Miles de personas marcharon en Caracas el 3 de febrero de 2026 para demandar la liberación del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron secuestrados un mes antes por una incursión militar de Estados Unidos y trasladados a Nueva York para enfrentar un presunto juicio por narcotráfico. La vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió el poder interino, gobernando bajo una intensa presión de Washington.
El evento, que congregó a una marea de camisetas rojas, refleja la profunda confusión y rabia que persiste en las bases chavistas ante la operación internacional que descabezó al ejecutivo venezolano. La respuesta masiva en la calle busca ejercer presión para revertir la acción, catalogada como un secuestro por el gobierno interino.
El secuestro presidencial: Cronología y contexto
El 3 de febrero de 2026, un mes después del incidente, la capital venezolana se convirtió en el escenario de una movilización organizada para exigir el retorno de Nicolás Maduro. El presidente y su esposa, Cilia Flores, fueron raptados por fuerzas de Estados Unidos y enviados a Nueva York, donde se enfrentarían a un proceso judicial por presunto narcotráfico.
Esta incursión militar no solo creó un vacío de poder, sino que transfirió la autoridad venezolana a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, quien ha mantenido el control político mientras navega la compleja situación de gobernar bajo la constante amenaza y presión de Washington.
La marea roja: Motivaciones y sentimiento en las calles
La marcha recorrió una importante avenida de Caracas, concentrándose cerca de los poderes públicos en el centro de la ciudad. El color rojo, emblemático del chavismo, dominaba la escena, mientras que enormes bocinas de camiones reproducían canciones de campaña.
Los manifestantes, muchos de ellos empleados públicos, articularon un sentimiento de indignación y esperanza combativa. Gritaban consignas directas como: "Llegó la patria, llegó la paz, que Venezuela necesita a Nicolás".
José Perdomo, un empleado público de 58 años, capturó la complejidad emocional de la situación al declarar a los periodistas de la AFP: "Nos sentimos confusos, nos sentimos tristes, rabiosos, hay muchas emociones dentro de este proceso que nos tiene en la calle. La esperanza sigue en la calle luchando y más temprano que tarde tendrán que soltar a nuestro presidente".
El desafío de Delcy Rodríguez y la amnistía pendiente
La presidenta interina Rodríguez ha enfocado parte de su estrategia en el ámbito legislativo, impulsando una amnistía general a ser aprobada por el Parlamento. Sin embargo, el mismo martes 3 de febrero, esta crucial medida no fue incluida en la agenda del cuerpo legislativo.
Poco antes, una marcha estudiantil había demandado públicamente una mayor celeridad en la aprobación de dicha amnistía, señalando la urgencia política de estabilizar el clima interno mediante esta herramienta legal.
Tensión geopolítica y reportes adicionales en la región
El incidente en Venezuela se inscribe en un periodo de alta tensión regional que involucra directamente las acciones de Estados Unidos contra líderes y estados soberanos. Otros reportes contemporáneos señalan esta creciente fricción:
- Cuba y la presión económica: El presidente Díaz-Canel denunció que la acción de Estados Unidos contra Cuba se ha transformado en un "bloqueo genocida" y una guerra económica. El canciller, Bruno Rodríguez, calificó esta medida como un intento de hacer "cómplice a la humanidad de un terrible bloqueo de petróleo" con consecuencias humanitarias sin precedentes para la población civil cubana.
- Incidentes en EE. UU.: La Policía de Buda, Texas, investiga un enfrentamiento entre estudiantes y un presunto simpatizante de MAGA durante una protesta. Ambas partes han sido identificadas, aunque hasta el momento no se han realizado arrestos.
- Contexto Libio: En Zintan se reportó el asesinato de Saif al-Islam Gadafi, hijo del ex líder libio Muamar Gadafi. Saif al-Islam enfrentaba acusaciones de tortura y violencia contra opositores, además de ser sancionado por Naciones Unidas y buscado por la Corte Penal Internacional por presuntos crímenes contra la humanidad.
La combinación de una movilización masiva en Caracas y los esfuerzos frustrados por una amnistía demuestran que, un mes después del secuestro, el gobierno de Delcy Rodríguez se encuentra en una situación de equilibrio precario, donde la respuesta en las calles es el principal contrapeso visible a la presión sostenida de Washington. La falta de celeridad en la amnistía solo añade incertidumbre sobre la capacidad del Parlamento para gestionar la crisis institucional derivada de la incursión militar.