Al cierre de este 13 de marzo de 2026, el peso mexicano registra una cotización de 17.84 unidades por dólar, reflejando una depreciación superior al 1% en las últimas 48 horas debido a la escalada bélica en Oriente Medio y la apertura de una investigación comercial por parte de Estados Unidos.
Una tormenta perfecta para el mercado de divisas
La moneda nacional ha entrado en una fase de volatilidad intensa, rompiendo la estabilidad que la caracterizó al inicio del año. Se ha constatado que este retroceso responde a una combinación de factores externos que han modificado la percepción de riesgo de los inversionistas. Por un lado, el conflicto entre Irán y Estados Unidos ha impulsado el precio del crudo Brent por encima de los 100 dólares por barril, lo que fortalece al dólar como activo de refugio global. Por otro lado, la confirmación de una investigación bajo la Sección 301 por parte de la administración estadounidense introduce una incertidumbre jurídica sobre el comercio bilateral.
Los datos indican que el peso se encuentra atrapado entre la presión energética y la política. La investigación liderada por el Representante Comercial de EE. UU., Jamieson Greer, pone bajo la lupa la capacidad manufacturera de México y el cumplimiento de normativas laborales. Esta situación se agrava con el aumento en las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense, lo cual resta atractivo al diferencial de tasas que anteriormente favorecía a la divisa mexicana.
Movimientos recientes y proyecciones de corto plazo
La semana comenzó con una relativa calma en el rango de los 17.50 pesos por dólar; sin embargo, el miércoles 11 de marzo se marcó un punto de inflexión. El anuncio de las fricciones comerciales actuó como el detonante para quebrar el soporte técnico de las 17.65 unidades, llevando el tipo de cambio a niveles no vistos en meses durante las sesiones de madrugada.
Para los próximos siete días, el mercado se mantendrá en alerta máxima ante los siguientes hitos:
- Apertura de comentarios públicos: El 17 de marzo inicia la fase de recolección de testimonios para la investigación comercial; cualquier postura agresiva desde Washington podría empujar el tipo de cambio hacia el techo psicológico de los 18.00 pesos.
- Vigilancia del sector energético: Si el precio del petróleo se mantiene en niveles críticos, la debilidad estructural del peso persistirá frente a la fortaleza del dólar.
- Respuesta diplomática: Los inversionistas aguardan una postura firme de la Secretaría de Economía de México para dar claridad sobre los mecanismos de defensa dentro del T-MEC.
Factores de resiliencia y amenazas estructurales
A pesar del entorno adverso, México cuenta con elementos de defensa. El marco legal del T-MEC ofrece herramientas sólidas que el gobierno ya prepara para activar. Además, el incremento en los precios internacionales del crudo mejora los ingresos fiscales por exportaciones petroleras, lo que inyecta divisas a las finanzas de PEMEX. La política monetaria del Banco de México también sigue siendo un factor de soporte, al ofrecer rendimientos reales que mantienen cierto interés por los activos en pesos.
No obstante, el panorama presenta riesgos significativos. La investigación 301 es el paso previo a posibles aranceles unilaterales, lo que nubla las proyecciones de inversión vinculadas al nearshoring. A nivel interno, el alza en los combustibles —con la gasolina Magna rozando los 23.77 pesos en la capital— amenaza con presionar la inflación, lo que obligaría a las autoridades financieras a endurecer su discurso, afectando potencialmente el crecimiento económico del país.
Mapa de ganadores y afectados en la coyuntura cambiaria
El movimiento en el tipo de cambio genera impactos directos en diversos sectores de la economía:
- Remitentes de remesas: Las familias que reciben apoyo desde el extranjero se ven beneficiadas, ya que obtienen una mayor cantidad de pesos por cada dólar recibido.
- Sector exportador: Las manufactureras enfrentan una dualidad riesgosa; aunque un dólar caro ayuda a sus ventas, la incertidumbre por aranceles y el encarecimiento de insumos importados complican su operación.
- Consumidor final: Es el grupo más afectado, pues el alza en energéticos y en el precio del dólar suele trasladarse rápidamente a los precios de la canasta básica.
- Finanzas públicas: PEMEX y la Secretaría de Hacienda perciben un mayor flujo de divisas por la venta de la mezcla mexicana, aunque esto se ve contrarrestado por el costo de importar gasolinas.
Se recomienda a las empresas importadoras considerar el uso de coberturas cambiarias ante la posibilidad de que el dólar busque niveles de 18.20 pesos en las próximas semanas. Para el sector industrial, es imperativo revisar las políticas de cumplimiento laboral para evitar ser blanco de sanciones en el marco de la investigación estadounidense. La cautela debe ser la prioridad para los inversionistas que operan con activos en moneda nacional hasta que se aclare el alcance de las medidas comerciales de Washington.

