La carrera por el control del Congreso de Coahuila ha escalado a un escenario de confrontación abierta. A menos de tres meses de la jornada electoral del 7 de junio de 2026, la dirigencia de Morena ha denunciado una estrategia de hostigamiento sistemático por parte del PRI, que busca preservar su dominio legislativo en la única entidad donde ha mantenido el poder de forma ininterrumpida por casi un siglo.
Denuncias de guerra sucia marcan el ritmo de la precampaña
Este viernes 13 de marzo de 2026, la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde Luján, formalizó acusaciones sobre actos vandálicos contra la propaganda de su coalición. Los reportes indican que, desde el arranque de las actividades proselitistas el pasado 1 de marzo, se ha detectado la destrucción de espectaculares y el retiro de lonas en municipios estratégicos como Saltillo y Torreón.
El conflicto surge en un momento crítico, ya que la renovación de las 25 diputaciones locales (16 por voto directo y 9 plurinominales) definirá la capacidad de maniobra del actual gobernador, Manolo Jiménez. Para la administración estatal, perder la mayoría legislativa significaría ceder el control del presupuesto y la supervisión de las cuentas públicas a la oposición por primera vez en su historia.
Factores de tensión en el ecosistema político estatal
La resistencia histórica del PRI en Coahuila no es solo una cuestión de tradición, sino de control de las estructuras de poder local. La evidencia sugiere que la polarización se alimenta de tres ejes fundamentales:
- Bloqueo de programas sociales: El rechazo previo de la mayoría priista a la pensión universal para personas con discapacidad ha sido utilizado por Morena como bandera de movilización, acusando al bloque local de frenar beneficios federales.
- Austeridad vs. Publicidad: Existe una crítica constante hacia el elevado gasto en comunicación social del gobierno estatal, lo que, según la dirigencia morenista, genera una competencia desleal en la visibilidad de las campañas.
- Unidad de la izquierda: A diferencia de procesos anteriores, la consolidación de la alianza entre Morena y el Partido del Trabajo (PT) elimina la fragmentación del voto, representando una amenaza real para la hegemonía del PRI.
Registro de incidentes y narrativa de los últimos siete días
Durante la última semana, el activismo de Luisa María Alcalde en el norte del estado —visitando Acuña, Jiménez y Zaragoza— ha estado acompañado de una narrativa de confrontación. Se han documentado mediante registros digitales múltiples ataques a la imagen urbana de la coalición "Sigamos Haciendo Historia".
La dirigente calificó estas acciones como tácticas de un "priismo rancio" que intenta sembrar miedo ante el avance de su movimiento. Por su parte, el bloque priista defiende su estructura territorial, la cual permanece profundamente enraizada en los comités seccionales de las colonias populares, su principal fortaleza para la movilización del voto.
Calendario y proyecciones para la próxima semana
Los próximos siete días serán determinantes para definir el rumbo legal de las quejas presentadas. El calendario electoral marca los siguientes hitos:
- Corte del padrón (16 de marzo): Fecha límite para que las fuerzas políticas realicen observaciones a las listas nominales, asegurando la transparencia de quiénes podrán votar.
- Cierre de precampañas (20 de marzo): Se anticipan actos masivos de clausura donde se espera la presencia de figuras nacionales para respaldar a los precandidatos locales.
- Formalización jurídica: Morena prevé elevar las denuncias de vandalismo ante el Instituto Electoral de Coahuila (IEC) y la fiscalía especializada, buscando sanciones que inhiban estas prácticas en la campaña constitucional.
Mapa de impacto: Actores y consecuencias
El clima de hostilidad afecta de manera distinta a los involucrados, poniendo a prueba la solidez de las instituciones electorales.
Fortalezas y amenazas en la recta final
El proceso cuenta con innovaciones tecnológicas, como el uso de urnas electrónicas en casillas especiales, lo que busca dar mayor rapidez y transparencia al conteo. Sin embargo, la mayor amenaza sigue siendo la maquinaria de movilización tradicional del PRI, que ha demostrado ser efectiva incluso en contextos de alternancia nacional.
El riesgo de que la intimidación escale de la propaganda a los candidatos es una preocupación latente. Por ello, la coordinación entre el IEC y la Secretaría de Seguridad del Estado es vital para evitar que el conflicto digital y de bardas se transforme en incidentes de violencia física durante los recorridos de campaña.
Recomendaciones para la integridad del proceso
Se sugiere a los equipos de campaña documentar cada incidente con fe pública o ante la autoridad electoral para evitar que las denuncias se queden solo en el terreno mediático. La construcción de expedientes sólidos es la única vía para generar sanciones ejemplares que protejan la equidad de la contienda.
Asimismo, se invita a la sociedad civil a registrarse como observadores electorales antes del 7 de mayo. Una vigilancia ciudadana activa en las casillas es el mejor antídoto contra las estructuras de movilización corporativa, garantizando que el resultado del 7 de junio refleje fielmente la voluntad de los coahuilenses.
