El Banco Central de Cuba (BCC) ha realizado un nuevo movimiento en su denominada “tasa flotante” oficial, elevándola a 463 CUP por dólar este 21 de febrero, en una reacción directa a la consolidación del dólar en el mercado informal, que ya alcanza los 505 CUP. Este ajuste se produce tras varios días de estabilidad en el segmento III, donde la tasa oficial se mantuvo alrededor de los 458 CUP por dólar entre el 13 y el 19 de febrero, para luego experimentar un salto vertical en cuestión de horas.
La brecha persistente entre el mercado oficial y el informal
Una “tasa flotante” reactiva, no orgánica
El comportamiento de la tasa oficial del BCC no responde a una flotación orgánica impulsada por la oferta y la demanda transparentes. En cambio, se trata de una corrección administrativa que sigue los movimientos del mercado real, es decir, el informal. El análisis histórico de la tabla del segmento III muestra un patrón de largos periodos de estabilidad, seguidos por ajustes puntuales y más pronunciados, describiendo una trayectoria de "escalones" en lugar de un comportamiento gradual o verdaderamente flotante.
Cada vez que el mercado informal supera un umbral significativo, como los 500 CUP para el dólar en el caso reciente, la autoridad monetaria reacciona días después, ajustando parcialmente la tasa oficial.
Implicaciones de una lógica reactiva
Esta lógica reactiva del Banco Central de Cuba genera varias consecuencias:
- Señales contradictorias: El gobierno insiste en que la tasa oficial busca ordenar el mercado, pero en la práctica, termina siguiéndolo.
- Incentivo al sector informal: La incapacidad de cerrar la brecha entre las tasas oficiales e informales incentiva a los ciudadanos a recurrir al sector paralelo, donde la liquidez y la disponibilidad de divisas son mayores.
- Pérdida de credibilidad: Una corrección tardía y reactiva socava la credibilidad de la tasa oficial. Si el segmento III estuviera realmente guiado por las condiciones del mercado, sus movimientos serían más frecuentes y menos abruptos.
El Banco Central de Cuba se encuentra en una encrucijada, atrapado entre la necesidad de no validar completamente el precio real del mercado y la imposibilidad de ignorarlo. El resultado es una tasa "flotante" que fluctúa de manera tardía e inconsistente, confirmando que el mercado informal sigue siendo la referencia efectiva fuera del sistema oficial.