El frente frío número 32, bautizado por algunos como “Sac Nicté”, ha activado una alerta preventiva nacional debido a su combinación con una potente masa de aire polar ártica. Este fenómeno meteorológico está provocando un marcado descenso de las temperaturas, lluvias intensas e oleaje elevado, impactando de forma crítica el Golfo de México y la península de Yucatán.
La Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), dependiente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), ha reforzado la vigilancia, anticipando precipitaciones intensas en estados del sureste, fuertes vientos y la alta probabilidad de caída de nieve o aguanieve en las cimas más altas del centro y oriente del país.
El desplazamiento del sistema y sus efectos iniciales
De acuerdo con los pronósticos emitidos por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), este sistema frontal se desplazó sobre el sureste mexicano y la península de Yucatán durante el sábado 31 de enero de 2026. Esta trayectoria generó lluvias puntuales intensas en zonas de Veracruz, Oaxaca, Chiapas y Tabasco.
La masa de aire ártico que acompaña al frente frío 32 es el motor de los fenómenos más severos. En Campeche, por ejemplo, el ingreso de este sistema temprano en el día generó un evento de “norte” acompañado de lluvia, lo que causó encharcamientos menores en la colonia Santa Ana, anticipando más precipitaciones en el resto de la jornada.
Norte y oleaje: la influencia de la masa polar
La masa de aire polar ártica mantiene un evento de norte muy fuerte a intenso en varias zonas clave del país. Este fenómeno no solo afecta las temperaturas, sino también las costas. Las zonas más impactadas por vientos y oleaje elevado son:
- El litoral del Golfo de México.
- La península de Yucatán.
- El Istmo y el golfo de Tehuantepec.
Se prevé que el descenso de las temperaturas sea notorio en gran parte del territorio nacional, con la posible presencia de heladas en zonas altas de la Mesa del Norte y la Mesa Central.
Amenaza de nieve en volcanes y heladas
Un aspecto clave del Frente Frío 32 es la persistencia de la probabilidad de caída de nieve o aguanieve. Este fenómeno se concentra en las cimas superiores a los tres mil 800 metros sobre el nivel del mar en las regiones del centro y oriente del país.
Los volcanes y montañas donde se debe extremar la precaución incluyen:
- El Ajusco
- Sierra Negra
- La Malinche
- El Popocatépetl
- El Iztaccíhuatl
- El Nevado de Toluca
- El Pico de Orizaba
- El Cofre de Perote
Coordinación de protección civil y las zonas críticas de precipitación
El ingreso de humedad proveniente del océano Pacífico también jugó un papel, favoreciendo la presencia de lluvias puntuales fuertes en Guerrero, además de chubascos en entidades del occidente, centro y sur del país.
Ante estas condiciones combinadas, los tres órdenes de Gobierno (federal, estatal y municipal) mantienen una coordinación permanente. Esto se logra a través de los sistemas estatales y municipales de protección civil, cuyo objetivo es monitorear el fenómeno, activar protocolos de prevención y respuesta, realizar recorridos de supervisión en zonas de riesgo y garantizar la atención oportuna a la población. Para ello, se cuenta con personal, equipos y recursos disponibles, así como comunicación constante con autoridades locales, fuerzas de seguridad y servicios de emergencia.
Lluvias intensas previstas por el SMN
La magnitud de las precipitaciones pronosticadas para el 31 de enero de 2026 fue significativa, con rangos de intensidad definidos para la activación de alertas:
La CNPC llamó enfáticamente a la población a mantenerse informada mediante fuentes oficiales, a evitar cruzar ríos, arroyos o zonas inundadas, y a extremar precauciones en áreas de ladera ante el riesgo latente de deslaves. Atender las indicaciones de las autoridades locales sigue siendo la medida preventiva más directa para salvaguardar la seguridad.
Este episodio del Frente Frío 32 subraya la complejidad de los sistemas invernales en México, donde la interacción de masas de aire ártico y la humedad del Pacífico exigen una respuesta gubernamental coordinada y una conciencia ciudadana constante. ¿Estamos realmente preparados para manejar la frecuencia e intensidad de estos eventos meteorológicos extremos?