La justicia mexicana ha refrendado una condena ejemplar en uno de los casos de violencia de género que más conmocionó a Michoacán. El 27 de enero de 2026, la Segunda Sala Unitaria en Materia Penal de la Región Morelia confirmó la sentencia de 50 años de prisión contra Diego Urik 'N' por el feminicidio de Jessica González Villaseñor, cumpliendo con una ejecutoria de amparo federal. Este fallo va más allá de un simple proceso judicial; marca la postura reforzada de los tribunales de México contra la reducción de penas en delitos de extrema violencia contra mujeres.
La confirmación legal de la pena máxima
La condena de 50 años ratificada por el magistrado de la Segunda Sala Unitaria en Materia Penal Región Morelia es la misma pena que se había impuesto originalmente. Esta nueva resolución, emitida el 27 de enero de 2026, tuvo lugar después de una revisión judicial ordenada por un amparo federal, lo que dio lugar a un nuevo análisis dentro de la causa penal correspondiente.
El cómputo de la sentencia comenzará a contarse a partir del 30 de septiembre de 2020, la fecha en que Diego Urik fue detenido. Además de la pena privativa de libertad, la resolución incluye las siguientes obligaciones para el sentenciado:
- Suspensión de derechos políticos: Urik deberá enfrentar la suspensión de sus derechos políticos.
- Reparación del daño económico: Se ratificó la obligación de cubrir la cantidad de $1,246,986.40 pesos (un millón doscientos cuarenta y seis mil novecientos ochenta y seis pesos 40/100 M.N.).
- Conceptos cubiertos: Este pago es por concepto de indemnización y gastos mortuorios a favor de las víctimas indirectas.
- Reparación del daño moral: El monto correspondiente a la reparación del daño moral, derivado de las afectaciones psicológicas ocasionadas a los familiares, será determinado en la etapa de ejecución de sentencia.
El Poder Judicial de Michoacán (o "el nuevo Poder Judicial de Michoacán", según algunas fuentes) ha reiterado su compromiso con la justicia pronta y expedita, así como con el estricto cumplimiento de las resoluciones emitidas por los órganos jurisdiccionales federales y la protección de los derechos de las víctimas.
Cronología de los hechos en Morelia, Michoacán
El proceso legal por el feminicidio de Jessica González Villaseñor se prolongó por casi tres años, con múltiples audiencias y la presentación de más de un centenar de elementos probatorios por parte de la Fiscalía.
Detalles del crimen y la víctima
Jessica era una joven maestra de 21 años residente de Morelia, Michoacán. El caso comenzó el 21 de septiembre de 2020, cuando fue reportada como desaparecida después de salir de su domicilio sin regresar. Su desaparición rápidamente se convirtió en una exigencia social y un llamado a la acción para las autoridades.
La Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE) concentró sus investigaciones en Diego Urik Mañón Melgoza, entonces su pareja sentimental, como principal sospechoso.
El 25 de septiembre de 2020, tras varios días de búsqueda, el cuerpo de Jessica fue encontrado en un paraje boscoso. La necropsia y las pesquisas periciales concluyeron que fue víctima de un feminicidio. La violencia extrema con la que se cometió el crimen, incluyendo múltiples golpes y abuso, fue lo que llevó a las autoridades a calificar el hecho como un feminicidio agravado.
La detención y el peso del precedente judicial
Una vez identificado como principal sospechoso, se emitió una ficha de búsqueda a nivel nacional e internacional, y se ofreció una recompensa. Nueve días después de la desaparición, el 30 de septiembre de 2020, Diego Urik fue detenido durante un operativo en un hotel en Jalisco. Urik permaneció oculto en Jalisco tras haber escapado de Michoacán. Desde su detención, ha permanecido en prisión preventiva.
La confirmación de la sentencia de 50 años en este caso no es un hecho aislado. Se produce en un contexto en el que los tribunales mexicanos han reforzado su postura para no reducir penas en feminicidio. Esta posición sigue los criterios establecidos tras decisiones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que rechazaron categóricamente atenuantes como la reinserción social en delitos de extrema violencia cometidos contra mujeres.
La ratificación de 50 años para Diego Urik 'N' envía una señal clara sobre la intolerancia judicial hacia este tipo de crímenes en el sistema de justicia. Este fallo, resultado del seguimiento de un amparo federal, cierra una etapa en la lucha por la justicia para Jessica González Villaseñor y sus víctimas indirectas. El Poder Judicial de Michoacán ha ratificado que el feminicidio agravado demanda la respuesta más contundente que el marco legal permite. La pena máxima de 50 años no solo es una sanción para el culpable, sino también un recordatorio de la deuda histórica del Estado mexicano con las víctimas de violencia feminicida. ¿Será este fallo un precedente definitivo para disuadir la impunidad en los crímenes más atroces?