La directiva de Cruz Azul ha oficializado la salida de Nicolás Larcamón como director técnico a tan solo una jornada de concluir la fase regular del Clausura 2026. Aunque el balance estadístico inicial parecía prometedor, la gestión del argentino colapsó bajo el peso de resultados históricos negativos, una planeación deportiva deficiente y una fractura interna que dejó a "La Máquina" en una crisis de nueve encuentros consecutivos sin conocer la victoria.
El estigma de la Leagues Cup y la pérdida de jerarquía
El declive de la era Larcamón comenzó muy temprano en su proceso. Apenas en su cuarto compromiso al frente del equipo, Cruz Azul sufrió una derrota de 7-0 ante el Seattle Sounders en la Leagues Cup 2025. Este resultado no solo significó la eliminación prematura del torneo, sino que igualó la peor goleada en la historia del club, dejando una herida de autoridad que el estratega nunca logró sanar ante la afición y la directiva.
A esta humillación internacional se sumó la incapacidad para defender el trono continental. Larcamón heredó un equipo campeón de la Concacaf Champions Cup bajo la tutela de Vicente Sánchez; sin embargo, en la edición 2026, los celestes entregaron la corona de forma estrepitosa al caer con un global de 1-4 frente al LAFC en la ronda de cuartos de final.
Descalabros en momentos decisivos del Apertura 2025
La gestión técnica fue cuestionada severamente por su manejo de los cierres de torneo. En el Apertura 2025, Cruz Azul llegó a la última fecha con el liderato en sus manos, pero una derrota ante Pumas (2-3) tras la expulsión de Lorenzo Faravelli relegó al equipo a la tercera posición.
- Consecuencia técnica: Al perder los primeros puestos, Cruz Azul fue eliminado en semifinales por Tigres debido al criterio de posición en la tabla tras un empate global de 2-2.
- Impacto anímico: La incapacidad de sostener ventajas en partidos de alta presión se volvió una constante en el planteamiento de Larcamón.
Gestión de plantilla y mercados de fichajes caóticos
La planeación deportiva bajo el mando de Larcamón se caracterizó por la improvisación y la pérdida de liderazgos clave. Durante dos periodos de transferencias, el club experimentó movimientos que debilitaron la columna vertebral del equipo.
- El caso Luka Jovic: La directiva paralizó negociaciones por semanas esperando al serbio, lo que derivó en la marginación temporal de Gabriel "Toro" Fernández a la Sub-21 y la salida de Giorgos Giakoumakis. Al caerse el fichaje estelar, el equipo quedó sin margen de reacción.
- Éxodo de capitanes: Para el Clausura 2026, el vestidor perdió a figuras como Ignacio Rivero, Ángel Sepúlveda y Jorge Sánchez. Estas bajas fueron cubiertas por refuerzos que no lograron compensar el corto plantel, dejando a la escuadra vulnerable ante lesiones y suspensiones.
La racha negativa y el conflicto institucional
El detonante final de su despido fue una racha activa de nueve partidos sin ganar, con el último triunfo registrado el 10 de marzo ante Monterrey. De estos encuentros, siete fueron empates ante rivales de menor jerarquía, evidenciando un estancamiento táctico insostenible.
Finalmente, la relación con la cúpula directiva se fracturó definitivamente tras una polémica conferencia de prensa. Larcamón ironizó sobre el retraso en el regreso al Estadio Banorte, señalando que "volvieron antes las leyendas de México y Brasil que nosotros". Estas declaraciones, interpretadas como una falta de alineación con el proyecto institucional, sellaron su salida inmediata del conjunto cementero.




