Producción de aguacate en Michoacán: el costo ambiental de su expansión incontrolada

Producción de aguacate en Michoacán: el costo ambiental de su expansión incontrolada

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México domina el mercado global de aguacate, aportando el 28 por ciento de la producción mundial. Sin embargo, este éxito comercial, ejemplificado por el consumo masivo de más de 125 mil toneladas de la fruta durante el Supertazón en Estados Unidos (celebrado el 9 de febrero de 2026), está impulsando severos daños ambientales. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que la expansión del cultivo en Michoacán ha provocado deforestación de bosque, escasez hídrica y serias afectaciones a la salud pública.

El impacto de este crecimiento es monumental: la superficie de cultivo se multiplicó 20 veces entre 1974 y 2024, pasando de 13 mil 45 hectáreas a 266 mil 109 hectáreas en ese lapso. Este aumento se ha dado de manera descontrolada, expandiendo la frontera agrícola sobre áreas de cubierta forestal, lo que genera una preocupación profunda sobre la sostenibilidad de la producción en la región.

La evidencia científica: ¿Quiénes alertan sobre el daño?

El análisis crítico proviene de especialistas del Centro de Investigaciones en Geografía Ambiental de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) Morelia, perteneciente a la UNAM.

Los investigadores Luis Miguel Morales, Luis Andrés Espino, Azul Dueñas, Jairo López Paz Coba, Gabriela Cuevas y Alejandro Reyes detallaron que la expansión agrícola del aguacate en Michoacán creció sin control durante las últimas dos décadas, invadiendo áreas boscosas.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo comparó la evolución del uso del suelo en la entidad mediante mapas elaborados a partir de interpretación visual de fotografías aéreas e imágenes de satélite de muy alta resolución, abarcando los años 1974, 1995, 2007, 2011, 2018 y 2024.

Cronología de la aceleración agrícola en Michoacán

Michoacán experimentó al menos dos fases de cambio de uso del suelo; la segunda se caracteriza por una aceleración que duplicó y luego cuadruplicó la tasa anual de crecimiento. Entender estos ritmos es clave para medir la preocupación sobre la sostenibilidad del producto.

Los datos de expansión de superficie de cultivo se dividen en tasas anuales que demuestran la presión constante sobre los ecosistemas forestales:

La tasa de crecimiento entre 2007 y 2011, que alcanzó las 10 mil 73 hectáreas anuales, señala el punto de inflexión donde la expansión se volvió significativamente más rápida, consumiendo territorio de forma agresiva. Aunque los incrementos en los periodos finales fueron ligeramente menores en ritmo, la superficie total (266 mil 109 hectáreas en 2024) sigue siendo lo suficientemente alta para generar alarma en la comunidad científica.

El éxito económico del aguacate mexicano ha generado una paradoja de desarrollo insostenible. Mientras la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) anuncia la construcción de una planta de secado de leche en Michoacán —estimada para iniciar operaciones en marzo de 2027 y contribuir a la meta nacional de 15 mil millones de litros de leche—, la entidad ya enfrenta un déficit ambiental severo causado por un monocultivo que compromete los recursos hídricos y la biodiversidad que deberían soportar, a largo plazo, cualquier otra producción agrícola.


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