Ministros de Finanzas de once naciones, incluyendo potencias de Europa, Japón y Australia, emitieron este miércoles un comunicado conjunto instando a una estrategia económica "coordinada, responsable y ágil". El objetivo es mitigar los efectos sistémicos de la guerra en Oriente Medio, que ya representa una amenaza directa para el crecimiento global, la estabilidad de los mercados y el control de la inflación a escala internacional.
Riesgos sistémicos por el bloqueo en el estrecho de Ormuz
La principal preocupación de las economías firmantes radica en la seguridad energética y el flujo del comercio mundial. El bloqueo ejercido por Irán en el estrecho de Ormuz ha convulsionado la estructura de costos global, dado que por esta vía transitaba el 20% del petróleo y el gas natural del mundo.
Ante este escenario, los ministros exigen:
- Restablecimiento del tránsito: Garantizar el flujo libre y seguro por el estrecho para estabilizar los precios energéticos.
- Resolución negociada: Lograr una salida diplomática duradera que evite la fragmentación de las cadenas de suministro.
- Protección civil: Consolidar el alto el fuego como medida humanitaria y de seguridad regional.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) ya ha reflejado la gravedad de la situación, ajustando a la baja su previsión de crecimiento global en 0.2 puntos porcentuales, situándola en un 3.1% para el presente ejercicio fiscal.
Llamado a la acción del FMI y el Banco Mundial
El bloque de países, liderado por España, Reino Unido, Japón y Australia, junto a naciones nórdicas y de Oceanía, solicitó formalmente la intervención de los organismos financieros multilaterales. La propuesta consiste en una "oferta de apoyo de emergencia coordinada" que permita asistir a las economías más vulnerables ante la volatilidad actual.
Este apoyo debe ser flexible y adaptarse a las condiciones específicas de cada nación, utilizando todas las herramientas financieras disponibles para evitar crisis de deuda o colapsos operativos en mercados emergentes afectados por el alza de costos operativos.
Estrategia fiscal y transición energética
En el ámbito de las políticas internas, los gobiernos firmantes (España, Reino Unido, Japón, Australia, Suecia, Países Bajos, Finlandia, Noruega, Irlanda, Polonia y Nueva Zelanda) se comprometieron a mantener una disciplina fiscal estricta. La declaración establece una ruta clara para evitar que la crisis actual derive en medidas de aislamiento económico:
- Rechazo al proteccionismo: Mantener mercados abiertos para no profundizar la crisis de suministros.
- Responsabilidad fiscal: Garantizar que las respuestas nacionales no comprometan la estabilidad financiera a largo plazo.
- Diversificación acelerada: Intensificar la transición hacia energías limpias y mejorar la eficiencia energética para reducir la dependencia de combustibles fósiles provenientes de zonas en conflicto.
La declaración, publicada por el gobierno británico, subraya que una reanudación de las hostilidades o la ampliación del teatro de guerra supondría riesgos incalculables para la estabilidad financiera mundial y la seguridad energética que sustenta el crecimiento de las naciones desarrolladas.




