Vórtice polar: la verdad detrás del caos invernal que paralizó a Estados Unidos

Vórtice polar: la verdad detrás del caos invernal que paralizó a Estados Unidos

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Cuando las temperaturas caen drásticamente y una tormenta paraliza a todo un país, la explicación meteorológica va mucho más allá de una simple nevada. Lo que detonó el reciente frente que se extiende desde Texas hasta Nueva Inglaterra, dejando al menos 20 muertos y cientos de miles sin electricidad, fue una anomalía en un fenómeno atmosférico constante y poderoso: el vórtice polar del Polo Norte. Entender este patrón es clave para saber por qué estamos viendo un clima invernal tan extremo y destructivo.

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El aire ártico que rompió récords históricos

La magnitud de la tormenta invernal que azotó a amplias zonas de Estados Unidos es un evento que no se veía en décadas. Según declaró el gobernador de Mississippi, Tate Reeves, el domingo 27 de enero de 2026, no se había experimentado una tormenta de esa magnitud, específicamente en términos de hielo, desde 1994.

El fenómeno llevó a vastas áreas del país bajo estado de emergencia y provocó miles de vuelos cancelados, afectando regiones que normalmente no experimentan nevadas intensas. Aunque la tormenta, denominada Tormenta Fern, se explica por varias razones, los meteorólogos y expertos detallan que una de las causas principales son ciertas variaciones en el vórtice polar.

Qué es realmente el vórtice polar y su función

A pesar del nombre dramático, los vórtices polares son fenómenos climáticos que están siempre presentes sobre el Polo Norte y el Polo Sur. No son nada nuevo; de hecho, el término apareció por primera vez en 1853 en la revista estadounidense Living Age, según datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.

El nombre se refiere a masas de aire frío y de bajas presiones que se ubican en dos capas atmosféricas clave:

  • Tropósfera: La capa de la atmósfera hasta los 12 kilómetros de altura.
  • Estratósfera: La capa superior, entre 12 y 50 kilómetros de altura.

Estas masas de aire giran a diferentes velocidades en sentido contrario a las agujas del reloj. Gracias a ellas, el aire frío y denso se mantiene contenido sobre los polos. Los vórtices se hacen más fuertes y amplios durante los inviernos y se debilitan durante los veranos.

La desestabilización y el impacto en el clima de Estados Unidos

El problema que genera la situación actual es que, por diferentes razones, estas corrientes pueden desviarse de su trayectoria normal. Múltiples factores climáticos hacen que ese aire frío "encerrado" por el vórtice polar se libere repentinamente y descienda hasta las capas inferiores de la atmósfera, provocando los estragos que se producen en Estados Unidos.

Uno de estos factores, de acuerdo con la NASA, es la intrusión de masas de aire más cálidas. Esto inestabiliza el vórtice y envía aire ártico hacia el sur. Al encontrarse con aire templado, el aire frío asciende y se forman los frentes de tormenta.

Jennifer Francis, científica principal del Centro de Investigación Climática Woodwell, explicó la mecánica de este movimiento: "Normalmente, el vórtice gira tranquilamente y tiene poco efecto en nuestro clima, pero ocasionalmente se mueve o se estira hacia el sur sobre América del Norte, trayendo consigo una oleada de frío". Francis añade que "claramente existe una fuerte relación" entre los eventos de vórtice estirado y el clima invernal extremo aquí en Estados Unidos.

El debate sobre el cambio climático como detonante

La anomalía en el vórtice del Polo Norte ha abierto un análisis sobre la conexión a largo plazo con el calentamiento global.

Algunos expertos sostienen que el cambio climático podría influir en el comportamiento del vórtice debido a las variaciones en las temperaturas de la superficie del mar y de la zona del Ártico en particular. Jennifer Francis apoya esta postura, indicando que "los estudios sugieren que estas anomalías en el vórtice están ocurriendo más a menudo en un mundo en calentamiento, lo que favorece extremos invernales más frecuentes".

Judah Cohen, científico investigador del Massachusetts Institute of Technology (MIT), profundiza en esta relación. Él explica que la precipitación de estas masas de aire frío hacia el sur se debe a la pérdida de hielo marino en partes del Ártico y al aumento de las temperaturas en la zona. Su conclusión es que, en los flancos sur del vórtice polar, sobre Estados Unidos y Asia, "ha habido un aumento en el clima invernal extremo". Cohen considera que, aunque no se puede atribuir ningún evento meteorológico específico únicamente al cambio climático, sí cree que "se han cargado los dados".

En contraste, otros expertos aseguran que aún no hay información suficiente para atribuir las variaciones del vórtice al cambio climático como factor principal. Jason Furtado, meteorólogo de la Universidad de Oklahoma, se muestra cauteloso, sosteniendo a la agencia AFP que establecer esa conexión a largo plazo es difícil, "simplemente porque creo que no tenemos suficientes datos".

La realidad es que el derretimiento de hielo marino en partes del Océano Ártico se mantiene como una de las causas más citadas para explicar por qué el vórtice polar sufre estas anomalías que desatan el frío extremo en el sur.

El vórtice polar nos recuerda que lo que sucede a 50 kilómetros de altura en el Polo Norte tiene un impacto directo y destructivo en nuestra vida diaria, desde la cancelación de un vuelo hasta un estado de emergencia. La pregunta clave no es si volverá el frío, sino si estamos ante una nueva normalidad donde estos eventos extremos serán cada vez más frecuentes e intensos, obligándonos a replantear cómo lidiamos con un clima que parece haber perdido sus límites geográficos.


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