Receso forzado en la SCJN: Gritos y música exponen la crisis institucional

Receso forzado en la SCJN: Gritos y música exponen la crisis institucional

Facebook
X / Twitter
WhatsApp

La sesión del Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) del 4 de marzo de 2026 fue interrumpida por un receso forzado de 15 minutos debido a gritos y música de protesta. Este incidente subraya la creciente tensión política y social que permea la institución judicial.

La interrupción sin precedentes en el Pleno de la SCJN

Mientras los ministros deliberaban sobre un proyecto relacionado con la suspensión de actos reclamados en materia de amparo, el ambiente en el salón de plenos se tornó ruidoso y caótico. Grupos de manifestantes, utilizando altavoces, proyectaron música a alto volumen y consignas que se filtraron claramente al interior del recinto. Simultáneamente, se reportaron gritos de "¡Justicia!" y "¡Independencia judicial!" provenientes de trabajadores y activistas ubicados en los pasillos contiguos, quienes han mantenido una presencia constante en la sede de la Corte desde la entrada en vigor de la reforma judicial.

La magnitud del ruido fue tal que la ministra presidenta se vio obligada a solicitar un receso de 15 minutos. Esta pausa fue indispensable para que el personal de seguridad pudiera restablecer las condiciones de silencio requeridas para la continuación de una sesión pública de tal envergadura.

La "nueva era" de la SCJN: Un contexto de fricción constante

Este incidente no se considera un hecho aislado, sino una manifestación de la "nueva era" que atraviesa la Suprema Corte. Desde la instauración de su nueva integración, posterior a la reforma de 2025, la solemnidad tradicional del Pleno se ha visto mermada por una serie de factores.

Se observan fricciones internas constantes entre los ministros electos por voto popular y aquellos que permanecen del sistema anterior. Estos choques se han traducido en arrebatos y reclamos directos que, con frecuencia, son captados por las cámaras de Justicia TV, evidenciando una polarización interna.

Paralelamente, la sede de la Corte en la calle de Pino Suárez se ha convertido en un epicentro de protestas ciudadanas. Diversos colectivos, que abarcan desde grupos de personas con discapacidad hasta opositores a la gentrificación, han adoptado el edificio como su principal punto de presión, empleando ruidos y bloqueos como herramientas para visibilizar sus demandas. La jornada del 4 de marzo coincidió, además, con el envío de la Reforma Electoral de la presidenta Sheinbaum al Congreso, un evento que ha exacerbado los ánimos entre los sectores que perciben a la Corte como el último contrapeso institucional frente al poder ejecutivo y legislativo.

Avances en medio de la calma tensa: La jornada post-receso

Tras el receso forzado, los ministros retomaron la sesión bajo un clima de tensa calma. A pesar de las interrupciones previas, se logró avanzar significativamente en la agenda.

Se procedió con el análisis de la Contradicción de Criterios sobre adopciones y medidas cautelares, un punto crucial que culminó con el establecimiento de criterios obligatorios para los juzgados de distrito. Este avance demuestra la capacidad de la institución para continuar con sus funciones esenciales incluso en entornos adversos. Para garantizar la continuidad y prevenir futuros incidentes, se reforzó el cordón de seguridad en las entradas del Palacio de Justicia, con el objetivo de evitar el ingreso de manifestantes a las áreas restringidas o al área de murales.

Un patrón de incidentes: El primer trimestre de 2026

El incidente del 4 de marzo se inscribe en un patrón de eventos disruptivos que han caracterizado el primer trimestre de 2026 en la SCJN, reflejando una escalada en la tensión.

El 21 de enero, se registró una discusión ríspida en el Pleno, centrada en la interpretación de la "cosa juzgada", lo que derivó en reclamos abiertos entre los ministros. Posteriormente, el 2 de marzo, una protesta contra la gentrificación provocó el bloqueo de los accesos al edificio por un periodo de tres horas, afectando la operatividad diaria. Finalmente, el 4 de marzo, la sesión del Pleno fue directamente impactada por gritos y música, culminando en el receso forzado de 15 minutos que interrumpió las deliberaciones. Estos eventos, en su conjunto, delinean un panorama de creciente presión externa e interna sobre la máxima instancia judicial del país.


Esto te interesa: Reforma Electoral 2026: El giro estratégico que blinda la alianza y el PREP