Un sismo de magnitud 7.1 se registró en el Mar de Filipinas Occidental, a 62 kilómetros al oeste de Kudat, Sabah, Malasia, en la madrugada del lunes 23 de febrero de 2026, a las 00:57 hora local (GMT +8). El evento, con una profundidad de 633 kilómetros, fue ampliamente sentido, aunque su gran profundidad minimiza el riesgo de daños significativos en la superficie.
Detalles del evento sísmico
El temblor, inicialmente reportado por el Centro Alemán de Investigación de Geociencias (GFZ), presentó una magnitud de 7.1. Las agencias sismológicas realizaron ajustes en la magnitud, pasando de 7.1 a 7.0 y nuevamente a 7.1 en los minutos posteriores al evento. La ubicación del epicentro fue corregida 2.5 kilómetros al sureste. La profundidad del sismo, un factor crítico en la mitigación de su impacto superficial, se estableció en 633 kilómetros, lo que lo clasifica como un terremoto profundo. Esta característica es fundamental para comprender la baja probabilidad de daños estructurales severos, a pesar de su considerable magnitud.
Impacto y percepción
Debido a la gran profundidad del hipocentro, las pruebas revelan que el sismo no debería haber causado daños significativos en la infraestructura. Sin embargo, se percibió como una vibración ligera en un área extensa. Se estima que los temblores débiles pudieron sentirse en localidades cercanas al epicentro, como Kota Belud (con una población de 12,800 habitantes) y Kudat (con 32,400 habitantes), ambas situadas a aproximadamente 63 kilómetros del punto de origen. La percepción general fue de un movimiento leve, lo que concuerda con la disipación de energía sísmica a través de una columna de roca tan extensa.
Contexto sísmico en Malasia
Malasia se caracteriza por una actividad sísmica relativamente baja en comparación con otras regiones del Cinturón de Fuego del Pacífico. Se observa en el sector que el país experimenta un promedio de 16.1 terremotos al año, la mayoría de ellos de pequeña magnitud (inferior a 3). Los sismos de magnitud 6 o superior son infrecuentes, ocurriendo aproximadamente una vez cada 25 a 30 años. El terremoto más mortífero registrado en la historia de Malasia fue un evento de magnitud 6.0 en Sabah el 4 de junio de 2015, que resultó en 18 fallecimientos. Este historial subraya la excepcionalidad de un sismo de magnitud 7.1, aunque su profundidad lo diferencia de eventos superficiales más destructivos.
Riesgo de tsunami y sistemas de alerta
A pesar de la ubicación costera del sismo, la gran profundidad del evento reduce significativamente el riesgo de generación de un tsunami destructivo. No obstante, Malasia, como nación costera en una región sísmicamente activa, mantiene sistemas de alerta de tsunami. El país ha implementado un sistema de alerta temprana de tsunamis, diseñado tras el devastador tsunami del Océano Índico de 2004, que se conecta con centros de detección en India, Indonesia y Tailandia. Este sistema incluye una red de boyas con radares conectados a satélites que monitorean el movimiento del agua. Históricamente, los tsunamis son raros en las costas de Malasia, con solo dos eventos registrados desde 1674 que causaron un total de 137 muertes, principalmente atribuidas al tsunami de 2004. El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico también proporciona información actualizada sobre posibles riesgos y alertas en la región. La preparación ante estos fenómenos se refuerza con la instalación de sirenas electrónicas en zonas costeras e interiores, capaces de emitir alertas multilingües en condiciones climáticas extremas.