México registró 9,074 casos de sarampión entre 2025 y lo que va de 2026, según reportes del titular de Salud, David Kershenobich. Esta cifra, que representa una tasa de 6.7 casos por cada cien mil habitantes, es el foco de la respuesta gubernamental. Las autoridades defienden que, a pesar de los brotes regionales, la estrategia nacional de inmunización ha evitado un escenario catastrófico con millones de infectados.
La situación es compleja, pues la enfermedad ha causado 28 decesos confirmados, más uno pendiente. El 90 por ciento de estas muertes ocurrió en personas que no contaban con el esquema de vacunación, un dato que subraya lo que realmente importa: la única manera de controlar el sarampión y lograr su disminución es precisamente con la vacunación.
Análisis de la incidencia: 9,074 casos bajo lupa
El titular de Salud, David Kershenobich, sostuvo que los 9,074 casos registrados en México durante 2025 y principios de 2026 son, paradójicamente, una prueba de que el plan está dando resultados. Si no se contara con la protección de la vacunación, y siendo este un virus tan altamente contagioso, el país enfrentaría millones de mexicanos infectados.
El doctor Kershenobich puntualizó que este número es "muy significativo" y es lo que permite controlar el brote. En sus palabras, si no se hubiera tenido a la población vacunada, la contención que se logró en Chihuahua y que se está buscando en otras entidades no estaría ocurriendo.
La geografía del contagio y la mortalidad
Los brotes de sarampión no se han distribuido uniformemente. La mayor incidencia y mortalidad se concentran en focos específicos, poniendo presión sobre las jurisdicciones que no han mantenido las coberturas de inmunización.
Mortalidad:
- Se reportaron 28 decesos confirmados, además de uno pendiente por confirmar.
- El 90 por ciento de estos fallecimientos se presentó en personas que no contaban con el esquema de vacunación.
- La distribución de los decesos fue altamente concentrada: 21 casos fatales en Chihuahua y dos más en Ciudad de México.
El titular de Salud señaló siete entidades con “un número significativo de transmisión” que requieren una respuesta intensiva: Jalisco, Colima, Chiapas, Sinaloa, Nayarit, Tabasco y Ciudad de México.
El precedente de Chihuahua
El ejemplo de Chihuahua, donde ocurrió el primer brote en febrero de 2025, ilustra cómo se puede abatir la situación con acciones rápidas.
La entidad llegó a tener 500 casos en un solo día, acumulando más de 4,000 contagios, lo que representó el 49 por ciento de la incidencia nacional en ese momento. Al igual que con los decesos, el 90 por ciento de los casos de Chihuahua ocurrió en personas que no se habían vacunado. Este brote se logró abatir con la aplicación de 1.8 millones de vacunas.
Esto refuerza la perspectiva de que el alcance del problema es regional. De las 32 entidades, 24 tienen menos de 100 casos acumulados entre 2025 y 2026, indicando que la clave está en el manejo de las jurisdicciones con brotes localizados.
Estrategia de contención y coordinación
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo expresó confianza total en controlar la situación, pues ya se logró la eliminación en Chihuahua. La presidenta pidió a la población guardar la calma, pues si no “se genera una idea de que estamos ante una terrible causa”.
Ella anunció que sostendría una reunión virtual con gobernadores para detallar la estrategia a seguir. Sobre medidas adicionales, la mandataria comentó que se analizará el uso de cubrebocas, aunque hizo la siguiente aclaración: si la población ya tiene sus dos dosis, el cubrebocas puede funcionar, pero realmente están protegidos, y de contraer la enfermedad, esta será muy leve.
El plan de inmunización: inventario y grupos prioritarios
La movilización de recursos y dosis es uno de los pilares de la respuesta actual. El subsecretario de Salud, Ramiro López, confirmó que la prioridad es movilizar los recursos necesarios para asegurar las coberturas perdidas.
López confirmó la disponibilidad de 28 millones de dosis de vacunas listas para aplicación inmediata, lo que se suma a los 14.3 millones que ya se han administrado. Para dimensionar el esfuerzo, mencionó que en un año normal sin brote, México aplicaba entre cinco y seis millones de vacunas contra el sarampión. El inventario actual es, por lo tanto, suficiente e incluso podría “sobrar”.
Población objetivo y centros de salud
El llamado es urgente para que todos los menores entre seis meses y 12 años reciban sus dos dosis, ya que representan la población más vulnerable ante el virus. Si la primera dosis fue recibida antes de los seis meses, ya corresponde la segunda aplicación.
Se están habilitando más de 21,000 centros de salud en todo el país. La estrategia se instrumentará primero en los estados con mayor incidencia y continuará de manera gradual.
Los grupos objetivo son:
- Niñas y niños de 6 meses a 12 años.
- Personas de 13 a 49 años que no hayan recibido vacuna o no hayan completado su segunda dosis (estrategia de "insaculación").
El subsecretario López aclaró que, si ya se tienen las dos dosis, no se necesita refuerzo.
Protocolos de respuesta rápida ante contagios
Ante un caso sospechoso, se activan de inmediato cercos y barridos para contener la dispersión del virus:
- Cerco vacunal: Se activa ante un caso sospechoso e implica la inmunización de hasta 25 manzanas alrededor.
- Barrido vacunal: Si existen muchos casos, se realiza una vacunación más intensa, vacunando casa por casa para cortar la transmisión.
La brecha de la segunda dosis y la inmunidad poblacional
El director del IMSS, Zoé Robledo, complementó el análisis citando la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición. La encuesta confirma que existe inmunidad por los esquemas de vacunación, con niñas y niños de cero a siete años que mantienen coberturas de entre 82 y 83 por ciento.
Sin embargo, Robledo alertó sobre un punto crítico relacionado con la segunda dosis: la cobertura comienza a descender en los grupos de edad mayores. Específicamente, entre los 11 y 15 años, la cobertura va bajando porque la población no completó su esquema con la segunda dosis, un factor que deja una ventana abierta para futuros brotes.
Los datos demuestran que, si bien la respuesta ante la emergencia ha sido fuerte, con millones de dosis disponibles y la capacidad de abatir brotes regionalmente, el reto real radica en la inmunización constante de la población adolescente. ¿Será suficiente la respuesta focalizada para evitar que las brechas de la segunda dosis se conviertan en la fuente de futuros brotes de sarampión, una enfermedad que se consideraba bajo control?