Peso se deprecia: La caída tecnológica golpea a los mercados globales

Peso se deprecia: La caída tecnológica golpea a los mercados globales

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El peso mexicano cayó 0.31% (cotizando a 17.3995 por dólar) el 5 de febrero de 2026, reflejando una oleada de ventas global impulsada por el desplome de las acciones tecnológicas en Wall Street y la toma de utilidades en activos de alto riesgo. Esta fuerte corrección global, marcada por la mejora del dólar (índice DXY en 97.59 puntos), presionó simultáneamente a las materias primas y a divisas emergentes, mientras los inversionistas esperan la decisión de política monetaria del Banco de México (Banxico).

La jornada del 5 de febrero de 2026 estuvo definida por una revaluación agresiva de riesgo, donde las pérdidas se extendieron globalmente a casi todos los segmentos financieros, desde los metales preciosos hasta las criptomonedas. La reportera Clara Zepeda consignó que el movimiento se aceleró por la fuerza del dólar, divisa que sigue monopolizando la cotización de los commodities, y por una toma de utilidades en tecnología que revela temores profundos sobre la sostenibilidad de las altas valuaciones.

El correctivo brutal del sector tecnológico como detonante del miedo

La fuerte caída global en las acciones de tecnología no mostró signos de detenerse, poniendo a prueba a los inversionistas que evaluaban si la venta masiva en software y semiconductores ya era exagerada, a pesar de los indicadores de sobreventa. Los futuros de Wall Street apuntaron a una apertura negativa debido a que la toma de utilidades fue motivada, principalmente, por temores relacionados con la disrupción provocada por la inteligencia artificial (IA), las valuaciones históricamente elevadas y los altos gastos de capital requeridos para mantener el ritmo.

El castigo al sector se reflejó inmediatamente en los principales índices bursátiles:

Mientras los sectores cíclicos continuaron beneficiándose levemente del ajuste, el peso mexicano absorbió esta incertidumbre, depreciándose 0.31 por ciento frente a su similar estadounidense. Esto ocurrió mientras el mercado nacional se preparaba para la decisión del Banco de México, donde la expectativa era que la autoridad monetaria mantuviera la tasa de referencia sin cambios, en 7 por ciento.

Contagio global: De Seúl a la bolsa mexicana

Las tensiones en los mercados, originadas en segmentos que experimentaron subidas verticales, rápidamente se contagiaron a Asia y Europa. El correctivo a la renta variable asiática cobró especial contundencia en Corea, cuyo índice Kospi registró una caída de 4.23 por ciento. El Nikkei de Japón, por su parte, cedió 0.88 por ciento.

En el mercado local mexicano, las empresas mineras recibieron de nuevo las referencias bajistas procedentes del mercado de los metales, afectando la cotización accionaria. El Índice de Precios y Cotizaciones (IPC) cayó 0.69 por ciento en la mañana.

Los retrocesos también se replicaron en los mercados accionarios europeos. En contraste con la volatilidad americana y asiática, el Banco Central Europeo (BCE) decidió mantener las tasas de interés en 2 por ciento por quinta reunión consecutiva, una postura de estabilidad en el precio del dinero que no se modifica desde junio del pasado año, a pesar de la agitación económica y política mundial.

La presión de los commodities y los metales

La mejora del índice DXY presionó notablemente a las materias primas:

  • Plata: Repitió desplomes de hasta 12 por ciento, cotizando a 74 dólares.
  • Oro: Retrocedió 2.24 por ciento, ubicándose en 4 mil 840 dólares.
  • Petróleo Brent: Corrigió su reciente remontada, cayendo 2.79 por ciento, a 67.55 dólares.
  • Petróleo WTI: Cedió 2.78 por ciento, a 63.37 dólares.

El contraste entre la estabilidad de la deuda y la debilidad cripto

Mientras los mercados accionarios y de commodities mostraban debilidad, la rentabilidad exigida al bono estadounidense a 10 años se mantuvo estable, repitiendo cerca de 4.23 por ciento. Esta consolidación de niveles en los intereses de la deuda contrasta directamente con la fragilidad que transmite el mercado cripto.

El bitcoin cayó de nuevo, retrocediendo hasta los 70 mil dólares, un revés que le hizo perder la totalidad del "efecto Trump" que había ganado previamente. Esta caída se relaciona con la mayor cautela de los inversionistas hacia los activos considerados de riesgo. Especialistas señalaron que, ante la incertidumbre económica y financiera, los inversionistas retiran su capital de inversiones volátiles, como las criptomonedas, y lo colocan en opciones percibidas como más seguras. Además del pesimismo tecnológico, las persistentes dudas regulatorias en Estados Unidos continuaron influyendo en el desplome del bitcoin.

Aunque las tensiones geopolíticas se atenúan marginalmente con la conversación telefónica mantenida entre Donald Trump y Xi Jinping, otros indicadores económicos de peso apuntan a una cautela renovada. Las solicitudes de ayuda por desempleo en Estados Unidos alcanzaron 231 mil, su mayor nivel en 2 meses. Este aumento se suma a los anuncios de despidos recientes, lo que genera un pesimismo creciente entre los estadounidenses sobre el estado de su economía. Por otro lado, Carlos Torres Vila, presidente de BBVA, mostró optimismo con la perspectiva de México, augurando crecimientos del cuatro o cinco por ciento, tras anunciar un récord de beneficios anuales que supera los 10 mil 500 millones de euros para la entidad bancaria.

El flujo de información y las ventas masivas sugieren que la conexión entre las valuaciones tecnológicas y la estabilidad global es ahora un vínculo ineludible. La presión sobre el peso y el retroceso generalizado demuestran la rapidez con la que las decisiones de toma de utilidades en Wall Street se transforman en una amenaza sistémica para los activos volátiles y las divisas emergentes. ¿Hasta qué punto la amenaza regulatoria y la disrupción por IA seguirán dominando la dirección de los activos de riesgo en 2026?


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