La letra pequeña de las 40 horas: ¿simulación o avance histórico?

La letra pequeña de las 40 horas: ¿simulación o avance histórico?

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El Senado de la República acaba de dar un paso que se llevaba esperando más de un siglo: la aprobación de la reforma constitucional para reducir la jornada laboral semanal de 48 a 40 horas. Este cambio, impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum, se votó por unanimidad con 121 votos a favor y cero en contra, y ahora la iniciativa pasa a la Cámara de Diputados para continuar su proceso.

Sin embargo, lo que realmente importa es la gradualidad. Aunque el aval legislativo ya está dado, los trabajadores no verán el cambio total de inmediato. La nueva jornada de 40 horas, que implica cinco días de trabajo por dos de descanso, no regirá por completo hasta el año 2030, una decisión que generó una fuerte confrontación entre la bancada de Morena y la oposición.

La ruta crítica de la gradualidad: ¿cuándo entra en vigor la semana de 40 horas?

Después de más de un siglo de que la jornada de trabajo se ha mantenido en 48 horas, el Senado avaló la reforma después de cerca de seis horas de discusión. La iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum fue aprobada sin cambios y se turnó a San Lázaro.

Los presidentes de las tres comisiones dictaminadoras —la de Puntos Constitucionales, de Estudios Legislativos y del Trabajo, Oscar Cantón Zetina, Enrique Inzunza, de Morena, y la petista Geovanna Bañuelos— resaltaron que se decidió una implementación gradual y ordenada. Esta decisión busca cumplir con la vieja demanda de la clase trabajadora sin asfixiar a la economía nacional.

La reducción no será inmediata, sino que se desplegará a lo largo de cinco años, culminando en 2030:

  • 2026: Seguirá en 48 horas.
  • 2027: Reducción a 46 horas.
  • 2028: Reducción a 44 horas.
  • 2029: Reducción a 42 horas.
  • 2030: Regirá por completo la semana de 40 horas.

Adicionalmente, en un artículo transitorio se fija al Congreso un plazo de 90 días a partir de la promulgación de esa reforma al Artículo 123 Constitucional para que se realicen los cambios necesarios a la Ley Federal del Trabajo (LFT).

La tensión política: ¿por qué la oposición lo llamó "simulación"?

A pesar del voto favorable en lo general, la reforma confrontó a Morena con la oposición, ya que panistas y priístas criticaron la gradualidad. El panista Marko Cortés, junto con otros integrantes de su bancada y senadoras del PRI, sostuvieron que se trata de "una reforma tardía".

La priísta Carolina Viggiano la calificó de "una simulación", e insistió en que los dos días de descanso que implica laborar solo cinco días debían entrar en vigor este mismo año.

La senadora del tricolor Karla Toledo fue contundente en su crítica al debate. "¿A quién quieren engañar? Solo están dejando un día de descanso. México no puede seguir siendo un país que vive para trabajar. Esto no es productividad, es desgaste", sostuvo, reflejando el sentir de la oposición durante las más de tres horas de debate.

La defensa de morena: responsabilidad económica y contexto histórico

El senador Inzunza defendió la iniciativa presidencial, recalcando que "no es aislada ni coyuntural", sino que es profundamente congruente con el espíritu de la etapa de transformación que vive la nación y la consolidación del Estado Constitucional de Bienestar que han emprendido.

Para poner en contexto la resistencia de la oposición, el senador Inzunza citó al entonces diputado Heriberto Jara, cuyas palabras del 26 de diciembre de 1916 resuenan hoy:

> "Dijo entonces y resuena hoy: Los impugnadores de esta reforma quieren dejarlo a merced de los explotadores, a merced de aquellos que quieren sacrificarlo en los talleres, en las fábricas, en las minas, durante 12, 14 o 16 horas diarias, sin dejarle tiempo para descansar, sin dejarle tiempo ni para atender a las más imperiosas necesidades de sus familias."

El senador Cantón Zetina, presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, enfatizó que se trata de "una reforma histórica", que viene a sumarse a la "primavera laboral" de la 4T y beneficiará al 65 por ciento de los trabajadores del país.Los argumentos clave de la mayoría sobre la gradualidad:

  • Responsabilidad: Cantón Zetina explicó que la gradualidad se planteó porque Morena actuó con responsabilidad y llegó a esa propuesta después de una amplia consulta con sindicatos, empresas y expertos.
  • Viabilidad: "Vaya que quisiéramos haber decretado hoy mismo las 40 horas semanales de trabajo, pero en las actuales circunstancias económicas nacionales e internacionales no era posible", argumentó.
  • Críticas a la prisa: Recriminó a los opositores: "Ahora resulta que tienen prisa quienes por décadas negaron a la clase trabajadora aumentos dignos al salario mínimo".
  • Horas extra voluntarias: El aumento de 9 a 14 horas extras que se podrán laborar, dijo, es completamente voluntario y permitirá obtener un mayor ingreso a aquellos trabajadores que decidan laborar tiempo extraordinario.

El destino de las reservas y el impacto real

A pesar de sus críticas, panistas, priístas, senadores de Movimiento Ciudadano e incluso la dirigente nacional del PVEM, Karen Castrejón, presentaron reservas a fin de que la Fracción V del Artículo 123 Constitucional se cambiara para establecer dos días de descanso, en lugar del actual "por lo menos un día de descanso".

Ninguna de estas reservas fue aprobada, y la iniciativa presidencial se aprobó en sus términos.

El coordinador de Morena, Ignacio Mier, sostuvo que esta modificación beneficiará directamente a alrededor de 13 millones y medio de trabajadoras y trabajadores, que se sumarán a los 10 millones de mexicanos que ya gozan de la jornada de 40 horas. Llevar a la Carta Magna la reducción de la jornada de trabajo representa, en sus palabras, un gran beneficio a los asalariados.

La aprobación en el Senado garantiza que la jornada laboral de 48 horas tiene fecha de caducidad, aunque sea lejana. Después de décadas de inmovilidad en la legislación mexicana, esta es la pieza más grande que se ha movido, con una cadencia lenta pero definida. La gran pregunta que ahora está en la Cámara de Diputados y en la discusión pública es si esta implementación gradual aliviará la presión económica sin desdibujar la visión de un Estado de bienestar social completo para el 2030.


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