La propagación del gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax) ha cobrado nuevo impulso en el estado de Tamaulipas tras la confirmación de nuevos brotes en el municipio de Tula. El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) ha verificado que la cifra de contagios activos se eleva a 25, consolidando una tendencia de dispersión que afecta principalmente a las regiones centro y sur de la entidad.
Mapa de propagación y focos de infección activos
Se ha constatado que el avance del parásito no es uniforme, concentrándose en nodos específicos donde la actividad pecuaria es intensiva. El registro oficial de casos activos por municipio se distribuye de la siguiente manera:
- Ocampo: Se posiciona como el epicentro del brote con 8 infecciones confirmadas.
- González: Registra 4 casos, manteniendo una vigilancia estrecha por su conectividad logística.
- Casas y Tula: Reportan 2 contagios cada uno, siendo Tula el punto de detección más reciente.
- Presencia dispersa: Municipios como Altamira, Tampico, Victoria y El Mante, entre otros, mantienen un caso activo por demarcación, sumando 9 infecciones adicionales bajo monitoreo.
Desde el inicio de la contingencia, la acumulación total de casos asciende a 57, lo que representa un incremento del 9.6% en tan solo cinco días respecto a los 52 reportados al comienzo de la semana.
Factores climáticos y mecánicos en la dispersión del parásito
La evidencia técnica sugiere que el comportamiento del brote está directamente vinculado a variables ambientales propias de la temporada. El subsecretario de Desarrollo Pecuario y Forestal, Cuauhtémoc Amaya García, ha señalado que la interacción de dos elementos climáticos es la causa principal de la expansión:
- Altas temperaturas: Aceleran el ciclo biológico del insecto, permitiendo una reproducción más rápida y la eclosión de larvas en heridas abiertas del ganado.
- Corrientes de viento: Funcionan como un vehículo de dispersión mecánica, facilitando que la mosca del gusano barrenador recorra distancias mayores y colonice nuevas unidades de producción.
Protocolos de contención y vigilancia sanitaria
Ante el riesgo de que el brote alcance niveles epidémicos en otras zonas ganaderas, las autoridades han reforzado los operativos de supervisión en ranchos y puntos de verificación interna. La estrategia de control se centra en tres ejes de acción inmediata:
- Inspección de heridas: Se exhorta a los productores a realizar revisiones exhaustivas del ganado, ya que cualquier lesión, por pequeña que sea, es un punto de entrada para el parásito.
- Reporte temprano: La identificación oportuna de animales afectados es crítica para aplicar tratamientos locales y evitar que la larva complete su ciclo y regrese al suelo como pupa.
- Movilización controlada: Restricción y vigilancia en el traslado de semovientes desde las zonas con casos confirmados hacia áreas libres del insecto.
La persistencia de este problema zoosanitario obliga al sector pecuario a mantener un estado de alerta máxima, especialmente en los municipios del sur donde la densidad de cabezas de ganado aumenta el potencial de contagio masivo.




