La jornada inaugural de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 se vio marcada por un fuerte enfrentamiento entre la policía italiana y un grupo de manifestantes en Milán. Las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos y un cañón de agua contra los activistas que lanzaron petardos e intentaron irrumpir en una autopista, confrontación que culminó una marcha pacífica de cerca de 10 mil personas. Los principales motivos del descontento ciudadano se centraron en el impacto ambiental de las obras y la inusual presencia de agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de Estados Unidos.
Este incidente de seguridad coincidió con una serie de tensiones políticas que rodearon la competencia, incluyendo el abucheo al vicepresidente estadounidense JD Vance durante la ceremonia inaugural y la denuncia de actos de sabotaje en la red ferroviaria italiana. El evento deportivo, por su parte, continuó con sus primeras pruebas, destacando los triunfos de Franjo von Allmen en descenso masculino y Frida Karlsson en esquiatlón femenino.
El quiebre de la protesta: De la marcha masiva al uso de fuerza
La demostración en Milán comenzó como una marcha pacífica que, según cálculos policiales, reunió a cerca de 10 mil personas. Los manifestantes utilizaron recortes de cartón para simbolizar los árboles talados necesarios para construir la nueva pista de bobsleigh en Cortina y portaban carteles caseros con lemas directos: “Fuera de los Juegos: estados genocidas, policía fascista y patrocinadores contaminantes”.
El enfrentamiento se desató cuando un grupo de decenas de manifestantes violentos se separó de la marcha principal. Estos individuos lanzaron bombas de humo y petardos, intentando acceder a una autopista cerca de una sede olímpica y buscando llegar al pabellón de hockey sobre hielo de Santagiulia. Anteriormente, otro grupo enmascarado había lanzado artefactos desde un puente con vista a una obra de construcción, a unos 800 metros de la Villa Olímpica, que alberga a aproximadamente mil 500 atletas.
La policía contuvo la embestida, asegurando el camino hacia la Villa con furgonetas detrás de vallas metálicas temporales. La intervención rápida de las autoridades, utilizando gases lacrimógenos y un cañón de agua, dispersó finalmente a la protesta, aunque no antes de generar un clima de alta tensión durante la primera jornada de los Juegos.
Reacciones políticas y el incidente de JD Vance
La jornada no solo evidenció la resistencia ciudadana, sino también una inusual fricción diplomática. El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y su esposa recibieron una rechifla significativa por parte del público en el estadio San Siro durante la ceremonia de inauguración del pasado viernes. El abucheo ocurrió mientras aparecían en la gran pantalla del recinto, contrastando con la ovación que sí recibieron los deportistas estadounidenses.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reaccionó con sorpresa ante el suceso. Ayer, a bordo del Air Force One, Trump declaró a periodistas: “¿Es eso cierto? Es sorprendente, porque a la gente le cae bien. Quiero decir, está en un país extranjero, para ser justos. En esta nación no le abuchean”.
Mark Adams, portavoz del Comité Olímpico Internacional (COI), abordó el tema en una conferencia de prensa con cautela, si bien enfocó su comentario en la necesidad de estabilidad. “De manera personal, diría que durante los actos deportivos queremos ver fair play. Tener buenas relaciones con la administración [estadunidense] solo puede ser una buena noticia para nosotros”, comentó, recordando que los próximos Juegos Olímpicos de 2028 serán en Los Ángeles.
Advertencia de seguridad: Sabotaje en la red ferroviaria italiana
El contexto de rechazo a los Juegos se extendió más allá de las manifestaciones callejeras. El ministro de Transportes italiano, Matteo Salvini, denunció ayer "graves actos de sabotaje" que afectaron a la red ferroviaria del país, sugiriendo un posible vínculo con la oposición a la realización del certamen.
Un portavoz policial confirmó que el incendio ocurrido a la altura de un cambio de agujas en la línea Bolonia-Venecia fue probablemente de origen criminal. Sin embargo, nadie se ha atribuido aún la responsabilidad de este acto.
Matices de seguridad durante Milán-Cortina 2026
La convergencia entre protestas ambientales masivas y actos de sabotaje criminales requiere una visión crítica de la seguridad:
- Doble amenaza: La policía debe gestionar grupos de protesta pacíficos (10,000 personas) que son cooptados o seguidos por células más reducidas de manifestantes violentos que buscan el enfrentamiento.
- Infraestructura vulnerable: La línea Bolonia-Venecia es un eje clave. La confirmación de un posible origen criminal en el incendio del cambio de agujas subraya que los opositores podrían estar apuntando a la infraestructura logística más sensible del país, no solo a los pabellones olímpicos.
- Vigilancia de la Villa Olímpica: La protesta se desvió, pero la presencia de grupos enmascarados cerca del sitio de construcción y la Villa Olímpica, que aloja a atletas, activó la seguridad policial intensiva.
El contexto deportivo: Los primeros campeones olímpicos
A pesar de los sucesos externos, la competición olímpica avanzó. El esquiador suizo Franjo von Allmen se impuso en el descenso masculino. El campeón mundial realizó una bajada prodigiosa, asegurando el oro. El podio fue completado por los locales italianos Giovanni Franzoni (plata) y Dominik Paris (bronce).
En esquí de fondo, Suecia dominó la primera prueba del esquiatlón femenino, con Frida Karlsson llevándose el oro y Ebba Andersson la plata. La noruega Heidi Weng obtuvo el bronce.
Japón conquistó su primer oro gracias a Kira Kimura, quien se proclamó campeón olímpico de snowboard big air. Su compatriota Ryoma Kimata obtuvo la plata, mientras que el chino Yiming Su se quedó con el bronce. Finalmente, la italiana Francesca Lollobrigida ganó en la prueba femenina de 3 mil metros de patinaje de velocidad, y la noruega Anna Odine Stroem se coronó en el trampolín normal individual femenino.


