Muere Jesse Jackson: el reverendo que expuso el racismo en el caso Dahmer

Muere Jesse Jackson: el reverendo que expuso el racismo en el caso Dahmer

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Jesse Jackson, histórico líder por los derechos civiles en Estados Unidos y excandidato presidencial en los años ochenta, murió a los 84 años el 17 de febrero de 2026. Su legado abarca décadas de lucha contra la discriminación racial, desde las protestas en su natal Carolina del Sur hasta su colaboración directa con Martin Luther King Jr.

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Sin embargo, uno de los capítulos más contundentes de su vida que lo conecta con las nuevas generaciones fue su intervención en 1991 en Milwaukee. Jackson transformó el macabro caso del asesino serial Jeffrey Dahmer en un debate nacional sobre la apatía policial y el racismo institucional, exponiendo la negligencia que permitió que los crímenes del "caníbal" se extendieran durante 13 años contra víctimas de comunidades negras y asiáticas.

El reverendo que desafió a la policía de Milwaukee

La voz de Jesse Jackson se levantó en medio del horror generado por Jeffrey Dahmer. Después del arresto del asesino en julio de 1991, Jackson viajó a Wisconsin en agosto de ese mismo año, viendo la oportunidad de abordar una verdad incómoda que iba más allá del true crime: la falla de seguridad pública basada en el prejuicio.

Jackson entendió que Dahmer no había cometido sus crímenes en el vacío. Su presencia obligó al jefe de policía y a la alcaldía de Milwaukee a dar explicaciones, algo que la ciudad prefería evitar para pasar página rápidamente. El reverendo fue clave para que el caso se convirtiera en un examen forense del doble estándar racial del sistema judicial y policial.

La apatía del sistema que protegió a Dahmer

El núcleo de la indignación que Jackson denunció se centró en la forma en que el sistema ignoró sistemáticamente a las comunidades afectadas. En la vida real y en la serie de Netflix Dahmer (Monster: The Jeffrey Dahmer Story), se retrata esta lucha.

Jackson se encontró con las familias de las víctimas y con la testigo principal, Glenda Cleveland. Sus palabras al llegar a Milwaukee resonaron a nivel nacional: "La policía eligió la palabra de un asesino por encima de la de una mujer inocente". El reverendo utilizó su influencia para elevar a Cleveland de "vecina molesta" a una heroína civil, mostrando que la indiferencia racial de la policía de Milwaukee fue, en la práctica, cómplice de los 17 asesinatos.

La testigo ignorada: el encuentro entre Jackson y Glenda Cleveland

Glenda Cleveland, cuya lucha por ser escuchada es central en la serie de Netflix, había llamado a la policía en mayo de 1991. En esa ocasión, su hija y sobrina encontraron a Konerak Sinthasomphone, un niño de solo 14 años, desnudo y sangrando tras escapar del apartamento de Dahmer.

La policía cometió un acto de negligencia histórica: devolvió al menor al departamento de Dahmer, creyendo la versión del asesino de que ambos eran "novios ebrios". Cuando Jackson llegó a la ciudad, su primera parada fue visitar a Cleveland para escuchar su calvario frustrante, exponiendo la cadena de errores que condujeron a la muerte del joven.

Escuchando el desprecio: las grabaciones que usó Jackson

Para sustentar su protesta, Jesse Jackson se basó en la evidencia sonora. Durante su visita, hizo eco de las grabaciones de las llamadas realizadas el 27 de mayo de 1991, cuando la familia de Glenda Cleveland intentó salvar a Konerak Sinthasomphone.

Jackson citó una de las grabaciones más críticas:

  • Oficial: "No se necesita nada más. No fue nada, solo un novio borracho de otro novio".
  • Glenda Cleveland: "¿Pero qué edad tenía ese niño? Mi hija dice que era un niño".
  • Oficial: "No era un niño. Era un adulto. Ya está solucionado, señora".

Para el reverendo, esta breve interacción demostraba que los oficiales habían deshumanizado tanto a la víctima como a los testigos por su color de piel. En sus mítines repetía: "Escuchen el tono, escuchen el desprecio. Le creyeron a Jeffrey Dahmer porque era un hombre blanco con una explicación, y colgaron el teléfono a una mujer negra con una verdad".

El destino de los policías y el mitin de Milwaukee

Jackson encabezó un emotivo mitin ante más de 1,000 personas en una iglesia local. Allí, además de condenar los atroces actos de Dahmer, llamó a una investigación a nivel estatal y nacional sobre las prácticas racistas de la policía. Su lema en esos eventos fue: "Mantengan viva la esperanza" (Keep hope alive).

Un detalle que Jackson denunció fervientemente fue el destino de los oficiales John Balcerzak y Joseph Gabrish, quienes devolvieron a Konerak a su verdugo. Aunque fueron despedidos inicialmente por la presión social que Jackson ayudó a crear, ambos fueron reinstalados en 1994 con salarios atrasados. Incluso, Balcerzak llegó a ser presidente del sindicato de policía de Milwaukee años después.

El legado inquebrantable de la lucha por los derechos civiles

Nacido el 8 de octubre de 1941, bajo el nombre de Jesse Louis 'Rev' en Greenville, Carolina del Sur, Jackson creció en la segregación. Desde muy joven se involucró en la lucha, siendo detenido por protestar contra las bibliotecas exclusivas para blancos.

Desde Martin Luther King Jr. hasta la presidencia

Su activismo lo llevó a ser uno de los líderes más influyentes del movimiento. Fue colaborador del icono Martin Luther King Jr., continuando su legado tras el asesinato en 1968.

Jackson fue reverendo de la Iglesia Bautista y fundó organizaciones clave para la justicia social, racial y económica:

  • Operation PUSH
  • Rainbow/PUSH Coalition

Además de su papel como activista, Jackson fue candidato a la presidencia de Estados Unidos en dos ocasiones durante los años ochenta.

Familia, perdón público y un título de príncipe africano

Jesse Jackson se casó con Jacqueline Lavinia Jackson (conocida como Jackie) el 31 de diciembre de 1962, tras conocerse en la universidad de Chicago. Tuvieron cinco hijos que continuaron en causas sociales y políticas:

  • Santita Jackson (cantante y comentarista política).
  • Jesse L. Jackson Jr. (excongresista por Illinois).
  • Jonathan Luther Jackson (activista y empresario).
  • Yusef DuBois Jackson (abogado y activista social).
  • Jacqueline Lavita Jackson (involucrada en causas sociales).

A la gran familia se sumaron numerosos nietos y una sexta hija, nacida en 1999, que Jackson confesó haber tenido fuera del matrimonio en 2001. En ese momento, solicitó perdón públicamente: "He pecado y sé que mi familia, mis amigos y mis partidarios se sienten decepcionados, pero les pido su perdón y sus oraciones".

Como reconocimiento a su lucha global, Jackson contó con galardones internacionales, entre ellos el título de príncipe (Nana) del Reino de Sanwi, una zona histórica en el sureste de Costa de Marfil. Jackson fue coronado como príncipe en 2009, en agradecimiento por su incansable trabajo contra el racismo. Este título lo "heredó" de Michael Jackson (sin relación familiar), quien había sido coronado en 1992.

El legado de Jackson, desde las protestas juveniles hasta su exigencia de justicia en el caso Dahmer, se condensa en sus lemas. Su vida nos recuerda que la verdadera "monstruosidad" a menudo reside en la indiferencia de quienes juraron proteger a la ciudadanía. ¿Seguiremos escuchando el desprecio o elegiremos mantener viva la esperanza que él sembró?


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