Investigaciones respaldadas por la NASA y publicadas en revistas como PNAS han confirmado que la rotación de la Tierra está experimentando una desaceleración. Aunque el fenómeno ha sido objeto de titulares sobre días de 25 horas, los científicos aclaran que este cambio ocurre a una escala de tiempo geológica y es imperceptible para el ser humano, aunque crítico para los sistemas de navegación satelital y telecomunicaciones.
Factores que frenan el giro del planeta
La rotación terrestre no es uniforme y se ve afectada por una combinación de influencias gravitacionales y dinámicas internas. Tradicionalmente, la Luna ha sido el principal "freno" mediante la fricción de las mareas, alargando la duración del día aproximadamente 2.4 milisegundos por siglo.
Sin embargo, estudios recientes financiados por la NASA y el servicio internacional IERS indican que el cambio climático ha emergido como un factor determinante. El derretimiento de los polos y el aumento del nivel del mar están provocando una redistribución de la masa del planeta hacia el ecuador. Este fenómeno se explica con la analogía de una patinadora: al extender la masa (agua) hacia afuera, la velocidad de giro disminuye.
El impacto del deshielo y el clima
Desde el año 2000, los días se han alargado cerca de 1.33 milisegundos por siglo debido exclusivamente a factores climáticos. Si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan su tendencia actual, este efecto podría duplicarse:
- Tasa actual: 1.33 milisegundos / siglo.
- Proyección (finales del siglo XXI): 2.62 milisegundos / siglo.
- Desplazamiento del eje: Se han documentado movimientos de hasta 10 metros en el eje de rotación en los últimos 120 años.
La realidad sobre los días de 25 horas
Es fundamental desmitificar la idea de una transformación inmediata. Los cálculos de la Comisión Europea y organismos especializados indican que, al ritmo de desaceleración actual, se necesitarían aproximadamente 200 millones de años para que un día terrestre sume una hora completa y alcance las 25 horas de duración. Por lo tanto, no es un cambio que afectará la vida humana en el futuro previsible.
Relevancia tecnológica y segundos intercalares
Aunque el cambio es invisible en la cotidianidad, resulta vital para el tiempo atómico y la sincronización de alta precisión. La diferencia entre el tiempo astronómico y el atómico se gestiona mediante "segundos intercalares".
- GPS y Satélites: Requieren una sincronización milimétrica para evitar errores de geolocalización.
- Decisión técnica 2026: El Observatorio Naval de EE.UU. ha informado que, basándose en las mediciones actuales, no se añadirá un segundo intercalar a finales de junio de 2026.
Conexión entre clima y física planetaria
El fenómeno sirve como una evidencia física adicional de la transformación global. El movimiento del agua subterránea y la pérdida de hielo polar no solo elevan el nivel del mar, sino que alteran la dinámica física de la Tierra. Para la comunidad científica, esto demuestra que el sistema climático y la rotación del planeta están interconectados de forma mucho más compleja de lo que sugieren las observaciones meteorológicas superficiales.
