PUNTOS CLAVE
- La zona arqueológica de Tulum registró 257,978 visitantes en el primer trimestre de 2026, una caída del 33.1% frente a los 385,879 turistas del mismo periodo de 2025, según datos del INAH.
- Una petición en Change.org lanzada el 26 de mayo de 2026 por Valeria del Carmen López Blanco, que ya supera las 2,800 firmas, exige separar el Parque del Jaguar de la zona arqueológica y sacar a Grupo Mundo Maya de su administración.
- El acceso, administrado por la Sedena junto con Grupo Mundo Maya, cuesta 415 pesos para extranjeros, 255 para nacionales y 105 para residentes de Quintana Roo, e incluye el traslado obligatorio en carrito de golf.
La zona arqueológica de Tulum atraviesa su peor caída de turistas en 15 años: recibió 257,978 visitantes en el primer trimestre de 2026, un desplome del 33.1% frente a los 385,879 del mismo periodo de 2025, según cifras del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En medio de esa contracción, una petición en Change.org exige separar el Parque del Jaguar del sitio maya frente al mar Caribe.
La iniciativa, titulada "¡Tulum no se vende ni se encierra! Separación inmediata del Parque del Jaguar de la Zona Arqueológica de Tulum", fue lanzada el 26 de mayo de 2026 por Valeria del Carmen López Blanco y ya supera las 2,800 firmas. Habitantes, transportistas y empresarios turísticos atribuyen gran parte de la baja a la operación del parque, administrado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en conjunto con Grupo Mundo Maya.
¿Cuántos turistas ha perdido la zona arqueológica de Tulum?
Tulum perdió cerca de 128,000 visitantes entre el primer trimestre de 2025 y el de 2026: pasó de 385,879 a 257,978, una caída del 33.1%. La tendencia no es nueva: durante todo 2025 el sitio cerró con 1 millón 31,443 visitantes, la cifra más baja en 15 años, solo superada por los años de confinamiento de 2020 y 2021.
¿Qué es el Parque del Jaguar y por qué lo señalan?
El Parque del Jaguar es el complejo que regula hoy el acceso a las ruinas de Tulum, administrado por la Sedena junto con Grupo Mundo Maya. Sus tarifas de acceso —415 pesos para extranjeros, 255 para nacionales y 105 para residentes de Quintana Roo, con traslado obligatorio en carrito de golf— convirtieron en un acceso restringido lo que antes era una playa pública de libre entrada. Los domingos se permite entrada gratuita y existen accesos alternos, pero las quejas por costos y limitaciones de movilidad persisten entre visitantes y prestadores de servicios.
Este endurecimiento en las dinámicas de movilidad y cobro contrasta de forma directa con las medidas de mitigación que las autoridades implementaron previamente para contener la inconformidad social y salvaguardar los derechos de la población local. Bajo esa estrategia de bienestar, el gobierno estatal y federal habilitaron accesos libres y gratuitos a las playas dentro del Parque del Jaguar en Tulum, permitiendo la entrada diaria y sin costo al litoral a través del punto tradicional conocido como la zona de artesanos. Esta infraestructura pública incluye señalizaciones viales tipo tótem y tazas de entrada diferenciadas para que los bañistas se dirijan directo al mar sin verse obligados a pasar por la taquilla ni pagar los recorridos hacia las atracciones complementarias del complejo natural protegido.
"La historia de Tulum pertenece al pueblo. La economía de Tulum debe beneficiar a Tulum. Y el futuro de Tulum debe decidirlo su gente."
— Texto de la petición "¡Tulum no se vende ni se encierra!", publicada en Change.org, 26 de mayo de 2026
¿Qué exige la petición y a quién afecta la caída?
La petición exige separar por completo el Parque del Jaguar de la zona arqueológica, para que el acceso a las ruinas sea independiente y sin intermediarios, y demanda "¡Fuera Grupo Mundo Maya de la administración de Tulum!". Los firmantes sostienen que las cancelaciones masivas y la contracción del flujo turístico golpean directamente a familias, artesanos, pequeños comercios y transportistas locales que durante décadas construyeron el destino.
Mientras tanto, los visitantes que aún llegan enfrentan un esquema de cobros que diferencia entre extranjeros, nacionales y residentes de Quintana Roo, estos últimos con la tarifa más baja de 105 pesos. El conflicto coloca a Tulum como caso testigo del debate sobre la administración federal de espacios públicos en el Caribe mexicano.