El papa León XIV demandó a los líderes mundiales el abandono de las ambiciones de conquista y la entrega de las armas durante su mensaje de Pascua. Ante una multitud en la Plaza de San Pedro, instó a elegir la paz frente a la indiferencia y la violencia sistemática.
El imperativo del desarme en el mensaje Urbi et Orbi
La bendición anual a la ciudad y al mundo se caracterizó por una brevedad inusual y una contundencia pragmática. Robert Francis Prevost, en su rol pontificio, expresó una preocupación profunda por la resignación social ante la violencia. La exhortación fue dirigida específicamente a quienes poseen la capacidad ejecutiva de desatar conflictos bélicos, instándoles a priorizar la estabilidad global sobre el dominio político.
Como primer pontífice estadounidense, León XIV utilizó la plataforma de la Basílica de San Pedro para emitir un mandato claro: aquellos que sostienen las armas deben abandonarlas de forma definitiva. Este discurso no se limitó a la retórica religiosa, sino que se posicionó como una crítica directa a las estructuras de poder que perpetúan el odio y la confrontación internacional.
Perspectiva teológica y crítica a la guerra de Irán
La narrativa de la resurrección sirvió como base para argumentar que la verdadera fuerza no reside en la violencia. El Papa, de nacionalidad peruana y estadounidense, subrayó que la historia bíblica demuestra una potencia transformadora ajena a la agresión física o la resistencia armada. Esta visión se alinea con su postura como crítico abierto de la guerra de Irán, conflicto que ha señalado con rigor en intervenciones previas.
- Rechazo al dominio: Llamado explícito a dejar de lado la voluntad de disputa y las ansias de poder.
- Acción contra la indiferencia: Advertencia sobre el peligro de normalizar los conflictos de gran magnitud.
- Diplomacia directa: Petición formal al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para localizar una ruta de salida al conflicto en territorio iraní.
Cronología de la agenda por la paz
Durante la vigilia del sábado previa al domingo de Pascua, el mensaje se centró en la movilización activa. León XIV instó a la población a evitar el adormecimiento frente a las crisis humanitarias. La plaza, ornamentada con miles de flores, fue el escenario donde el pontífice extendió saludos en diez idiomas, incluyendo latín, árabe y chino, reforzando el carácter universal de su petición.
El compromiso institucional con la desescalada bélica continuará en el corto plazo. Se ha confirmado que el Papa regresará a la basílica el próximo 11 de abril. En esa fecha, presidirá una vigilia de oración dedicada exclusivamente a la paz, consolidando su estrategia de presión moral frente a los actores internacionales involucrados en enfrentamientos armados.