Tres amigos octogenarios—Don Crisman, Gregory Eaton y Tom Henschel—conforman el club exclusivo de fanáticos que han asistido a todos los 60 Supertazones de la historia de la NFL desde 1967. Esta racha, que abarca desde el primer Campeonato Mundial AFL-NFL, probablemente termina en el Supertazón LX, que enfrentó a los Halcones Marinos de Seattle contra los Patriotas de Nueva Inglaterra en el Levi's Stadium en Santa Clara, California. La edad, los desafíos de movilidad (Tom Henschel ha sido ralentizado por un derrame cerebral) y el elevado costo, que asciende a $10,000 por viaje, han puesto una fecha límite a esta tradición anual.
La historia de Crisman, Eaton y Henschel no solo documenta la lealtad a un evento deportivo; es una crónica social y económica de cómo el Supertazón se ha transformado, pasando de un juego accesible a un espectáculo altamente mercantilizado. Aunque el trío ha dicho antes que dejaría de asistir, la realidad física y financiera de 2026 apunta a que esta es, en palabras de Crisman, "definitivamente el último" para dos de ellos.
El club de los inquebrantables: Crisman, Eaton y Henschel
El trío, que se conoció en diferentes momentos a lo largo de su racha, representa tres puntos geográficos distintos y visiones ligeramente diferentes sobre el deporte.
Crisman, el mayor del grupo, hizo el viaje acompañado de su hija, Susan Metevier, quien nació el año del primer Supertazón y creció viendo esta racha como una constante. Crisman y Henschel se conocieron en el Supertazón de 1983. Por su parte, Eaton conoció a ambos a mediados de la década de 2010, después de años de asistir por separado. Aunque han compartido asientos en el pasado, la logística actual impide que se sienten juntos todos los años.
El fin de una racha de 60 años: Motivos y desafíos
Para Henschel y Crisman, la decisión de terminar la racha es casi obligatoria. Henschel admite que su derrame cerebral le dificulta la experiencia: "No hablo ni camino bien", comentó, haciendo del Supertazón de 2026 el más arduo de su trayectoria.
Crisman y Henschel coincidieron en que el viaje se ha vuelto "cada vez más costoso" y logísticamente complejo. Eaton, a pesar de planear seguir asistiendo mientras su físico se lo permita, coincide en que el ambiente del gran juego ha cambiado drásticamente.
La mercantilización y el cambio de enfoque
Los tres amigos han visto cómo la naturaleza del evento se ha transformado radicalmente. Si bien Crisman solía pasar una semana completa en la ciudad anfitriona, disfrutando de toda la pompa y el alboroto, ahora han reducido su estancia a tres o cuatro días.
"Ya no vamos por una semana, vamos por tres o cuatro días", dijo Crisman, enfatizando que ahora solo se centran en el partido.
Eaton es crítico sobre el precio y el nivel de comercialización que ha alcanzado el campeonato. "Creo que todos son grandes, todos son divertidos. Simplemente se ha vuelto tan comercial. Es un viaje de 10 mil dólares ahora", explicó.
Rivalidades personales y recuerdos históricos
El club de los inquebrantables mantiene una rivalidad amistosa de larga data entre Henschel (fanático de los Acereros de Pittsburgh) y Crisman (fanático de los Patriotas de Nueva Inglaterra), equipos que son rivales históricos en la AFC.
Más allá del campo, las historias del trío ilustran el contexto social de los antiguos Supertazones. Henschel recuerda haber comprado un boleto por $12 el día del juego en el Supertazón de 1969. Crisman relata un viaje en tren de 24 horas a Miami para asistir al Supertazón de 1968. Eaton, que es afroamericano, rememora los muchos años que pasaron antes de que Doug Williams se convirtiera en el primer mariscal de campo negro en ganar un Supertazón en 1988.
Un detalle que subraya la longevidad del club es la situación del fotógrafo John Biever, quien ha fotografiado todos los Supertazones y también tiene planeado que su racha profesional culmine en el juego número 60. El club de asistentes perfectos, que alguna vez incluyó a ejecutivos, miembros de los medios y encargados del campo, se ha reducido drásticamente con el tiempo.
Un sueño pendiente y el significado del legado
Para Gregory Eaton, el objetivo de seguir asistiendo es doble: mantener la tradición y, quizás, finalmente ver a sus queridos Leones de Detroit llegar al Supertazón.
La despedida de la tradición es agridulce. Don Crisman Jr., hijo de Don Crisman, apoya la decisión de su padre: "Sabes, está un poco mayor, pero como yo lo veo, si fuera yo y pudiera moverme y pudiera ir, seguro que iría". Susan Metevier, hija de Crisman, resume el verdadero valor de la experiencia: "Se trata de los recuerdos. No se trata solo del fútbol, es algo más". Este Supertazón final es menos una derrota y más la celebración de 60 años de recuerdos compartidos.
