Los precios del petróleo registraron caídas superiores al 12% semanal, marcando el retroceso más profundo desde 2022 y 2020. Este ajuste responde a la tregua de dos semanas pactada entre Irán y Estados Unidos, factor que mitiga temporalmente la prima de riesgo geopolítico en el sector energético.
Descenso histórico en los indicadores de referencia internacional
El entorno de volatilidad actual ha configurado un escenario de corrección masiva en los principales contratos de crudo. La expectativa de un alto el fuego permanente ha neutralizado, de manera momentánea, la presión alcista derivada del conflicto armado.
Resiliencia de precios físicos ante la crisis en Ormuz
A pesar del ajuste en los mercados de futuros, la operativa física mantiene niveles de tensión elevados. Los precios en transacciones reales alcanzaron máximos históricos durante la jornada, mientras los contratos a plazo fluctuaron cerca de la barrera de los 100 dólares por barril.
La operatividad del Estrecho de Ormuz continúa siendo el eje crítico de la oferta global. Actualmente, el flujo marítimo permanece restringido a menos del 10% de sus volúmenes habituales. Esta vía es fundamental para la seguridad energética mundial, pues canaliza el 20% del petróleo y gas consumido en el planeta. La advertencia de Teherán hacia los buques para permanecer en aguas territoriales ha limitado la navegación principalmente a embarcaciones vinculadas con Irán.
Riesgos persistentes en la cadena de suministro del Golfo
El conflicto iniciado el 28 de febrero, caracterizado por acciones militares entre Israel, Estados Unidos e Irán, mantiene bajo amenaza la infraestructura de Arabia Saudita y el tránsito por el golfo Pérsico. La parálisis logística en el Estrecho de Ormuz es el factor que impide una estabilización definitiva de los precios.
La reanudación del tráfico marítimo determinará la dirección del mercado a corto plazo. Si el suministro del golfo Pérsico permanece bloqueado, la tendencia bajista actual podría revertirse rápidamente, impulsando los precios hacia nuevas alzas debido a la escasez de oferta disponible.
El flujo de crudo sigue condicionado por la seguridad en las rutas marítimas. Mientras persistan los ataques y las restricciones de paso, la brecha entre los precios de mercado físico y los contratos de futuros mantendrá una volatilidad inusual en el sistema energético internacional.




