Una segunda mujer afirmó que Jeffrey Epstein, el difunto agresor sexual, la envió al Reino Unido para sostener relaciones sexuales con el ex príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III, según reportó la BBC. Este encuentro, que habría tenido lugar en 2010 en la residencia de Windsor, intensifica la presión sobre el hijo de la reina Isabel II, quien ya fue despojado de todos sus títulos reales.
La nueva acusación, que se produce más de diez años después de la realizada por Virginia Giuffre, se basa en los millones de documentos sobre el caso Epstein publicados recientemente por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Estos archivos continúan revelando la estrecha relación entre el financiero fallecido y la realeza británica, generando una crisis de credibilidad y exigencias políticas inmediatas en el Reino Unido.
El patrón de tráfico y la cronología del encuentro en Windsor
El abogado estadounidense Brad Edwards, representante legal de la segunda mujer, reveló que el encuentro ilícito ocurrió en 2010. La víctima, quien tenía veintitantos años en ese momento, fue enviada por Epstein directamente a la residencia del ex príncipe Andrés, ubicada en Windsor, al oeste de Londres.
Tras supuestamente pasar la noche con el ex príncipe, la mujer visitó el Palacio de Buckingham, según detalló Edwards a la BBC. Esta revelación es particularmente relevante ya que contradice las reiteradas declaraciones de inocencia que Andrés ha sostenido a lo largo del escándalo.
Este testimonio emerge en un contexto de investigación reactivado. Virginia Giuffre, la principal demandante en el caso Epstein, cuya acusación inicial fue hace más de una década, se quitó la vida en abril de 2025. Epstein, el rico financiero, murió en prisión antes de enfrentar un juicio por cargos de tráfico sexual de menores.
Evidencia documental y el destierro real
El príncipe Andrés, que ha caído en desgracia por su amistad con el delincuente sexual fallecido, se vio nuevamente implicado en el escándalo tras la publicación de los archivos por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Estos documentos, hechos públicos el viernes, añadieron peso a las sospechas que rodean al miembro de la familia real.
Las consecuencias para Andrés han sido severas y progresivas. En octubre fue despojado de todos sus títulos reales y se le ordenó mudarse de su lujosa residencia en Windsor.
La prensa británica difundió, el sábado siguiente a la publicación de los archivos, fotografías de Andrés a cuatro patas, inclinado sobre una mujer vestida. También se dieron a conocer correos electrónicos comprometedores en los que el ex príncipe invita a Epstein a hablar "en privado" en el propio Palacio de Buckingham. Estos detalles ilustran no solo la cercanía, sino también un nivel de acceso privilegiado ofrecido al financiero.
Demanda de testimonio político y el alcance del escándalo
Las últimas revelaciones generaron una reacción directa y contundente por parte del primer ministro británico, Keir Starmer. El líder político declaró públicamente que Andrés debería testificar ante el Congreso de Estados Unidos para que revele todo lo que sabe acerca de los delitos cometidos por Jeffrey Epstein.
El ecosistema de los archivos Epstein
La publicación de los millones de documentos no se limitó a señalar a la realeza. Los archivos también evidenciaron la conexión de Epstein con otras figuras de alto perfil mundial.
- Bill Gates y Elon Musk también aparecen en los registros.
- Una fotografía de Donald Trump ha desaparecido de los archivos públicos.
La presión política y el goteo constante de información comprometedora sugieren que este capítulo de implicación real con el tráfico sexual de menores está lejos de cerrarse, independientemente de la pérdida de estatus oficial del ex príncipe Andrés. La demanda de Keir Starmer establece un precedente en el cual la justicia estadounidense podría requerir la cooperación de miembros de la realeza británica.