Guadalajara, una ciudad fantasma tras la muerte de "El Mencho"

Guadalajara, una ciudad fantasma tras la muerte de "El Mencho"

Facebook
X / Twitter
WhatsApp

Guadalajara amaneció como una ciudad fantasma el 23 de febrero de 2026, sumida en el silencio y el temor tras una oleada de violencia desatada por la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La capital jalisciense experimentó bloqueos, vehículos incendiados y una paralización casi total de sus actividades cotidianas.

El abatimiento de un líder y la respuesta violenta

El 22 de febrero de 2026, un operativo de las fuerzas especiales mexicanas en Tapalpa, Jalisco, culminó con el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", figura central del Cártel Jalisco Nueva Generación. Este evento, resultado de meses de trabajos de inteligencia militar y cooperación con autoridades de Estados Unidos, marcó un punto de inflexión en la lucha contra el crimen organizado. Durante la operación, "El Mencho" resultó gravemente herido y falleció mientras era trasladado vía aérea a la Ciudad de México. El enfrentamiento también dejó un saldo de seis integrantes del CJNG abatidos, dos personas detenidas y el aseguramiento de vehículos blindados y armamento, incluyendo lanzacohetes. Tres elementos del Ejército resultaron heridos en la acción.

La noticia de la muerte del capo desató una inmediata y contundente reacción por parte de células del CJNG. En Jalisco, y particularmente en la Zona Metropolitana de Guadalajara, se registraron múltiples "narcobloqueos", quema de vehículos y ataques a comercios. Autobuses y tráileres fueron incendiados y utilizados para obstruir vialidades estratégicas, generando un ambiente de caos y zozobra.

La paralización de Guadalajara y el impacto en la vida pública

La escalada de violencia provocó que Guadalajara, una de las ciudades más dinámicas de México, se transformara en una "ciudad fantasma". Las autoridades de Jalisco activaron el "código rojo" y emitieron un llamado a la población para resguardarse en sus hogares. Esta medida preventiva llevó a la suspensión temporal de eventos masivos, el transporte público y las clases presenciales el lunes 23 de febrero. Las calles, habitualmente bulliciosas, quedaron desiertas, con negocios cerrados y una ausencia notable de transeúntes y vehículos.

La interrupción de las actividades cotidianas no se limitó a la capital jalisciense. La ola de violencia se extendió a al menos siete estados del país, incluyendo Michoacán, Colima, Guanajuato, Nayarit, Aguascalientes, Tamaulipas, Baja California, Guerrero, Chiapas y Quintana Roo. En estas entidades, también se reportaron bloqueos viales y actos vandálicos, lo que llevó a la suspensión de actividades escolares en Nayarit y a la emisión de alertas por parte de la oficina de Asuntos Consulares del Departamento de Estado de Estados Unidos para sus ciudadanos en varias regiones.

Implicaciones de la violencia y la respuesta institucional

La magnitud de la respuesta del CJNG subraya la capacidad de organización y la brutalidad de esta organización criminal, que en años recientes se había consolidado como una de las más poderosas de México. El CJNG, que en un principio operó al servicio del Cártel de Sinaloa, se independizó y ha disputado plazas de narcotráfico en diversos puntos del país. Estados Unidos había ofrecido una recompensa de 15 millones de dólares por información que condujera a la captura de Oseguera Cervantes, lo que evidencia la relevancia internacional de su figura.

Ante la situación, el Gobierno de Jalisco, en coordinación con la Federación, reforzó el despliegue de la Guardia Nacional y el Ejército para contener los disturbios y restablecer el orden. Se observan en el sector esfuerzos continuos para restablecer la circulación en las vialidades afectadas y garantizar la seguridad de la población. Las pruebas revelan que la muerte de un líder criminal de esta envergadura, aunque representa un golpe significativo a la estructura del cártel, puede desencadenar periodos de inestabilidad y violencia como reacción, planteando desafíos complejos para la seguridad nacional.


Esto te interesa: Grupo Línea M: El impacto del robo e incendio de su camioneta en Jalisco