La empresa aeroespacial suiza Ruag es objeto de una indagatoria en su país por un presunto fraude contra la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) de México, relacionado con el mantenimiento de los aviones caza F-5 de la Fuerza Aérea Mexicana (FAM). La investigación, revelada el 12 de febrero de 2026 por el diario suizo SonntagsBlick, señala que un socio comercial externo, descrito como un intermediario mexicano, manipuló trámites aduaneros y valores de mercancías para inflar artificialmente los costos de exportación y aplicar tasas de IVA sobre montos excesivos, obteniendo así ventajas fiscales indebidas.
Este caso subraya la complejidad y los riesgos inherentes a los contratos internacionales de soporte técnico, especialmente para material bélico obsoleto, donde la dependencia de proveedores como Ruag —que controla gran parte del mercado mundial de soporte del F-5— es casi total. Aunque la investigación se desarrolla en territorio suizo y no hay confirmación oficial de sanciones o indagatorias abiertas en México, la revelación pone bajo la lupa los contratos de soporte que Ruag ha mantenido con Sedena durante varias décadas.
El mecanismo del fraude detectado en Suiza
Ruag, un proveedor de larga data para Sedena, presuntamente incumplió su contrato debido a las acciones fraudulentas de su socio comercial externo en México. Según las fuentes cercanas a la investigación citadas por SonntagsBlick, el intermediario tenía acceso a información sensible sobre el valor de las mercancías, los trámites aduaneros y el cálculo del Impuesto al Valor Agregado (IVA).
La estructura del presunto fraude se basó en una manipulación deliberada en los procesos de exportación de refacciones y servicios hacia México:
Lista de verificación del presunto esquema de manipulación
Aviones F-5 de la FAM: un contexto de 40 años de servicio
El presunto fraude cobra relevancia debido a la naturaleza y antigüedad de las aeronaves afectadas. Los 12 cazas Northrop F-5E de la Fuerza Aérea Mexicana son aviones con larga vida operativa que superan las cuatro décadas de antigüedad.
Sedena adquirió estos aviones de combate en 1982. Es clave entender que, incluso en esa época, los F-5E no eran de última generación; ya tenían más de diez años de haber iniciado operaciones en Estados Unidos. Hoy, su antigüedad exige un mantenimiento especializado y costoso, lo que intensifica la dependencia de contratos con empresas extranjeras especializadas en refacciones y soporte técnico.
Este factor de obsolescencia hace que la complejidad de la cadena de suministro internacional sea alta, creando puntos de vulnerabilidad que, según el informe suizo, fueron explotados para inflar los costos del soporte técnico.
El estado de la indagatoria y la respuesta mexicana
Hasta el momento de la revelación (febrero de 2026), la indagatoria permanece en curso en Suiza. La información proviene exclusivamente de la investigación periodística y de las fuentes citadas en el país europeo.
La falta de una postura oficial en México genera un vacío de información que es necesario acotar.
La colaboración entre autoridades de defensa y fiscales de ambos países será clave para determinar el alcance real de las presuntas irregularidades. La dinámica del mantenimiento de aeronaves militares antiguas, que requiere procesos complejos de exportación, valuación de piezas y cumplimiento fiscal, continuará siendo un área de alto riesgo contractual para la Defensa Nacional.