La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha declarado al Estado de Perú responsable internacional por la muerte de Mamérita Mestanza, determinando que su fallecimiento fue consecuencia de una política sistemática de esterilizaciones forzadas. Este fallo establece que la violencia reproductiva ejecutada en los años 90 constituye una violación a los derechos humanos y obliga al país a reabrir investigaciones penales contra los altos mandos del programa de salud de aquel periodo.
La resolución histórica contra la violencia reproductiva
Se ha constatado que, al 7 de marzo de 2026, la Corte IDH ha notificado oficialmente la sentencia del caso Mestanza Chávez vs. Perú. El tribunal internacional concluyó que el aparato estatal peruano vulneró los derechos a la vida, la integridad personal y la libertad reproductiva de Mamérita Mestanza, quien falleció en 1998. La víctima fue coaccionada para someterse a una ligadura de trompas bajo condiciones médicas deficientes, una práctica que el fallo vincula directamente con una estrategia de Estado y no con incidentes aislados.
Esta sentencia no solo busca la justicia individual, sino que ordena una reparación integral. Esto incluye la reactivación de procesos judiciales contra los autores intelectuales que diseñaron y ejecutaron el Programa Nacional de Población, marcando un antes y un después en la lucha contra la impunidad por crímenes cometidos bajo el pretexto de políticas de desarrollo económico.
Factores clave detrás de la política de control demográfico
El análisis del caso revela que el programa AQV (Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria) operó bajo una lógica de metas numéricas que ignoró la dignidad humana:
- Alcance del programa (1996-2000): Durante el régimen de Alberto Fujimori, se buscó reducir la pobreza mediante el control de la natalidad, afectando a más de 270,000 mujeres, en su mayoría indígenas y quechua-hablantes de zonas rurales.
- Mecanismos de coacción: Las investigaciones confirman que el personal de salud amenazaba a las mujeres con multas económicas o la expulsión de programas de asistencia social si no aceptaban la cirugía de ligadura de trompas.
- Barreras judiciales internas: Durante casi tres décadas, el sistema judicial peruano archivó sistemáticamente estos casos, impidiendo que los exministros de salud y otros responsables políticos enfrentaran sentencias definitivas.
Crónica del fallo: Siete días que cambiaron la historia
La última semana ha sido decisiva para las organizaciones de derechos humanos y las víctimas:
- 1 de marzo: La Corte IDH cerró la fase de deliberación privada en San José de Costa Rica, tras evaluar años de testimonios que describían el dolor y las secuelas físicas del programa.
- 4 de marzo: En regiones como Cusco y Ayacucho, cientos de mujeres afectadas realizaron vigilias, recordando a las compañeras que fallecieron sin ver este reconocimiento internacional.
- 6 de marzo: Las filtraciones del entorno jurídico anticiparon una condena contundente, activando un debate inmediato sobre la responsabilidad del fujimorismo en el Congreso peruano.
Escenario proyectado para el cumplimiento de la sentencia
En los próximos siete días, el Gobierno de Perú deberá acusar recibo de la notificación y definir su hoja de ruta para cumplir las reparaciones. Se espera una fuerte movilización social en Lima, liderada por colectivos feministas, para presionar por el avance del juicio penal contra el expresidente Alberto Fujimori y sus exministros de salud. Asimismo, el Legislativo tendrá que discutir la creación de un fondo específico de reparaciones para las miles de víctimas inscritas en el registro oficial.
Balanza de impactos: Logros y resistencias
El fallo de la Corte IDH genera un equilibrio entre la esperanza de justicia y los obstáculos políticos internos.
Factores de impulso a la justicia
- Crimen de lesa humanidad: La sentencia define la esterilización forzada masiva como un crimen que no prescribe, lo que blinda los juicios contra cualquier intento de amnistía o archivo por paso del tiempo.
- Validación internacional: Para las víctimas, el fallo es una reparación simbólica que desmiente a quienes negaron sistemáticamente la existencia de una política de Estado.
- Supervisión continua: La Corte IDH no cerrará el caso hasta que Perú demuestre avances reales en las investigaciones penales y el pago de indemnizaciones.
Obstáculos para la implementación
- Negacionismo político: Sectores vinculados al fujimorismo aún califican estos hechos como "mala praxis aislada", lo que dificulta el consenso político para financiar las reparaciones.
- Crisis judicial: La inestabilidad actual del Poder Judicial en Perú podría convertirse en una traba administrativa para ejecutar las órdenes del tribunal internacional.
- Impacto fiscal: En un periodo de ajuste económico, el pago de reparaciones a miles de potenciales beneficiarias enfrentará retos presupuestarios significativos.
Cifras del programa de Anticoncepción Quirúrgica Voluntaria (AQV)
Recomendaciones para las víctimas y la sociedad civil
Para garantizar que la sentencia se materialice en cambios reales, se sugieren las siguientes acciones:
- Actualización del REVIESFO: Se insta a las víctimas y familiares a verificar su estatus en el Registro de Víctimas de Esterilizaciones Forzadas, requisito esencial para acceder a las reparaciones colectivas e individuales.
- Vigilancia del Ministerio Público: Es vital exigir el nombramiento de fiscales especializados en derechos humanos para evitar nuevas dilaciones en el juicio contra los exministros de Salud involucrados.
- Garantía de consentimiento informado: El Estado debe implementar protocolos de salud que incluyan traductores en lenguas originarias, asegurando que ningún procedimiento de planificación familiar se realice sin una comprensión total y libre de las pacientes.
