El peso mexicano inicia el 4 de marzo de 2026 bajo una presión significativa, con el tipo de cambio interbancario en 17.72 pesos por dólar. Factores geopolíticos y la volatilidad asiática han revertido las ganancias previas, marcando un periodo de alta incertidumbre.
El peso mexicano cede terreno: Un panorama de alta volatilidad
A la apertura de los mercados financieros en México, el tipo de cambio interbancario se ubica en un promedio de 17.72 pesos por dólar. El tipo de cambio FIX, publicado por el Banco de México (Banxico) al cierre de la jornada anterior, se situó en 17.7228 pesos. Durante las primeras horas de este miércoles, la divisa ha mostrado una alta volatilidad, oscilando en un rango de entre 17.56 y 17.88 pesos.
En las ventanillas bancarias, la cotización refleja esta dispersión. Se observa que Banco Azteca ofrece un precio de compra de $16.95 y de venta de $18.29. Por su parte, BBVA Bancomer registra $16.85 para la compra y $17.99 para la venta. Banorte presenta $16.50 y $18.05, mientras que Afirme se posiciona con $16.70 en compra y $18.20 en venta, evidenciando la amplitud de los márgenes en un entorno de incertidumbre.
La triple amenaza que impulsa la depreciación del peso
La depreciación del peso mexicano este miércoles responde a una confluencia de tres motores de riesgo principales que han disparado la aversión global al riesgo.
En primer lugar, la escalada geopolítica en el Golfo Pérsico, marcada por los ataques entre EE. UU./Israel e Irán, ha provocado una huida masiva de capitales de las monedas emergentes. Los inversionistas buscan refugio en activos considerados seguros, como el dólar estadounidense y el oro, lo que ejerce una presión bajista directa sobre el peso.
El contagio asiático representa el segundo factor. El desplome del 8% en la Bolsa de Seúl (KOSPI) en Corea del Sur ha generado una salida de capitales de los mercados emergentes, redirigiéndolos hacia activos de menor riesgo.
Finalmente, los precios de la energía constituyen la tercera amenaza. El petróleo Brent superando los $80 dólares por barril genera presiones inflacionarias globales. Este escenario fortalece la narrativa de que la Reserva Federal (Fed) podría mantener tasas de interés altas por un periodo más prolongado, lo que incrementa el atractivo del dólar frente a otras divisas.
Comportamiento reciente y proyecciones clave para el tipo de cambio
En la última semana, el peso mexicano ha borrado las ganancias acumuladas durante el mes de febrero. Mientras que el 27 de febrero se cotizaba cerca de los 17.21 pesos por dólar, la divisa muestra hoy una pérdida acumulada de aproximadamente 3.41%. La tendencia cambió bruscamente el 28 de febrero, coincidiendo con el inicio de las hostilidades militares, lo que transformó una apreciación mensual saludable en un estado de alerta cambiaria.
Se proyecta una semana de alta volatilidad para el tipo de cambio. Si la tensión en Irán escala, el peso podría probar la barrera psicológica de los 18.00 pesos por dólar. Por el contrario, si se abren corredores diplomáticos, existe la posibilidad de que el peso se estabilice en el rango de los 17.50. Se recomienda estar atentos al informe de empleo en EE. UU. del próximo viernes, ya que este dato definirá la fuerza del dólar a corto plazo y, por ende, la dirección del tipo de cambio.
El "Super Peso" a prueba: Factores de soporte y riesgo
El peso mexicano cerró febrero con una apreciación del 1.31%, consolidándose como una de las monedas más fuertes frente al dólar, en gran parte gracias al diferencial de tasas de interés ofrecido por Banxico. Sin embargo, el fenómeno del "Super Peso" de inicios de 2026 está siendo puesto a prueba por factores exógenos de gran magnitud. La historia económica enseña que en conflictos de gran escala en Medio Oriente, el peso suele actuar como la "moneda de ajuste" más líquida de Latinoamérica, sufriendo las salidas de capital de forma más rápida que sus pares regionales.
A pesar de la coyuntura, se identifican factores a favor que actúan como contrapesos. La tasa de interés de Banxico, que ofrece un alto rendimiento, sigue siendo atractiva para las operaciones de carry trade, mitigando parte de la volatilidad. Asimismo, el flujo constante de dólares proveniente de las remesas familiares actúa como un amortiguador natural contra una depreciación extrema.
No obstante, persisten factores en contra que podrían exacerbar la presión. La incertidumbre en torno a la Reserva Federal es crucial: si la inflación en EE. UU. repunta debido al costo del petróleo, la Fed podría verse obligada a subir tasas, atrayendo aún más capital hacia el dólar. Adicionalmente, el riesgo de estanflación, donde un barril de petróleo caro se suma a un crecimiento global lento, golpearía el dinamismo de las exportaciones mexicanas, afectando negativamente la balanza comercial.
Recomendaciones estratégicas ante la fluctuación cambiaria
Ante el escenario de alta volatilidad, se sugieren acciones diferenciadas según el perfil del actor económico.
Para las personas físicas que tienen viajes programados o deudas en dólares, se recomienda considerar la compra de una parte de la divisa ahora. La volatilidad actual dificulta predecir un "piso" más bajo esta semana, por lo que una estrategia de compra escalonada podría ser prudente.
Las empresas importadoras deben activar coberturas cambiarias, como los contratos forwards, para proteger sus márgenes operativos. Esto es crucial ante un posible escenario donde el tipo de cambio alcance los $18.50 pesos por dólar, mitigando el impacto en los costos de importación.
Finalmente, los inversionistas deben monitorear de cerca el precio del Oro y los bonos del Tesoro de EE. UU. Estos activos actúan como indicadores clave de la aversión al riesgo global y pueden señalar cuándo el mercado comenzará a calmarse, ofreciendo una ventana para reevaluar las posiciones en activos emergentes.



