La encargada de negocios de Estados Unidos en Venezuela, Laura Dogu, confirmó el 3 de febrero de 2026 que Washington y Caracas atraviesan un "momento histórico" tras el inicio de trabajos bilaterales conjuntos hacia la estabilización. Este nuevo punto de partida está cimentado en un plan estadounidense de tres fases enfocado en la restauración de la seguridad, la recuperación económica y la transición final hacia una Venezuela "amigable, estable, próspera y democrática", según la visión promovida por el secretario Marco Rubio.
Este cambio de curso diplomático se da en medio de un clima interno de alta tensión en Venezuela, donde miles de manifestantes con camisetas rojas, el color distintivo del chavismo, marchan en Caracas exigiendo la liberación del líder Nicolás Maduro, a un mes de su presunto secuestro. La agenda de Washington, por lo tanto, se enfrenta a una realidad compleja que va más allá de los acuerdos económicos recién firmados.
La visión de Washington: hacia una Venezuela "amigable"
Laura Dogu, a través de un video difundido por la embajada estadunidense en La Habana, manifestó que la intención de Washington es lograr una Venezuela que cumpla con el perfil de "amigable, estable, próspera y democrática". Para alcanzar dicho objetivo, la funcionaria se comprometió a que su equipo trabajará "mano a mano con los venezolanos, representantes y una variedad de sectores y perspectivas".
Dos movimientos recientes son citados como pasos clave para fortalecer la recuperación económica de la nación caribeña: la reapertura del espacio aéreo y la emisión de la licencia general, que permite ciertas transacciones específicas con el petróleo venezolano. La diplomática enfatizó que el objetivo es asegurar que el progreso sea sostenible y ofrezca "beneficios tangibles tanto para el pueblo estadunidense como para el venezolano".
El cronograma de Washington: las tres fases de la transición
El gobierno de Estados Unidos estructura su intervención y trabajo conjunto en Venezuela mediante una estrategia escalonada, dividida en tres etapas claras.
Las tres etapas del plan de Estados Unidos, según Laura Dogu:
Este marco de acción se formalizó tras movimientos diplomáticos recíprocos. Días antes de las declaraciones de Dogu, Delcy Rodríguez la había recibido en el Palacio de Miraflores. A su vez, Venezuela designó a su propio representante diplomático en Washington, consolidando el restablecimiento del diálogo.
Contexto geopolítico y polarización interna
El inicio de este "momento histórico" ocurre en un entorno internacional cargado de advertencias y tensiones. Estados Unidos ha alertado sobre la existencia de una "flota fantasma" de 800 barcos que operan bajo sanciones internacionales, un factor que podría impactar las transacciones energéticas venezolanas.
En el contexto doméstico estadounidense, la conversación sobre Venezuela ha sido utilizada como arma política. El presidente Donald Trump, autodenominado "el 47 presidente de los Estados Unidos", sugirió, en tono de burla, que "Venezuela puede ser el estado 53", mientras simultáneamente defendía su política fronteriza al conmemorar la guerra con México como el origen de la expansión territorial y el poder militar de Estados Unidos.
Mientras la diplomacia bilateral busca consolidar la estabilidad económica a través de Dogu, la realidad social en Caracas se mantiene polarizada. Las concentraciones de simpatizantes, quienes claman por el regreso del líder chavista, demuestran que cualquier transición impuesta o negociada enfrentará una resistencia interna considerable. El verdadero desafío de estas tres fases no es solo económico, sino la capacidad de integrar a los diversos sectores políticos, incluyendo a la visiblemente movilizada base del chavismo.