi mayor miedo es ser expulsada de mi hogar. ¿Dónde dormiremos, en la calle?", expresó.

La vida al límite: deuda y supervivencia

Con los empleos escasos y la economía local estancada, las opciones para la población son cada vez más limitadas y, a menudo, peligrosas.

La población ha recurrido a estrategias extremas para cubrir las necesidades básicas, como alimentos, electricidad y gastos escolares para sus hijos:

  • Han vendido sus pertenencias personales en un intento por obtener liquidez.
  • Se han endeudado gravemente para cubrir los gastos corrientes.
  • Han pagado altas tarifas para conseguir permisos de trabajo en el mercado negro, a pesar de los riesgos.
  • Han intentado entrar clandestinamente en Israel, exponiéndose a ser arrestados o a ser confundidos con milicianos.

El colapso inminente: cifras y contexto

Israel, que ha controlado Cisjordania reocupada durante casi seis décadas, ha defendido su posición argumentando que sus decisiones se basan en consideraciones de seguridad, y que no tiene una obligación explícita de permitir la entrada laboral de palestinos.

A pesar de las restricciones, miles de palestinos todavía tienen permitido trabajar en decenas de asentamientos judíos, los cuales están construidos en tierras que la población palestina reclama para un futuro estado.

Las consecuencias de estas restricciones se reflejan directamente en los datos económicos oficiales. La Oficina Central de Estadísticas de Palestina reportó que el desempleo en Cisjordania había aumentado a casi el 30 por ciento a finales del año pasado, una cifra que contrasta fuertemente con el 12 por ciento que se registraba antes del conflicto.

El Banco Mundial ha lanzado una seria advertencia, señalando que la economía de Cisjordania corre un riesgo real de colapso debido a estas severas restricciones israelíes.

La situación económica ha sido históricamente frágil. Décadas de controles de carretera israelíes, confiscaciones de tierras y otras medidas restrictivas han afectado gravemente la economía del territorio. Los palestinos también dirigen críticas hacia la Autoridad Nacional Palestina, que ejerce un autogobierno limitado en ciertas zonas, reprochándole no haber hecho lo suficiente para generar oportunidades de empleo localmente.

El cierre de fronteras económicas no solo es una decisión de seguridad; es una palanca que detona la miseria, llevando a 100 mil familias a una trampa de supervivencia diaria. La pregunta clave es si la estabilidad regional puede alcanzarse cuando las restricciones económicas crean un caldo de cultivo para la desesperación civil, forzando a los trabajadores a arriesgarlo todo por conseguir el pan de cada día.


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