La ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 innova con un formato descentralizado que involucra cuatro sedes simultáneamente. El espectáculo principal se realiza en el Estadio Giuseppe Meazza (San Siro), el cual alberga su último gran evento internacional antes de su demolición programada. Además, la llama olímpica se divide, iluminando sendos pebeteros en Milán y Cortina d'Ampezzo, un concepto que rompe con la tradición centralizada del evento.
Milán-Cortina 2026 busca sorprender al mundo este viernes, 5 de febrero de 2026, mediante una apertura oficial que aprovecha la geografía italiana y define un nuevo estándar para las ceremonias olímpicas. Tras la revolución de París 2024, que usó el río Sena como escenario, Italia presenta una puesta en escena con varios puntos geográficamente distantes formando parte del espectáculo de manera simultánea, incluyendo las sedes de Cortina d'Ampezzo, Livigno y Predazzo junto a Milán.
La innovación de los pebeteros gemelos: un tributo a Da Vinci
La característica más singular de esta edición es la división de la llama olímpica. Tras recorrer Italia durante semanas, la antorcha encenderá dos pebeteros, ubicados estratégicamente para reflejar el nombre de los Juegos. El primer pebetero se sitúa en el Arco della Pace de Milán, y el segundo en la Piazza Dibona de Cortina.
Ambos recipientes están inspirados en los nudos entrelazados característicos de los diseños de Leonardo Da Vinci. Aunque tradicionalmente la identidad de los últimos relevistas se guarda en secreto, el diario deportivo La Gazzetta dello Sport filtró que los encargados de encender estas estructuras serán dos de los esquiadores alpinos más emblemáticos del país: Alberto Tomba y Debora Compagnoni.
El adiós al Giuseppe Meazza: San Siro como corazón de la ceremonia
El epicentro del espectáculo se encuentra en uno de los escenarios deportivos más reconocibles de Italia: el histórico estadio Giuseppe Meazza, popularmente conocido como San Siro. Este recinto es la casa habitual de los clubes de futbol AC Milan e Inter de Milán.
La participación de San Siro en los Juegos Olímpicos de Invierno 2026 marca, en esencia, su última gran cita. Las dos formaciones de futbol acordaron la construcción de un nuevo estadio, más adaptado a las necesidades modernas, con la mirada puesta en la Eurocopa 2032 que Italia coorganizará junto a Turquía. Aunque el viejo San Siro está condenado a la demolición, se le ha permitido este último "baile" sumándose a la historia olímpica antes de su inminente desaparición.
Elenco artístico y la lista de invitados políticos
La ceremonia de Milán-Cortina contará con una nómina de talentos internacionales y figuras políticas de alto perfil.
Estrellas de la música en el San Siro
El show musical alternará figuras italianas de renombre con celebridades globales:
- Talento italiano: Laura Pausini, Andrea Bocelli, Cecilia Bartoli y el rapero Ghali.
- Estrellas internacionales: El pianista chino Lang Lang y la cantante estadounidense Mariah Carey.
Marco Balich, responsable del diseño del espectáculo, avanzó que Mariah Carey "cantará una bellísima canción en italiano". Se ha confirmado que la estrella ensayó en San Siro el clásico "Nel Blu Dipinto Di Blu" de Domenico Modugno, mundialmente conocido como "Volare" y que ganó el Festival de Sanremo en 1958.
Invitados políticos destacados
Entre las personalidades esperadas en Milán, invitadas por el país gobernado por Giorgia Meloni, se encuentran el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y el secretario de Estado de ese país, Marco Rubio, ambos colaboradores principales del presidente Donald Trump.
Marco Balich y el arte de la no-división
El responsable de la dirección artística, Marco Balich, es un veterano de 63 años especializado en eventos olímpicos, dejando una huella significativa en Turín 2006 y Río 2016. Su filosofía para Milán-Cortina se centra en celebrar la belleza, la "fantasía" de Italia y, crucialmente, "la armonía de culturas, religiones y pueblos, algo que es más necesario que nunca".
Balich se distanció abiertamente de las polémicas que rodearon la ceremonia de París 2024, concebida por Thomas Jolly, que generó controversia —especialmente por un cuadro interpretado por drag-queens criticado por autoridades conservadoras y religiosas como referencia a la Última cena. Balich estableció una línea clara para su dirección artística: "Una ceremonia así es una plataforma única para transmitir buenos mensajes, no mensajes que dividan". Aseguró que intenta celebrar los valores de la humanidad y que, por naturaleza, ve "el vaso medio lleno".
Este enfoque en la armonía se alinea con las notas previas del COI, que solicitó evitar abucheos en la apertura de los Olímpicos de Invierno y la confirmación de Italia de que el ICE (Inmigración y Control de Aduanas de EE. UU.) no estará en el terreno de juego, parte del plan de seguridad establecido. El dilema de si el arte olímpico debe ser una plataforma para la expresión cultural sin filtros o un vehículo para la unidad geopolítica queda, una vez más, definido por la decisión artística de su director.



