Banco de México frena recortes a la tasa: la mantiene en 7%

Banco de México frena recortes a la tasa: la mantiene en 7%

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El Banco de México (BdeM) detuvo la racha de 12 recortes consecutivos a la tasa de interés interbancaria, fijándola en 7.00 por ciento el 5 de febrero de 2026. Esta decisión unánime fue forzada por el ajuste al alza de los pronósticos de inflación, especialmente la subyacente, obligando al banco central a retrasar la expectativa de convergencia a la meta del 3% hasta el segundo trimestre de 2027.

La pausa en la política monetaria, confirmada por la junta de gobierno, demuestra una preocupación clara sobre la persistencia de los incrementos de precios, a pesar de la debilidad general de la actividad económica mexicana. El movimiento implica una postura de mayor cautela frente a la complejidad de los choques inflacionarios internos y externos.

El fin de la racha de 12 recortes

La decisión de mantener la tasa en 7.00 por ciento marcó el cese de una larga secuencia de relajación monetaria que se había extendido por 12 ocasiones consecutivas. Según el comunicado de política monetaria publicado el jueves, el Banco de México fundamentó el cambio en la revisión de sus previsiones, ajustando al alza los pronósticos de inflación.

La junta de gobierno señaló que esta decisión unánime es congruente con la valoración del panorama inflacionario actual. Además de la inflación, se tomaron en cuenta otros factores clave:

  • Los ajustes a las previsiones de inflación.
  • La necesidad de continuar evaluando el impacto de los cambios fiscales implementados a principios de año.
  • El comportamiento del tipo de cambio.
  • La debilidad mostrada por la actividad económica.
  • El grado de restricción monetaria ya implementado.

La subyacente como el indicador clave del ajuste

Aunque la inflación general pareció dar un respiro, la dinámica interna de los precios, que excluye los componentes más volátiles (subyacente), fue el factor decisivo para frenar los recortes. De noviembre de 2025 a la primera quincena de 2026, la inflación general disminuyó ligeramente de 3.80 a 3.77 por ciento.

Sin embargo, en ese mismo periodo, la inflación subyacente avanzó de 4.43 a 4.47 por ciento, elevándose desde el 4.33 por ciento reportado en diciembre.

El BdeM especificó que los pronósticos de las inflaciones general y subyacente se ajustaron al alza entre el primer trimestre de 2026 y el primero de 2027. Este ajuste, según la institución, es resultado primordialmente de una trayectoria anticipada más elevada para la inflación subyacente, lo que refleja una disminución más gradual de lo previsto en la inflación de servicios.

Retraso en la convergencia a la meta del 3 por ciento

La consecuencia directa del avance en la inflación subyacente fue el cambio en la expectativa de convergencia a la meta puntual del 3 por ciento. El Banco de México ahora espera que la inflación general alcance el objetivo en el segundo trimestre de 2027. Esta previsión significa un retraso significativo, ya que hasta su reunión de política monetaria previa, se esperaba alcanzar la meta en el tercer trimestre de 2026.

El banco central enfatizó que las expectativas de inflación general para el cierre de 2026 exhibieron aumentos, y las de mayor plazo se mantuvieron relativamente estables, pero por arriba de la meta.

Advertencia de riesgos: Geopolítica, comercio y política de EU

El entorno de incertidumbre económica global y las tensiones comerciales continúan implicando riesgos para la economía mexicana. El balance de riesgos respecto de la trayectoria prevista para la inflación fue considerado "más equilibrado", pero el BdeM mantiene un sesgo al alza.

Lista de riesgos considerados por el BdeM

Para asegurar la utilidad real del análisis, el Banco de México desglosó los riesgos que podrían afectar la trayectoria inflacionaria, separándolos en dos grandes categorías:Riesgos al alza (Inflación mayor a la prevista):

  • Persistencia de la inflación subyacente.
  • Presiones de costos adicionales.
  • Depreciación del peso mexicano.
  • Disrupciones derivadas de conflictos geopolíticos o políticas comerciales.
  • Afectaciones climáticas.
  • Cambios de política económica por parte de la administración estadounidense (estos "siguen añadiendo incertidumbre a las previsiones", con posibles efectos de presión inflacionaria).

Riesgos a la baja (Inflación menor a la prevista):

  • Actividad económica menor a la anticipada.
  • Un menor traspaso de aumentos en los costos.
  • Menores presiones gracias a la apreciación de la moneda nacional.

Hacia el futuro, la junta de gobierno valorará la posibilidad de realizar ajustes adicionales a la tasa de referencia, pero las acciones implementadas serán aquellas que aseguren que la tasa sea congruente con la trayectoria requerida para propiciar la convergencia ordenada y sostenida de la inflación general a la meta del 3 por ciento en el plazo previsto, tal como concluyó el comunicado redactado por Braulio Carbajal el 5 de febrero de 2026.


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