El crédito al consumo en México alcanzó un saldo de 1 billón 884 mil millones de pesos al cierre de febrero de 2026, lo que representa un crecimiento real anual del 7.2%. Este dinamismo refleja una demanda sostenida por parte de las familias para cubrir gastos y bienes duraderos.
Expansión del mercado crediticio y su impacto en las familias
La demanda de financiamiento por parte de los hogares mexicanos mantuvo su trayectoria ascendente durante el segundo mes del año. El saldo total de la cartera de consumo, gestionada por las instituciones bancarias, superó el billón 884 mil millones de pesos, según los registros oficiales del Banco de México (BdeM).
Este incremento del 7.2% en términos reales —ajustado tras descontar el efecto inflacionario— contrasta con el billón 690 mil millones de pesos reportado en el mismo periodo del ejercicio anterior. El sector abarca la totalidad de los préstamos otorgados mediante tarjetas de crédito, esquemas de nómina, préstamos personales y créditos para la adquisición de vehículos.
El crédito como mecanismo de estabilidad financiera
Las autoridades supervisoras, como la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), identifican estos instrumentos como herramientas de soporte fundamentales. Su función principal radica en actuar como un amortiguador económico ante ciclos de menores ingresos o presiones estacionales, particularmente durante el arranque de cada año.
Los datos, integrados en el reporte de Agregados Monetarios del instituto central, confirman una tendencia de crecimiento en todos los segmentos del consumo, aunque con variaciones específicas en la velocidad de expansión de cada producto.
Rendimiento por categoría de producto financiero
El comportamiento de los instrumentos de deuda muestra los siguientes resultados al cierre de febrero:
*Datos: Crecimiento real anual vs. Saldo total en MXN.
Bienes duraderos impulsan el crecimiento del sector
El segmento de mayor dinamismo dentro de la cartera de consumo fue el financiamiento destinado a bienes de consumo duradero. Este rubro reportó un saldo de 406 mil 800 millones de pesos, marcando el repunte más significativo con un 11.9% de crecimiento real anual.
Dentro de esta categoría, la adquisición de vehículos destacó como el motor principal de la cartera. El crédito automotriz alcanzó los 362 mil 800 millones de pesos, una expansión del 13.1% anual. Esta cifra sugiere una recuperación sólida en la demanda de unidades nuevas y la vigencia de condiciones financieras competitivas para los consumidores.
Por otro lado, el financiamiento para bienes muebles, que incluye equipo doméstico y mobiliario, registró un saldo de 44 mil millones de pesos. Este subsector mostró el avance más conservador del periodo, con un alza real anual del 2.5%.




