La transformación del espacio público en la capital mexicana mediante el estilo Neoclásico funcionó como un mecanismo de reorganización social y modernización política. Este proceso, derivado de las reformas borbónicas, alteró la traza urbana y las dinámicas cotidianas de la sociedad novohispana y del México independiente.
La metamorfosis del urbanismo hacia la modernidad ilustrada
Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), establece que la evolución de los entornos comunes en la Ciudad de México mantiene un vínculo estrecho con la reestructuración de la colectividad. Durante el análisis del tratado Espacio público en la Ciudad de México durante el Neoclásico, se identifica a esta corriente arquitectónica no solo como una preferencia estética, sino como un proyecto integral de reconfiguración del territorio y de la población.
El Neoclasicismo representó un esfuerzo sistemático por modernizar al país bajo los ideales de la Ilustración. Esta transición marcó el fin de la hegemonía visual y organizativa de la urbe barroca para dar paso a una configuración regida por la racionalidad y el orden. La obra, de la autoría del profesor emérito Xavier Cortés Rocha, desglosa cómo los "paseos" y las grandes avenidas definieron la fisonomía metropolitana que prevalecería durante el siglo XIX.
El legado arquitectónico y la ruptura con el pasado prehispánico
La investigación expone una ruptura crítica en la cronología urbana: la sustitución definitiva de los vestigios de la ciudad prehispánica y la transición desde el estilo barroco. Este cambio no fue puramente ornamental, pues las reformas borbónicas utilizaron la arquitectura para instaurar una nueva organización política y simbólica en el corazón de la Nueva España.
Perfil del autor y contribuciones académicas
- Xavier Cortés Rocha: Arquitecto, restaurador y académico emérito de la UNAM.
- Trayectoria: Especialista con trayectoria en docencia, investigación y gestión cultural.
- Aportación: Documentación de la influencia de arquitectos españoles en la traza mexicana.
La presentación del volumen, realizada en el Museo Kaluz, contó con la presencia de figuras institucionales de alto nivel, incluidos los ex rectores Francisco Barnés de Castro y Enrique Graue Wiechers. En este foro se enfatizó que el texto funciona como una herramienta de consulta para comprender la transición de los procesos urbanos desde el siglo XVIII hasta el periodo del Porfiriato.
El espacio público como documento histórico vivo
La coordinación nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia define esta obra como un referente indispensable para la historiografía urbana. El análisis no se limita a la construcción de edificios, sino que proyecta el espacio público como una construcción colectiva donde convergen decisiones políticas, aspiraciones sociales y tensiones económicas.
La investigación detalla meticulosamente la continuidad de los procesos urbanos, permitiendo interpretar el Centro Histórico de la Ciudad de México como un testimonio material de las prácticas sociales. El proyecto de la Ilustración, al modificar el rostro de la ciudad, alteró irreversiblemente la vida cotidiana y la identidad de sus habitantes, consolidando un legado que aún es perceptible en la infraestructura contemporánea.
