El Fútbol Club Barcelona, presionado por los resultados recientes en la liga doméstica y por la necesidad de posicionarse bien en el nuevo formato continental, consiguió un triunfo estratégico y agónico al imponerse 2-4 en su visita al Slavia Praga. Esta victoria, más allá de los tres puntos, representa un respiro para el conjunto de Hansi Flick, que ahora maneja su propia clasificación a la fase de eliminación directa.
La fragilidad a balón parado y las ausencias clave
El contexto previo a este encuentro en la República Checa no era sencillo. El líder de la liga española llegaba a Praga con el recuerdo fresco de una derrota ante la Real Sociedad en San Sebastián, un revés que permitió al Real Madrid acercarse a solo un punto en el campeonato doméstico.
A esto se sumaban las bajas sensibles. Hansi Flick tuvo que armar su once sin el sancionado Lamine Yamal y el lesionado Ferran Torres, jugadores que suelen ser importantes en su esquema. En defensa, Gerard García entró por Pau Cubarsí y Roony fue el elegido para suplir a Yamal en la ofensiva.
El partido se jugó en condiciones climáticas difíciles, con una sensación térmica de menos cinco grados. El Slavia Praga, que llevaba dos meses sin competir, mostró una propuesta de alta intensidad y un repliegue defensivo con marcajes al hombre.
El Slavia golpea y expone la debilidad azulgrana
Contra todo pronóstico, y a pesar de que el Barcelona llevaba el mando del partido, fueron los checos quienes se adelantaron temprano. El Slavia Praga demostró efectividad en las jugadas de estrategia, capitalizando rápidamente el desconcierto visitante.
El 1-0 llegó en el minuto 10, cuando Vasil Kušej aprovechó una asistencia de Tomáš Holeš, batiendo la portería tras un inicio de dominio local. Durante este periodo inicial, el equipo checo consiguió neutralizar los circuitos de juego del Barcelona mediante una presión constante que dificultó la salida de balón de los dirigidos por Flick.
El problema del Barcelona con el balón parado quedó nuevamente expuesto justo antes del descanso. Aunque Fermín López ya había remontado provisionalmente el marcador para los catalanes, el conjunto local encontró la paridad nuevamente. En el minuto 44, tras un córner, un desvío de Robert Lewandowski con la espalda terminó en su propia portería, estableciendo el empate 2-2. Esta fue una experiencia nueva en la larga carrera del delantero polaco a la hora de marcar goles.
Fermín López, el salvavidas en el primer tiempo
La reacción del Barcelona llegó superada la media hora de juego, impulsada por la figura de Fermín López, quien tuvo una clara progresión y fue considerado el mejor de los azulgranas en la gélida noche de Praga.
López igualó el marcador en el minuto 34, asistido por Frenkie de Jong con un pase medido entre líneas para que Fermín disparara ajustado al palo. Posteriormente, antes del autogol, completó su doblete personal en el minuto 42 con un potente disparo desde fuera del área, tras una jugada hilvanada con Pedri.
Con estas dos anotaciones, López se consolidó como el máximo goleador del equipo en la presente fase de la competición con un total de cinco tantos.
Los revulsivos y el alto costo de la victoria
El pulso llegó igualado a la segunda mitad, donde la estrategia de Hansi Flick fue clave. Sin embargo, la reanudación comenzó con complicaciones. A los 45 segundos, un disparo de Fermín propició una jugada que acabó en gol de Frenkie de Jong, pero el VAR lo anuló por un fuera de juego de Robert Lewandowski.
El Barcelona tuvo un nuevo revés a la hora de juego, con la lesión muscular de Pedri. El canario tuvo que ser sustituido hacia la hora de partido por una lesión, llevándose la mano al muslo derecho. Este revés se convirtió en fortuna porque su reemplazo, Dani Olmo, fue el desequilibrante.
La entrada de Dani Olmo y Marcus Rashford desde el banquillo proporcionó un nuevo dinamismo al ataque azulgrana.
- Minuto 63: Dani Olmo marcó el tercer gol para los visitantes con un remate al primer palo (o un golazo al ángulo, según las fuentes), devolviendo la ventaja poco después de haber ingresado.
- Minuto 71 (o 70): Robert Lewandowski se desquitó de su autogol consiguiendo la sentencia, empujando en boca de gol tras recoger un disparo-centro de Marcus Rashford. El delantero polaco anotó para asegurar la diferencia, alcanzando con ello los 114 tantos en competiciones de la UEFA y logrando su primer gol en esta edición de la Champions.
El Barcelona recuperó el control de la posesión, minimizando los intentos de contraataque del campeón checo y sellando el 2-4 final.
El escenario para clasificar a octavos de final
Con los 13 puntos obtenidos, el Barcelona se coloca en el noveno lugar de la tabla de clasificación general y tiene la clasificación directa a los octavos de final en sus manos.
Sin embargo, la victoria no fue gratuita. Frenkie de Jong vio una amonestación que le impedirá estar, por acumulación de amarillas, en el partido decisivo de la próxima semana ante el Copenhague.
El Slavia, que queda en la posición 34 de los 36 equipos con únicamente tres puntos, queda matemáticamente eliminado después de esta derrota.
El cuadro azulgrana cerrará esta etapa de la competición como local contra el Copenhague, un partido asequible. Una victoria lo clasificará automáticamente al Top 8, ya que el París Saint-Germain (6º) y Newcastle (7º), ambos también con 13 unidades, se enfrentan entre sí en París en la última jornada. La calculadora, aunque favorable, sigue asegurada para la última jornada.
