El Frente Nacional por el Rescate del Campo Mexicano y la Asociación Nacional de Transportistas inician un paro nacional este lunes con bloqueos estratégicos y liberación de casetas. La movilización responde a la falta de acuerdos con el gobierno federal sobre seguridad carretera, extorsiones y crisis en el sector agrícola.
Ruptura del diálogo con el gobierno federal
La decisión de avanzar hacia la movilización nacional surge tras el análisis de la contrapropuesta emitida por la administración federal en reuniones privadas. Los representantes de la Antac y el FNRCM determinaron que no existen respuestas positivas ni precisas ante la emergencia que atraviesa el transporte de alimentos y la producción agrícola.
A pesar de manifestar concordancia con el esquema de apoyos directos sin intermediarios propuesto por el Estado, las organizaciones sostienen que dichas medidas son insuficientes para mitigar la gravedad del escenario actual. Un encuentro previo con la secretaría particular de la presidencia, que se extendió por casi doce horas, concluyó sin consensos, lo que ha llevado a los sectores a condicionar el avance de las negociaciones a una reunión directa con la titular del Ejecutivo, Claudia Sheinbaum Pardo.
Demandas prioritarias del sector transporte
La plataforma de exigencias de los transportistas se centra en la integridad física de los operadores y la viabilidad económica del servicio. Los puntos críticos incluyen:
Crisis agrícola y soberanía alimentaria
El sector agrario demanda una reestructuración profunda de la política comercial y productiva de México. La exigencia principal radica en la exclusión de los granos básicos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para frenar las importaciones indiscriminadas que afectan al productor local.
Estrategias de rescate al campo
La viabilidad de la agricultura nacional depende de la ejecución de una nueva política pública basada en la Ley de Desarrollo Rural Sustentable. Esto implica el establecimiento de precios de garantía para la totalidad de la producción y la creación de una banca de desarrollo especializada en el sector.
El cumplimiento de los acuerdos previos es un factor de tensión adicional. Se exige el reinicio y conclusión de los pagos de apoyos directos para productores de trigo y maíz rezagados desde 2023, conforme a la minuta firmada el pasado 27 de noviembre. Asimismo, se requiere dar tratamiento de producto básico y estratégico al sorgo y atender de forma individualizada las demandas presentadas por los productores estatales el pasado primero de abril.